El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) declaró emergencia sanitaria en la Región del Biobío, tras la confirmación del primer caso de influenza aviar en Arauco. La medida busca resguardar el estatus zoosanitario y evitar una eventual propagación que golpee a la industria avícola y la cadena de suministro local.
De acuerdo a la información entregada por el organismo, el hallazgo corresponde a un cisne de cuello negro detectado en el humedal de la desembocadura del río Carampangue, cercano a Arauco. Esto obligó a desplegar un cerco epidemiológico con foco inmediato en las explotaciones productivas cercanas al área de riesgo para proteger la viabilidad comercial del sector.
Para la industria avícola, tanto a nivel de pequeños productores como de grandes compañías, la rápida contención de este brote es vital para mantener la continuidad operacional y evitar el sacrificio de aves de corral que mermaría la economía agrícola. En esta línea, la detección de este primer caso impuso un despliegue técnico del SAG para bloquear la ruta de contagio hacia instalaciones domésticas y comerciales.
Mesa técnica
El impacto de un brote no controlado representaría un duro revés para la economía de la zona, comprometiendo no sólo el abastecimiento interno, sino también las barreras fito y zoosanitarias que permiten la comercialización de productos avícolas de planteles regionales.
Ante este escenario, la Mesa Técnica Regional, encabezada por la Delegación Presidencial en coordinación con Senapred, los ministerios de Agricultura y Salud, y la Armada, determinó endurecer la prevención territorial. El seremi de Agricultura del Biobío, Francisco Lagos, enfatizó que la declaración de emergencia dictada por el SAG es una medida orientada a proteger la base productiva de la zona, con acciones de fortalecimiento de la condición sanitaria.
En esa línea, Lagos llamó a los “tenedores de aves de traspatio a confinar a sus animales y a los productores a reportar de inmediato cualquier comportamiento anómalo”.
Respecto a las medidas de mitigación en planteles avícolas de mayor escala, la seremi de Salud del Biobío, Isabel Rojas, detalló que se mantiene “una fiscalización constante a los distintos planteles para detectar de forma temprana cualquier dificultad y asegurar que cada centro cumpla con las normativas de prevención vigentes”. Estas inspecciones en terreno serán complementadas con capacitaciones en las empresas de la zona.
Experiencia de Chequén
En esa oportunidad, la tradicional empresa de la zona, debió sacrificar alrededor de 200 mil aves ante la emergencia, escenario que dejo a la empresa sin capacidad productiva y con una alta carga financiera.
Tras el cierre de Avícola Chequén fueron desvinculas cerca de 50 familias que permanecían ligadas a las operaciones logísticas y comerciales, sumándose a los aproximadamente 100 trabajadores que ya habían perdido su empleo en el primer ajuste de 2023.