Óscar Guillermo Garretón: “Eduardo Frei dio un paso que a mucha gente de la centroizquierda le costaría dar; fue muy audaz”
A dos semanas de la elección presidencial, el economista, exmilitante PS y fundador de Amarillos, Óscar Guillermo Garretón, analiza el gesto de Eduardo Frei a José Antonio Kast y tilda de “absurda” la decisión de la DC de suspender la militancia del exPresidente. Adelanta que, aunque aún no define su voto, no apoyará a la candidata oficialista. Admite tener reparos con Kast frente al “autoritarismo y conservadurismo”, pero aclara que estas aprensiones “no son del nivel que me hacen desechar esa alternativa como sí me pasa con Jeannette Jara”.
Por: Fernanda Paúl - Foto: Verónica Ortíz
Publicado: Sábado 29 de noviembre de 2025 a las 21:00 hrs.
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“La política ya pasó por mi lado. Yo ya hice todo lo que tenía que hacer”, dice Óscar Guillermo Garretón desde su departamento en Vitacura.
Hoy, lejos de la primera línea, reparte su tiempo entre directorios de empresas, las cuatro tertulias de las que forma parte, un grupo literario y la música: en su casa conserva dos guitarras -una clásica y otra flamenca- que sigue tocando a diario.
Pero lo cierto es que Garretón es un viejo conocido de la política chilena y, por más que lo intente, le cuesta mantenerse al margen. Su trayectoria es amplia: fue miembro del MAPU en los años 70’, subsecretario de Economía en el gobierno de Salvador Allende y militante del Partido Socialista (PS) por más de tres décadas. Durante el régimen militar vivió en el exilio y, más tarde, regresó clandestinamente al país.
Con el retorno a la democracia, encabezó el directorio del Metro y ocupó cargos relevantes en el mundo empresarial, como la presidencia de Telefónica y de Empresas Iansa.
Tras el estallido social -y en pleno debate por una nueva Constitución- renunció al PS y participó en la fundación de Amarillos, colectividad que impulsó el Rechazo al primer texto constitucional y que reunió a figuras de distintas sensibilidades políticas. Desde entonces se ha ido distanciando del oficialismo -Amarillos, actualmente en proceso de disolución, apoyó a Evelyn Matthei en primera vuelta- y hoy está convencido de que la continuidad de la izquierda en el poder sería una “irresponsabilidad”.
- Esta semana, el exPresidente Eduardo Frei recibió en su casa al candidato republicano José Antonio Kast. ¿Qué le pareció?
- Que lo reciba en su casa no importa tanto, porque en general los exPresidentes reciben a gente muy diversa. Lo impactante es lo que él dijo después: que tiene coincidencia en temas esenciales con Kast. Sin darle su apoyo explícitamente, lo está haciendo. Además, hasta ahora no ha recibido a Jeannette Jara. Es muy impactante porque él había mantenido una cierta prescindencia en la primera vuelta electoral, donde había opciones más moderadas, y, ahora, en la segunda, en un escenario más polarizado, es bien llamativo que lo haga. Dada la experiencia que él tiene, se da cuenta que una declaración de ese tipo se iba a transformar en un sismo político.
- ¿Dónde impacta principalmente ese sismo político?
- Esto afecta al conjunto de las candidaturas: no es solamente un guiño hacia Kast, sino que también es un guiño negativo hacia Jeannette Jara. Y es una situación muy compleja para el partido Demócrata Cristiano. Es una escopeta que tiene municiones con las que pueden caer muchos pajaritos distintos. Es también una señal para todo el mundo de centroizquierda, que podía estar dudando si apoyaba o no a Kast... No es fácil para la centroizquierda apoyar a Kast, lo digo con conocimiento de causa muy profunda. Frei dio un paso que a mucha gente de centroizquierda le costaría dar; fue muy audaz.
- El gesto de Michelle Bachelet al reunirse con Jeannette Jara, ¿ayuda a la candidata a balancear el apoyo de Frei a Kast?
- Le alivia en algo al oficialismo y a Jara el impacto del inesperado encuentro de Frei con Kast y la especial declaración del exPresidente sobre ella. Sin embargo, el significado no es equivalente. Desde hace tiempo que Bachelet había expresado su identificación con las primarias del oficialismo y con Jara, por tanto no es propiamente una noticia, salvo porque existía la de Frei. En ese sentido no creo que mueva votos para Jara, a diferencia de lo que puede hacer la cita de Frei. Lo que sí debe valorarse es que la visita de Bachelet, en momentos que postula a la ONU, refleja la importancia que le dan ella y su entorno a la situación provocada por el encuentro de Frei con Kast. Su candidatura a la ONU depende del apoyo del próximo gobierno y este puede estar presidido por el candidato que no aparece apoyando Bachelet.
