Mientras el país arriesga una recesión técnica, el mercado derivado ha sido testigo de un agresivo posicionamiento extranjero contra el peso chileno, según datos del Banco Central que compilan suscripciones con bancos locales.
La presión para que el Central disminuya las tasas de interés ha reactivado las operaciones que se benefician de la depreciación de la moneda, y así, por siete sesiones consecutivas los no residentes han comprado divisa extranjera en contratos a plazo (principalmente forwards de dólar-peso).
En estos siete días hábiles hasta el cierre del jueves, la posición neta de los "gringos" escaló US$ 4.500 millones a un monto vigente de US$ 15 mil millones netos contra el peso, algo no visto desde el cuarto trimestre de 2020.
Las posiciones en forwards de dólar-peso muestran que el grueso de la apuesta de los extranjeros se encuentra en los plazos de 96 a 370 días, vale decir, está cargada en los tramos medianos y largos del horizonte en el que se mueven estos importantes agentes del mercado local.
El peso chileno es la divisa que más se ha debilitado en Latinoamérica y la segunda a nivel emergente desde mediados de junio, cuando la Reserva Federal de Kevin Warsh sacudió a los mercados con su postura inesperadamente restrictiva. Como resultado, el tipo de cambio superó los $ 920 y alcanzó máximos de tres meses.
Esto, debido a que la economía local está pasando por un momento particularmente duro, con cinco meses seguidos de contracción y una tasa de desempleo en máximos de cinco años. Datos que fomentan el debate sobre una posible recesión técnica, vale decir, dos trimestres seguidos con variación interanual negativa del PIB.
Las menores tasas locales disminuyen el atractivo relativo del peso, por menos retornos en instrumentos de renta fija, tales como los depósitos a plazo. Esto, en un contexto donde en EEUU la discusión se centra en posibles alzas de la tasa clave, después de que el conflicto en Medio Oriente llevaran la inflación del país a máximos de tres años.