El oro, refugio por excelencia en tiempos de turbulencias financieras, podría estar perdiendo este estatus en medio de la guerra que sacude a Medio Oriente.
Si bien, a inicios de 2026 experimentó un rally en medio de diversas tensiones geopolíticas que elevaron su precio a máximos históricos de US$ 5.417 la onza, el panorama actual es distinto y hoy se cotiza en US$ 4.600 la onza.
La analista de XTB Latam, Emanoelle Santos, explicó que cuando los mercados de renta variable entran en pánico, los inversionistas necesitan liquidez y el oro, al ser uno de los commodities más líquidos, “es precisamente lo que se vende primero".
“Los inversionistas han estado usando el oro para obtener liquidez en medio de una fuerte caída de los mercados globales, lo que ha dejado al metal incapaz de beneficiarse del entorno geopolítico que, en teoría, debería impulsarlo”, agregó.
La analista de XTB también puntualizó que existe evidencia empírica que sostiene este comportamiento.
“Un estudio de la Universidad de Stirling que analiza 37 años de datos del mercado del oro documenta que, durante los períodos de mayor volatilidad, específicamente la crisis financiera global de 2008 y el Covid-19, el metal mostró una correlación positiva con el S&P 500 en lugar de la correlación negativa que define a un activo refugio. Cuando los mercados están en caída libre, el oro cae con ellos”, agregó.
Factor petróleo
Uno de los grandes protagonistas de la guerra en Medio Oriente ha sido el precio del petróleo, que incluso llegó a cotizar en cerca de US$ 120 el barril y al cierre de esta edición se sitúa levemente sobre US$ 107.
Para el director de Riesgo Financiero de PwC Chile, Patricio Jaramillo, la diferencia entre los conflictos de inicios de año y la actual guerra en Medio Oriente, radican en el alza del precio del petróleo.
“Este factor ha reconfigurado la reacción del mercado. El encarecimiento del crudo ha elevado las expectativas inflacionarias y, con ello, ha reducido la probabilidad de una política monetaria más laxa en Estados Unidos. Como resultado, las tasas reales han tendido a subir y el dólar se ha fortalecido, dos variables que históricamente ejercen presión bajista sobre el oro”, aseguró.
Además, enfatizó que el metal amarillo no necesariamente ha dejado de funcionar como refugio, pero “su rol ha sido parcialmente desplazado por el ajuste en las expectativas de tasas, que hoy domina la dinámica de precios”.
Santos, de XTB, agregó que “en un entorno de tasas de interés altas, mantener el oro implica un costo de oportunidad real frente a los bonos del Tesoro, que sí rinden. Cuando el petróleo amenaza con reavivar la inflación y la Fed tiene que mantener las tasas elevadas, el costo de oportunidad vuelve a aumentar y el oro sufre”, sostuvo.
Dólar y aumento de tasas
Además de los factores ya mencionados, el fortalecimiento del dólar en este escenario ha arrastrado el precio del oro, reduciendo su atractivo.
El socio de Abaqus, José Ignacio Villarroel, aseguró que, en términos relativos, el refugio en el dólar parece ser uno de los factores que contribuyen al mal desempeño del metal, ya que este año ha recuperado protagonismo luego de perder terreno en 2025, cuando “sufrió una depreciación muy importante en un contexto de baja tasas por parte de la Fed y mayor incertidumbre sobre las políticas de Donald Trump”.
Villarroel agregó que “la expectativa de trayectoria de las tasas en EEUU en particular y en los principales bancos centrales a nivel global parece haberse inclinado hacia una política más contractiva en el horizonte próximo”, lo que refuerza el punto de que cuando las tasas reales son más altas, “la correlación del oro como hedge no necesariamente funciona tan bien”.
Finalmente, sostuvo que, en términos conceptuales, como hoy el dólar actúa como refugio, los commodities, en general, tienen una relación inversa con la moneda y en esta ocasión el dólar se ha apreciado a nivel global, lo que evidencia esa corrección que ha sufrido el oro.