La industria automotriz latinoamericana atraviesa una etapa marcada por el avance de la electromovilidad y la creciente competencia de marcas chinas, escenario que ha llevado a fabricantes tradicionales a reforzar su apuesta por la región.
Una de ellas es la alemana Volkswagen, que impulsa un plan de inversiones por US$ 3,7 mil millones en Sudamérica hasta 2028 para acelerar su expansión regional. Uno de sus focos está en Argentina, donde avanza en la implementación de la nueva generación de Amarok y busca consolidar su planta de Pacheco, ubicada en Buenos Aires.
Lo anterior ocurre en medio de un escenario de contrastes en el país trasandino. Mientras algunas marcas como Nissan han comenzado a reducir operaciones, otras como Mercedes-Benz avanzan con nuevas inversiones en territorio nacional.
A ello se suma la caída de la producción automotriz en el país. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), en abril se produjeron 37.521 vehículos en Argentina, cifra que representó una baja interanual de 17,5%.
Sin embargo, Alexander Seitz, CEO de Volkswagen Sudamérica, aseguró que la compañía mantiene “su posición en el país trasandino, sobre todo en el segmento de las pickups”.
En conversación con DFSUD, el ejecutivo también abordó el escenario regional y los planes de la firma en Chile, donde cumple 75 años y proyecta vender 7.500 unidades este año.
“Creemos en la estabilidad de Chile y el crecimiento del mercado. Con 75 años de experiencia, creemos tener la fuerza para competir con un portafolio renovado en un mercado muy competitivo”.
-En 2025 cerraron con un crecimiento de 19% en América Latina, ¿cómo evalúa hoy el momento que vive la firma y la industria automotriz regional?
-Estamos felices con este crecimiento y las cifras obtenidas en los últimos años. En la región, desde 2022 a 2025, hemos crecido poco más de un 50%. Pasamos de producir más de 350.000 a 570.000 unidades. Ello nos ha facilitando promover inversiones adicionales para Sudamérica, principalmente porque en Europa y Estados Unidos el crecimiento ha sido moderado.
Estamos invirtiendo en el segmento de pickup y trabajando también en el sucesor del modelo Amarok, lo que ha fortalecido nuestro plan de inversiones por US$ 3,7 mil millones destinados en la región.
-La industria automotriz argentina muestra un escenario de contraste, donde algunas empresas reducen operaciones y otras anuncian nuevas inversiones, ¿cómo interpreta ello?
-La situación no es fácil. Por ahora, el gobierno está poniendo foco en sectores como la minería y la agricultura, pero no tanto en la industria del consumo, y las tasas de interés están todavía muy altas. A inicios de año estaban en un 45%, algo muy alto para el consumidor en cuanto al peso y su relación con el dólar. Eso no era bueno para el consumo.
-En Argentina, la producción de vehículos cayó un 17,5% interanual en abril, ¿cúal es su visión de dicho panorama?
-Vemos un mercado un poco débil. Por eso vamos a fortalecer la producción local y vamos a importar menos autos de Brasil. Nuestro foco está en la planta de Pacheco y en el modelo Amarok, ya que estamos en un proceso de transformación del modelo actual hacia el nuevo y necesitamos una fábrica con estabilidad estratégica.
-Hace un mes suspendieron temporalmente operaciones en Pacheco por problemas con un proveedor, ¿puede repetirse este episodio?
-Eso no tiene nada que ver con el mercado. Fue un problema dentro de la cadena de suministro, pero no tiene relación con el sindicato de Volkswagen en Pacheco ni con la situación de la compañía o del mercado. Fue un asunto que ya resolvimos.
-Con el avance de la electromovilidad y competencia de marcas chinas, ¿cómo ve dicho escenario en países como Chile y Argentina?
-El mercado chileno tiene mucha experiencia con las marcas chinas. Hoy existen cerca de 95 marcas en el país y alrededor de 50 son de origen chino. Siguen llegando más marcas chinas, pero creemos que su participación de mercado está llegando a un límite.
En Argentina, el mercado es de alrededor de 600.000 autos y sólo puedes importar una cuota de 50.000 vehículos sin impuesto, menos del 10%. Aunque ello se relaciona con el crecimiento de las marcas chinas, la cuota igual es baja. De igual manera, mantenemos nuestra posición en el país trasandino, sobre todo en el segmento de las pickup y esperamos continuar con el éxito en dicho territorio.
-Volkswagen cumple 75 años en Chile, ¿qué rol juega hoy el país dentro de la estrategia regional?
-Dentro de nuestra estrategia de inversión hacia 2028, aún tenemos 11 lanzamientos pendientes de un total de 21 modelos, y todos esos nuevos productos también llegarán a Chile, incluyendo vehículos eléctricos e híbridos. Vamos a anunciarlos paso a paso. Creemos en la estabilidad de Chile y el crecimiento del mercado. Con 75 años de experiencia, creemos tener la fuerza para competir con un portafolio renovado en un mercado muy competitivo.
-En un escenario marcado por la guerra en Medio Oriente, ¿qué desafíos enfrenta Volkswagen para mantener su crecimiento en la región?
-Por el momento dichos escenarios no tienen un mayor impacto. Si bien en la industria automotriz a nivel mundial hay efectos, más que nada eso se da para Europa y China. En América Latina tenemos más alternativas. Frente a una crisis o una guerra, se necesita un plan de resiliencia para el negocio. Vemos un futuro más tranquilo porque tenemos un plan con fábricas funcionando con dos turnos, trabajamos con múltiples proveedores como medida de resiliencia y contamos con políticas de nuevas tecnologías y de costos competitivos, comprando insumos y piezas donde es más conveniente.
-¿Qué expectativas de crecimiento tienen para 2026 en América Latina?
-Creemos que vamos a continuar creciendo en países como Brasil, Argentina y el resto de América Latina, incluso por encima del crecimiento del mercado. Eso demuestra que tenemos un plan de competitividad y resiliencia. Esperamos mantener un crecimiento de dos dígitos.