Por P.Gallardo y M.Villena
En las próximas dos semanas la Contraloría General de la República decidirá si instruye finalmente un sumario en contra del superintendente de Bancos, Carlos Budnevich, en el marco de los antecedentes presentados por un grupo de parlamentarios, cuestionando el actuar del regulador en el caso ventas atadas.
Esta decisión -que de instruirse, podría incluso significar la destitución de Budnevich- también tendría profundas repercusiones en el reglamento de noviembre sobre las ventas atadas, autorizando las conjuntas. Esto, porque según fuentes del organismo, si el contralor avala la tesis de un comportamiento indebido del regulador, obligaría a anular el reglamento publicado.
Según quienes conocen la investigación, esta sería la principal complicación que Ramiro Mendoza ha expresado frente al caso.
Pero eso no es todo. En el marco de la investigación por los mails que habría intercambiado con la Asociación de Bancos y que según se denunció habría borrado de su computador, miembros de la Policía de Investigaciones acudieron hace unas dos semanas a la oficina de Budnevic para revisar su equipo, peritaje que duró alrededor de tres horas.
Este informe esta en manos de la Fiscal Ximena Chong, de la Fiscalía Centro-Norte, quien lleva la investigación y que estaría cerca de entregar resultados.
Al interior de la superintendencia el inédito escenario que enfrenta el regulador, quien está sometido a escrutinio por parte de la Contraloría y tribunales, ha motivado escozor. Funcionarios aseguran que además existe una sensación de pérdida de autonomía, algo que mantuvieron sus predecesores.
Aunque ha cultivado un bajo perfil desde que asumió su cargo, cercanos confidenciaron que Hacienda le pidió evitar cualquier exposición pública mientras no concluyan las indagaciones en curso.