Con la culminación del inflado del domo industrial más grande de América, Portuaria Corral en Valdivia, busca fortalecer la cadena logística de las astillas de madera frente a las condiciones climáticas de la capital de Los Ríos. La operación de esta obra, cuya inversión es de US$ 3,5 millones, reportará una inyección de hasta US$ 10 millones anuales al Producto Interno Bruto (PIB) regional, fortaleciendo el posicionamiento del puerto en los mercados de China y Japón.
El domo es parte del Plan de Sostenibilidad 2030 del terminal portuario. Se trata de una estructura de 20 mil metros cuadrados y 30 metros de altura, que utiliza tecnología air-supported para cubrir el acopio de material sin requerir soportes internos rígidos. Esta innovación garantiza la calidad del producto final al protegerlo de las precipitaciones y optimizar los tiempos de carga.
Según detalló Diego Sprenger, gerente general de Portuaria Corral, la ejecución de esta infraestructura es el resultado de un extenso periodo de planificación estratégica. “Estamos muy contentos de ver materializado un proyecto de innovación que busca mejorar la competitividad del material a exportar, cuyo proceso lleva dos años de diseño, conversaciones, trabajo y colaboración”.
Entorno fluvial
Más allá del rendimiento operativo, la obra integra un componente de validación social y diseño local para asegurar la continuidad operacional en un entorno urbano-fluvial, pues el domo es fruto de un trabajo colaborativo entre la compañía, la academia y la comunidad.
Así, la apuesta cromática que reviste la estructura fue desarrollada por la diseñadora Elisa Cordero Jahr, académica de la Universidad Austral de Chile, cuya paleta de colores y formas buscan mitigar las externalidades visuales y sonoras, permitiendo que el desarrollo logístico de alto estándar conviva con el paisaje de Valdivia sin sacrificar la eficiencia industrial.
Tras completar las 12 horas de inflado de la membrana, la empresa iniciará la fase final de habilitación técnica. Esta etapa contempla el montaje de las cintas transportadoras internas, la conectividad eléctrica y los protocolos de seguridad necesarios para reactivar el flujo habitual de mercancías.
Una vez operativa, la infraestructura apuntará a conjugar la rentabilidad del sector forestal, con los estándares ambientales que demandan los socios comerciales internacionales.