El dólar partió la semana a la baja, luego que Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para terminar con más de 100 días de guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. Por calendario, habrá una ronda de anuncios de bancos centrales justo antes de que el pacto se formalice con una firma el viernes en Suiza.
Antes del mediodía de este lunes, el dólar-peso caía $ 9,4 hasta los $ 889,2 en las pantallas de Bloomberg, en sus menores niveles de la jornada, con lo que el peso chileno era la divisa emergente con mejor desempeño. La paridad local bajó $ 15,7 la semana pasada, en tanto ya se advertía la posibilidad de un inminente acuerdo.
Humo blanco
El petróleo Brent descendía 5,3% a US$ 82,6 por barril, su menor nivel desde principios de marzo, con lo que las tasas de interés globales se relajaban y el dollar index retrocedía 0,3%. Por su parte, el cobre Comex avanzaba 0,8% a US$ 6,56 la libra, acompañado por metales preciosos como el oro y la plata.
"Un acuerdo entre EEUU e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz probablemente seguirá alimentando el apetito por el riesgo y, con ello, la demanda de divisas emergentes y latinoamericanas. El peso chileno debería ser un beneficiario más claro y es nuestra divisa preferida en la región, con el nivel de $ 885 como siguiente referencia, tras romper el suelo de $ 900", publicó el equipo de estrategas de BBVA liderado por Alejandro Cuadrado.
"El elemento clave del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, junto con un período de negociación de 60 días centrado principalmente en el programa nuclear iraní. El pacto debería permitir la reanudación de los envíos de petróleo, y se espera que los representantes de ambos países lo firmen formalmente en Suiza dentro de cuatro días, aunque ninguna de las partes ha publicado todavía el texto completo", señala el informe del banco español.
Política monetaria
Esto despejaba en buena medida la incertidumbre geopolítica con la que tendrán que lidiar los bancos centrales en sus reuniones de esta semana. Se espera que el Banco de Japón suba las tasas en su decisión de esta noche, y que el Banco Central de Chile la mantenga en su comunicado de mañana martes en la tarde -como recomendó el Grupo de Política Monetaria-, tal como haría la Reserva Federal (Fed) al día siguiente.
Es temporada de proyecciones, por lo que a nivel local se conocerá el Informe de Política Monetaria (IPoM), mientras que la Fed publicará su Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, sigla en inglés), que contiene el mapa de puntos (dot plot) con las expectativas de tasas de interés de sus miembros.
"Lo que más genera curiosidad es cuál será el estilo de comunicación del nuevo presidente de la Fed. Como dice un artículo de opinión del domingo en el Wall Street Journal: 'Kevin Warsh quiere que la Reserva Federal deje de explicarlo todo'. Esto probablemente signifique el fin, a la larga, de las proyecciones trimestrales del dot plot y tal vez incluso de las proyecciones económicas", planteó el head global de Estrategia Macro en Saxo Bank, John Hardy.
"Es muy difícil ver qué podría interpretarse como una postura restrictiva, aunque los cambios del tipo 'eliminar el sesgo flexible' puedan interpretarse inicialmente, desde un punto de vista algorítmico, como una reacción instintivamente restrictiva. Se trata de una transición general hacia una menor transparencia, no necesariamente de un giro restrictivo en relación con lo que ya está descontado en los precios", reflexionó.
Movidos por el impacto que ha tenido la guerra sobre la inflación, los operadores de futuros y swaps están previendo que el próximo movimiento de la Fed sea un alza de tasas, aunque esta se ha empujado más hacia adelante con los recientes acontecimientos, y ahora se considera probable más bien en diciembre o a más tardar durante el primer trimestre de 2027.