El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el país continuará las conversaciones con Irán, pero considera que el alto el fuego entre ambas naciones ha terminado.
"La República Islámica de Irán nos ha pedido continuar las 'conversaciones'. Hemos aceptado hacerlo, pero Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha TERMINADO", escribió Trump este viernes en redes sociales.
Los comentarios del Presidente se producen tras varias noches de ataques aéreos de Estados Unidos y represalias iraníes, que impulsaron al alza los precios del petróleo y aumentaron las dudas sobre la continuidad de las conversaciones para alcanzar un acuerdo de paz más amplio. Las recientes tensiones, junto con la decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de revocar una exención que permitía a Irán vender su petróleo en el mercado global, representan hasta ahora los mayores desafíos para el acuerdo de paz interino entre Washington y Teherán.
Las declaraciones de Trump probablemente aliviarán los temores de un regreso a una guerra a gran escala. El petróleo llegó a máximos de la sesión antes de moderar sus ganancias, mientras que las bolsas retrocedieron y luego redujeron sus pérdidas tras la publicación del mandatario. De todas formas, el crudo sigue acumulando avances en la semana y el tránsito observado por el estrecho de Ormuz se ha reducido considerablemente debido a las hostilidades.
Ambas partes se han responsabilizado mutuamente de incumplir el memorándum de entendimiento del 18 de junio, que contemplaba la reapertura del estrecho de Ormuz e iniciaba un período de negociación de 60 días para asegurar un acuerdo más amplio.
Estados Unidos acusó a Irán de atacar embarcaciones que transitaban por el estrecho de Ormuz, un paso clave para el suministro mundial de petróleo y gas. Teherán sostiene que Washington está interfiriendo en el derecho de Irán a administrar el estrecho conforme al acuerdo interino.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lanzaron esta semana ataques contra objetivos iraníes, mientras que Teherán respondió atacando bases estadounidenses en la región, incluidas instalaciones en Kuwait y Bahréin.
Sin embargo, tras dos noches de ataques, el jueves transcurrió con calma y no se registraron nuevas acciones militares por parte de ninguno de los dos países. En los últimos días, mediadores como Qatar trabajaron para reducir las tensiones, según una persona familiarizada con el asunto.
La publicación de Trump de este viernes reflejó comentarios que ya había realizado a comienzos de la semana. Durante la cumbre de la OTAN en Turquía el miércoles, sugirió que el alto el fuego estaba "terminado", aunque también señaló que no impediría que las negociaciones siguieran adelante. Un funcionario estadounidense indicó el jueves por la noche que las denominadas conversaciones técnicas continuarán.
"Un ataque contra la infraestructura recibirá una respuesta recíproca", advirtió más temprano este viernes Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ampliando además la advertencia a Israel.
Las conversaciones se ralentizaron esta semana mientras Irán realizaba varios días de ceremonias fúnebres por el exlíder supremo Ali Khamenei, quien murió en un ataque aéreo el primer día del conflicto. Khamenei fue sepultado el jueves en la ciudad nororiental de Mashhad.
Su hijo y sucesor, Mojtaba Khamenei, no ha sido visto en público ni ha aparecido en videos desde que asumió el nuevo cargo, lo que ha generado interrogantes sobre su estado de salud y su participación en las negociaciones con Estados Unidos.
La oficina del líder informó que este viernes encabezará una ceremonia en memoria de su padre, alimentado las especulaciones sobre una posible primera aparición pública desde la guerra.
El tránsito por el estrecho, que se había reactivado tras la firma del acuerdo, volvió a quedar prácticamente paralizado después de los últimos enfrentamientos. Ormuz ha permanecido mayoritariamente cerrado desde el inicio de las hostilidades. La disminución de los flujos de energía ha elevado los precios del petróleo y el gas y ha obligado a los países a recurrir a sus reservas estratégicas, aumentando los riesgos para la economía global.