El tipo de cambio arrancó la semana levemente al alza, mientras la divisa sigue demandada a nivel mundial y el peso chileno resiente un agresivo posicionamiento extranjero en derivados. Los traders esperan una importante encuesta empresarial estadounidense.
La paridad dólar-peso subía $ 1,7 hasta los $ 923,2 en los primeros negocios, según datos de Bloomberg, tras cerrar el viernes con una caída modesta y perder sus máximos de tres meses, mientras Estados Unidos se quedaba al margen de las transacciones por la celebración de sus 250 días de independencia.
El dollar index avanzaba 0,2% a 101,1 puntos, más allá de que los rendimientos del Tesoro a dos años -sensibles a las expectativas de política monetaria- volvían de su fin de semana largo con caídas de 2,9 puntos base. Por su parte, el cobre transado en Londres bajaba 0,2% a US$ 6,06 la libra.
A las 10:00 horas se publicará en EEUU el índice ISM de servicios de junio, para el que se espera una caída marginal, con lo que completaría dos años pasando por territorio de expansión (50 puntos) de forma ininterrumpida. Los servicios hacen aproximadamente tres cuartos de la economía estadounidense.
Todos contra el peso
El peso chileno es la divisa que más se ha debilitado en Latinoamérica y la segunda a nivel emergente desde mediados de junio, cuando la Reserva Federal de Kevin Warsh sacudió a los mercados con su postura inesperadamente restrictiva.
Mientras Chile registra cinco meses seguidos de contracción económica y un desempleo en máximos de cinco años, la presión para que el Banco Central disminuya las tasas ha reactivado las operaciones que se benefician de la depreciación del peso chileno.
Así, el mercado derivado local ha sido testigo de un agresivo posicionamiento extranjero contra el peso durante las últimas siete sesiones hasta el cierre del jueves, lapso en que la posición neta ha escalado US$ 4.500 millones en desmedro de la moneda nacional.
Esto significa que el monto vigente de los no residentes alcanzó los US$ 15 mil millones netos contra el peso, algo que no se veía desde el cuarto trimestre de 2020 en los registros del Central, que compilan las suscripciones con bancos locales.
Las posiciones en forwards de dólar-peso muestran que el grueso de la apuesta de los extranjeros se encuentra en los plazos de 96 a 370 días, vale decir, está cargada en los tramos medianos y largos del horizonte en el que se mueven estos agentes.