- ¿Cuál es el efecto del apoyo de Eduardo Frei a José Antonio Kast en la DC?
- Tiene un efecto devastador, es una señal muy compleja en un momento de declinación.
- ¿Es la muerte de la DC, como dijo el rector Carlos Peña esta semana en una columna en El Mercurio?
- No lo sé porque los partidos son de muertes lentas, de agonías largas. Pero tampoco sé si se puede recuperar. De alguna manera, el centro quedó desierto.
- En la DC se enfurecieron, pasaron al exPresidente Frei al Tribunal Supremo y decidieron suspender su militancia. ¿Qué le parece esa decisión?
- Es ridículo; es absurdo que, con un exPresidente de la República, que ha tenido una postura bastante coherente en el tiempo, decidan suspender su militancia e incluso amenazar con expulsarlo. Si hay algo que está haciendo que la DC aparezca en la prensa policial, es esta cosa tan ridícula.
- El timonel de la DC, Francisco Huenchumilla, dijo que la reunión lesiona “la memoria histórica de Eduardo Frei Montalva”…
- Si hay dos adversarios que nunca convivieron bien fueron Frei Montalva con Salvador Allende. No veo a Frei Montalva apoyando a Salvador Allende, como tampoco a los democratacristianos apoyando a Jeannette Jara. Invocar al pasado no tiene ningún sentido, usen otro argumento. Además, todo este intento de encontrar razones para condenar a Eduardo Frei, lo único que hace es que la DC ocupe el centro del escenario. Pobre Jara, en la primera vuelta la desplazó Gabriel Boric para colocarse él como el adversario de Kast, y ahora la desplaza la DC para peor, con una pelea interna del oficialismo.
- Usted apoyó a Evelyn Matthei en primera vuelta. ¿Le hubiese gustado que Frei apoyara públicamente a su candidata? Hubo varias gestiones al respecto…
- A mí me venía bien todo el que apoyara a Evelyn Matthei. Pero él no estuvo dispuesto a hacerlo.
- ¿Qué le pasó a Evelyn Matthei? ¿Cómo se explica su dura derrota?
- Puede haber muchas razones, pero creo que hay una importante: el mundo de derecha no tiene el sentido de manada que tiene la izquierda. Me quedé con esa sensación. Muchos decían: “si no gana la Evelyn, va a ganar Kast, no hay problema”. Y eso debilita el compromiso con la candidatura. Creo que en general las elecciones presidenciales nunca han sido un gran tema para los partidos de derecha. Las elecciones presidenciales las gestionaban Sebastián Piñera, él las financiaba y armaba los equipos. Entonces los partidos se dedicaban a sus campañas parlamentarias. Kast, en cambio, sí lo armó.
- Hablando del fondo de la declaración del exPresidente Frei, él dice que, a pesar de venir de mundos políticos distintos con Kast, Chile requiere unidad. ¿Comparte esa visión del exmandatario?
- Voy a ser cuidadoso porque si digo que lo comparto, estoy diciendo que estoy con Kast y no. Ahora, yo creo que el país necesita unidad para llamar a la ciudadanía a que tenga una cuota de paciencia. Algunos candidatos, particularmente Parisi, en vez de hacer un proyecto consistente de gobernabilidad, crearon una lista de supermercado: barcos cárceles, bajar el IVA a medicamentos, etc. El diálogo con la gente no es sólo para pedirle el voto, sino para convencerla de una forma de gobernar. Creo que el próximo Gobierno se va a jugar en eso, en la capacidad que tengan de convencer a la gente de que va a haber cosas para las cuales vale la pena esperar. Porque no hay viabilidad de gobernabilidad con listas de supermercado.
Las responsabilidades
- Pensando en la segunda vuelta presidencial… ¿Ya decidió su voto?
- Tengo cinco alternativas para esta elección: votar por Jara, por Kast, en blanco, nulo o no votar y pagar la multa. La única que he desechado es votar por Jeannette Jara. Me quedan cuatro más.
- ¿Por qué desechó votar por Jara?
