Mientras la presidenta Michelle Bachelet sigue postergando la concreción de un cambio de gabinete, en la Nueva Mayoría crece la inquietud acerca de la necesidad del mismo y las presiones para que se realice lo antes posible. Ello, porque existe consenso en torno a que es necesario darle un relato a las reformas que el gobierno quiere implementar con un enfoque prioritario en la gestión.
Consciente de ese diagnóstico, la jefa de Estado habría mandatado a su brazo derecho, Rodrigo Peñailillo, para que sondee a políticos influyentes sobre el tema, tarea que el titular de Interior ya habría realizado.
Desde que comenzaron los rumores acerca de un eventual cambio de gabinete no hay reunión con ministros y autoridades políticas en que los parlamentarios no saquen a colación la necesidad de realizar modificaciones al equipo ministerial. La mirada es que no hay un problema comunicacional que provoque que las reformas del gobierno no sean comprendidas por la gente, sino que más bien existiría un "desface entre lo estructural y lo cotidiano" y el diagnóstico que atraviesa el oficialismo es que el discurso de la desigualdad promovido por el gobierno debe ser llevado a terreno, es decir, que se necesita "un relato que aterrice las reformas".
Si bien en la Nueva Mayoría están conscientes de que la Presidenta no acepta que la pauteen y que eso sería lo que ha demorado la concreción del esperado cambio, también plantean que cada vez es más urgente, porque estos últimos meses han quedado en evidencia los graves problemas de gestión que existen en algunos ministerios, lo que redunda en la baja ejecución de sus respectivos presupuestos. De ahí que un alto funcionario de gobierno señale que "se necesita gente dedicada a la gestión", subtexto que resulta de la mayoría de los reclamos de representantes del oficialismo.
El mandato a Peñailillo
En la Nueva Mayoría se comenta que la mandataria está preocupada por las deficiencias de su gabinete, porque está quedando la sensación de que sólo hace anuncios que no se concretan en el corto plazo y que "quiere hacer más cosas y no sólo más anuncios". Por lo que se especula que en el próximo cambio de gabinete, la Presidenta debería hacerse cargo de la inquietud que recorre las filas oficialistas y darle un sello más marcado hacia la gestión.
Es en este contexto en el que Bachelet habría mandatado a Peñailillo a tomar contacto con políticos influyentes del oficialismo para sondearlos y recoger sus miradas, más cercanas a la calle, y poder actuar en consecuencia.
La rueda de consultas se habría realizado en el más absoluto sigilo, con disímiles formatos y ya habría concluido. A algunos incluso se les habría consultado por nombre determinados, con otros sólo se habría analizado el escenario político y la conveniencia de efectuar el cambio. En todo caso, en la NM aseguran que el proceso ya concluyó y que lo más probable es que el diseño de la renovación del equipo ministerial ya esté hecha y sólo falte ponerle la fecha.
Ayer fue la propia mandataria quien ironizó con el tema. Consultada sobre el tema, señaló entre risas que el cambio de gabinete "es una obsesión de ustedes chiquillos. Mientras más pregunten, más se demora la decisión".