Un grupo de 28 destacados científicos de países como Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Países Bajos, Suiza, Portugal, Bélgica, Estados Unidos, Australia y Chile -lista que incluye varios Premios Nobel, Premios Gruber, Shaw y Kavil, entre otros, dos Premios Nacionales de Ciencias Exactas y eminencias de la astronomía mundial- envió una carta abierta al Presidente Gabriel Boric y a varios ministros alertando sobre una "amenaza inminente" para los prístinos cielos del Observatorio Paranal.
El foco de su preocupación es el megaproyecto industrial INNA de la empresa AES Andes, cuya ubicación podría tener “consecuencias devastadoras para la astronomía global”, de acuerdo a los expertos que suscriben la carta firmada por personalidades como Reinhard Genzel (Nobel de Física 2020), Michel Mayor y Didier Queloz (ganadores del Nobel de Física en 2019), entre otros. En la misiva, instaron al gobierno chileno a reubicar la iniciativa y a fortalecer las regulaciones para proteger el frágil entorno de Paranal.
“El Desierto de Atacama en Chile es el mejor lugar del planeta para la astronomía, gracias a sus cielos oscuros, atmósfera estable y clima clemente. Representa un recurso científico irremplazable que ha permitido a generaciones de astrónomos ampliar la comprensión de la humanidad sobre el universo”, afirmaron los científicos.
El problema de fondo es que actualmente el Observatorio Europeo Austral (ESO), construido con el respaldo de Chile, opera en el Cerro Paranal con una infraestructura que incluye tecnología del nivel más avanzado tal como el Very Large Telescope (VLT) y su interferómetro único (VLTI), el futuro Extremely Large Telescope (ELT) y, en colaboración con el Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO), el CTAO Sur. Esta conjunción de capacidad astronómica convierte a Paranal en una de las mejores zonas de observación del mundo.
La alerta ante los riesgos
Los científicos argumentaron que la entrada en operaciones de INNA podría causar un aumento de hasta un 35% en la contaminación lumínica en la zona. “El daño se extendería más allá de las fronteras de Chile, afectando a una comunidad científica mundial que depende de las observaciones realizadas en Paranal para estudiar desde la formación de planetas hasta el universo temprano”, advirtieron.
La amenaza va más allá de las emisiones de luz, alertan los científicos, pues producirá "micro-vibraciones que afectarán negativamente al ecosistema e impedirán el funcionamiento de algunas de las instalaciones astronómicas más avanzadas. Se desdibujará nuestra visión del universo".
Los firmantes reconocen la necesidad de desarrollar instalaciones de energía verde, tanto en Chile como a nivel global. Sin embargo, enfatizan que la proximidad y la magnitud de la infraestructura del proyecto INNA representan una grave amenaza, que “no puede mitigarse dada la cercanía de la instalación prevista al observatorio".
La comunidad científica sostiene que el desarrollo económico y el progreso científico pueden coexistir para el beneficio del país, pero aseveran que ese modelo no debe ser a "expensas irreversibles de una de las ventanas únicas e irremplazables de la Tierra hacia el universo".
En ese marco, recordaron que "durante los últimos 60 años, Chile se ha convertido en la capital mundial de la astronomía, en gran parte gracias a sus leyes pioneras para proteger los cielos oscuros, sus esfuerzos de concientización pública y su comunidad astronómica cada vez más fuerte. Confiamos en que, en los próximos 60 años, el país seguirá mostrando al mundo cómo salvaguardar un patrimonio tan frágil y valioso".