- Porque sería una irresponsabilidad contribuir a que sigan gobernando los que lo han estado haciendo en estos años. Eso vale para los que están gobernando ahora, pero también lo que fue la evolución post Concertación del socialismo democrático. Ellos son corresponsables de estos 10 años, que son los que explican la votación de la gente en la última elección; los responsables de que voten por Kast, por Johannes Kaiser y por Franco Parisi. No es que la derecha de repente, mágicamente, convenció a la gente. No. Fue el fracaso de ese mundo de la izquierda para dar respuesta a anhelos de la gente, una izquierda que no supo encontrar un camino para seguir adelante a partir del agotamiento de la Concertación. Quiero aclarar que yo empecé a decir que no quería la continuidad de este Gobierno antes de que el oficialismo definiera a su candidato. Entonces mi problema no es con Jeannette Jara, es con el oficialismo.
- ¿No le pesa, entonces, que Jara sea comunista, como sí le pesa a muchas figuras de su entorno?
- Que alguien sea comunista es una curiosidad para toda la gente menor de 40 o 45 años. Para ellos, el comunismo es una cosa tan abstracta como la pelea entre José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins. Una cosa que no tiene nada que ver con su vida. Para mi generación sí es importante, pero para el resto nada.
- Para usted, ¿es importante?
- Para los ideológicos sí, para mí sí, porque creo que no son democráticos, o sea, yo aprendí que no son democráticos. Me costó aprenderlo, pero lo aprendí.
- Ahora, usted dice que sería irresponsable votar por la candidata de la continuidad de estos 10 últimos años. Pero Evelyn Matthei, a quien usted apoyó, también era la continuidad de Piñera, ¿no?
- Bueno, es que nos equivocamos. Se equivocó ella (Matthei) también. Nos equivocamos juntos en el sentido de que no vimos el nivel de profundidad que tenía el reclamo de la gente. Y defendimos cosas, como la democracia, los acuerdos, que parecen no ser tan importantes.
Salir de la cápsula
- Volviendo a sus opciones presidenciales, le quedan cuatro. Una de ellas es José Antonio Kast. ¿Qué le pasa con él? ¿Cuáles son sus aprensiones?
- Tengo algunas aprensiones sobre el autoritarismo y el conservadurismo. No tengo certeza de que en el mundo de Kast la democracia sea un tema suficientemente sólido y permanente. Y sobre el conservadurismo, yo no estoy pidiendo aborto total, pero me interesa defender las tres causales y eso ha quedado silenciado. Pero mis aprensiones (con Kast) no son del nivel que me hacen desechar esa alternativa como sí me pasa con Jara. A mí me pueden hacer votar nulo, blanco, pero no votar por Jeannette Jara.
- ¿No se convenció más de votar por Kast tras su reunión con Eduardo Frei? Mucha gente de su entorno podría haberse entusiasmado, ¿no?
- Sin duda que es una reunión que está hecha para atraer al electorado de centro. Pero si mi reacción no es idéntica a la de Frei, es porque para mí no basta tener coincidencia con el plan de emergencia de Kast, sino que me interesa mirar cuál es la forma de gobernabilidad que esto va a tener para adelante. Yo aprecio lo que hace Frei, me llama la atención, me motiva y me llega más que si lo hiciera otro. Porque, además, su figura ha crecido con el tiempo. Es un Presidente que antes muchos miraban más o menos pero el aprecio hacia él ha crecido entre quienes lo siguen.
- En la primera vuelta, Pablo Piñera dijo que mucha gente de la Concertación iba a votar por Evelyn Matthei, pero que no se atrevían a decirlo. ¿Está pasando algo similar en el balotaje con Kast?
- En una campaña tan agresiva es normal que haya una cantidad de gente que no quiera enfrentar a amigos o a gente que quiere, porque pueden terminar mirándolo como un chinche. Entonces es muy probable que haya gente que va a guardar silencio. En momentos de conflicto surgen los inquisidores que defienden la fe correcta, la verdadera interpretación de la Biblia, para quemar brujas. Eso se da en el mundo de la izquierda. Lo vivimos para el Apruebo y el Rechazo. Todos los que estábamos rebelándonos frente a la locura de aprobar ese texto constitucional éramos tratados de vendidos, traidores, conversos, fachos pobres, en fin, parte de ciertas lógicas inquisidoras y de descalificación.
- Esa lógica inquisidora, ¿la ve en contra de quienes vienen de su mundo y quieren apoyar a Kast?
- Para el mundo de la centroizquierda salir de la cápsula es extremadamente complejo, es pecado mortal. Es como abandonar la iglesia, pasas a ser hereje. Para el Rechazo, mucha gente de ese mundo prefirió guardar silencio o no decir lo que iba a hacer. Y yo sospecho que eso puede ocurrir hoy día nuevamente, más si hay una campaña muy agresiva, es muy probable que eso inhiba a mucha gente de pronunciarse.
- Siguiendo con las aprensiones hacia Kast. ¿Cree que un gobierno suyo sería de ultraderecha?
- Tengo la impresión de que algunos de los pasos que han venido dando de entendimiento con Chile Vamos y con personas como Eduardo Frei muestran una voluntad de hacer un Gobierno que no sea sólo republicano, sino más amplio. Y ésa es una señal positiva.
- Usted decía anteriormente que el centro quedó desierto. ¿Cómo vive lo qué pasó con Amarillos, el partido que usted ayudó a fundar y que ahora, por no alcanzar el umbral legal para sobrevivir, tendrá que disolverse?
- Amarillos nunca se planteó la posibilidad de ser una cosa demasiado permanente. Yo no lo vivo con drama. La verdad es que nació como una rebelión del mundo de la centroizquierda frente al intento de las directivas de alinear a la gente en el respaldo al Apruebo de un texto constitucional que era absolutamente delirante. Y esa rebelión cumplió su papel. Así que hoy día deje de existir no es una cuestión tan rara ni tan dramática tampoco.
- Pero usted, como fundador de Amarillos, ¿se hace alguna autocrítica sobre el fin de este proyecto?
- Por supuesto, porque también fuimos perdedores con el caso de Evelyn Matthei. Hoy día todos estamos recapitulando, viendo qué es lo que pasó. Creo que lo que esta elección dejó en evidencia es que la gente ya no tiene la ilusión de que mañana va a estar un poquito mejor; se frustraron sus expectativas. Entonces, más que reflejar que la gente se derechizó o se fue a los extremos, refleja un agotamiento con esta era política de los últimos 10 años que ha sido la responsable de la gestión del país. Y entonces los votantes inician esta búsqueda de otras alternativas que no tengan responsabilidad con estos 10 años.
- Y ahí es donde aparece Kast...
- Kast, Johannes Kaiser y Franco Parisi.
La izquierda sin pueblo
- ¿Cuál es su lectura del voto de Franco Parisi?
- Uno de sus votos posibles viene de una gente enrabiada con los últimos 10 años; los que volvieron a ser pobres en un nuevo estadio. Esa clase media que se empobreció y que no tiene expectativas.
- ¿Cree que Parisi podría llegar a ser Presidente en cuatro años más?
- Si pudo llegar a ser Presidente Gabriel Boric, ¿por qué no va a poder serlo Parisi? No digo que sea fácil, pero está sujeto a cuestiones muy veleidosas.
- Existe cierto temor en la izquierda de que esta elección presidencial sea extremadamente mala para ellos. ¿Es un temor legítimo?
- A mí me parecería una excelente noticia que la izquierda tuviera conciencia de que lo que ha hecho en estos últimos 10 años le está costando un daño tremendo en el electorado. La izquierda perdió comunicación con la ciudadanía; es una izquierda que se quedó sin pueblo. ¿Hay algo más contradictorio que eso? Y tener conciencia de aquello es el primer paso para que se recupere. Si no, olvídate. Si creen que insultando de fascista a Kast van a llegar a algo, qué le va a importar a alguien, yo sospecho que no, que no le va a importar a nadie. La izquierda chilena nació popular y por eso es que, si no recuperan su relación con el pueblo, entonces no hay izquierda viable.
- Gabriel Boric está a pocos meses de terminar su mandato. ¿Cómo lo evalúa?
- Uno tiene que juzgarlo por los resultados de su gestión. Y creo que ha sido una muy mala gestión. Los resultados desde el punto de vista de la sociedad son muy malos y eso está oleado, sacramentado y firmado el 16 de noviembre, cuando la gente votó. Allí quedó claro cuál es el juicio sobre él. Uno puede decir que tiene mucho futuro para adelante, y es posible, pero Parisi y otros también. Si yo fuera del Frente Amplio, me gustaría que hubiera algún liderazgo que no tuviera la carga de un mal gobierno en el futuro. Ahí tiene una ventaja Tomás Vodanovic que no tiene el peso de haber sido responsable de estos cuatro años.
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