A sólo un día de instalada la mesa de la Cámara Baja, los ocho diputados que integran la bancada DC eligieron a un nuevo jefe de bancada. Si bien Héctor Barría postuló, intentando seguir a cargo, seis de sus “camaradas” optaron por la otra opción: Jorge Díaz Ibarra, otro de los diputados que estaba por negociar la mesa de la corporación con la derecha, aunque llegado el momento respaldó el acuerdo alcanzado por su partido y el único que dio el paso, ocupando la primera vicepresidencia, fue Felipe Camaño.
Díaz no es ningún aparecido en política. El abogado es nacido y criado en Santiago; y comenzó su carrera política como militante del PRO, partido fundado por Marco Enríquez-Ominami. En 2017 fue electo core en Arica y luego, en 2021, postuló a gobernador de Arica y Parinacota por la Democracia Cristiana (DC), quedándose con el cargo en segunda vuelta.
Y en la última elección parlamentaria resultó electo por el falangismo. En esa calidad siguió la negociación por la mesa y las comisiones; y estaba entre quienes presionaron para que su bancada negociara con la derecha, pese a que finalmente respetó el acuerdo alcanzado por el entonces jefe de bancada, Héctor Barría. Al día siguiente del cambio de mando desplazó a Barría, luego que seis legisladores lo apoyaran para reemplazarlo en el cargo. Eso, en una clara señal de que se le está quintando el piso a Barría por la fallida negociación y para que otro lidere las nuevas conversaciones con la mesa de la Cámara.
Además, pese a los pocos años de militancia en la DC, Díaz encabeza una de las cuatro listas que se inscribieron para presidir el partido, donde el favorito también debuta como diputado, Álvaro Ortiz.
-¿Cuál es su principal desafío en la conducción de su bancada?
-En realidad el primer desafío es que la bancada tenga una posición política clara respecto de la manera en cómo se tiene que llevar el trabajo legislativo de todos y, además, la manera en cómo tenemos un rol en la integración de las comisiones de trabajo en este periodo parlamentario. Y frente a eso, provocar una unidad bastante significativa entre las necesidades de la ciudadanía con lo que se empiece a desarrollar en la actividad en el Congreso.
-A propósito del rol de la bancada, también tiene que ver con la forma de hacer oposición, me imagino, ¿cuál es su postura sobre eso?
-Lo que pasa es que más allá de considerarse de oposición o no, que evidentemente mi partido tomó una decisión, hemos sido de oposición a Boric, pero tampoco formamos parte de este Gobierno. Hoy día no se trata de ser oposición a algo, se trata de estar del lado de la ciudadanía, de avanzar en los problemas que tienen distintas regiones del país. Por lo tanto, los desafíos de los territorios son precisamente las necesidades que la bancada quiere priorizar. Y en todo Chile la representación de la Democracia Cristiana implica avanzar en los grandes temas país, donde el partido y la bancada serán protagonistas de ese proceso.
-Aunque después de muchas vueltas sólo Felipe Camaño dio el paso y negoció con la derecha, la mesa de la Cámara, aunque –entiendo- usted también estaba en la posición de negociar con el oficialismo, pues ahora en el sector dice que se puede seguir negociando, ¿cuál es su expectativa al respecto?
-Primero, este acuerdo administrativo que se pretendía tomar se vinculaba a estos aspectos, la Democracia Cristiana y la bancada de la DC tomó la decisión de analizar los escenarios. Frente a eso, varios acompañamos la decisión de apoyo al actual oficialismo, porque entendíamos que la forma en que se provocó la decisión final de apoyar a la hoy oposición, no fue la correcta.
-¿Por qué?
-Porque habíamos acordado que la capacidad que iban a tener nuestros negociadores tenía que ser con acuerdo de la bancada y ninguno tenía la capacidad de acordar sin consultarle la decisión final a la bancada. Y, en estricto rigor, nuestro exjefe de bancada tomó esa decisión de acordar, sin consultarle a la bancada. Evidentemente, eso generó molestia en algunos, porque no fue el proceso más adecuado. Como partido siempre tenemos que estar atentos y dispuestos a abrir los escenarios, porque esto es un trabajo administrativo y un trabajo legislativo que, además, tenemos que adoptar. Entonces, tenemos que enfrentar este desafío con altura de miras y entender que es lo mejor para Chile y también para las regiones.
-En ese contexto, insisto en mi pregunta, porque por lo que dice parecen estar disponibles a dar el paso y sumarse al acuerdo administrativo con el oficialismo.
-Hoy día no se trata de dar o no dar el paso, porque ya hay una mesa y nosotros tenemos que negociar con esa mesa, sentarnos a ver cuál va a ser el rol que van a cumplir nuestros diputados y diputadas en el trabajo de comisiones de la Cámara con la mesa actual. Ese proceso ya se votó y tenemos un presidente de la Cámara de Diputados y una mesa en la testera. Y con ellos tenemos que sentarnos a discutir cuál va a ser el rol que van a cumplir los diputados de la Democracia Cristiana.
“No sé si eso es quitarle el piso o darle piso a alguien”
-Que usted haya asumido como jefe de bancada es la expresión de que se le quitó el piso al diputado Héctor Barría, por la decisión asumida en las negociaciones.
-Fue un acuerdo que se tomó antes, que a partir del 11 de marzo íbamos a escoger una nueva jefatura de bancada, porque Tito Barría era el jefe de bancada anterior. Pero en una bancada donde seis diputados somos nuevos y sólo dos son antiguos, ellos tenían que mantener el trabajo administrativo hasta el 11 de marzo y, por eso, el 12 de marzo la bancada tomó la decisión de renovar la jefatura y ahí confiaron -y agradezco la confianza que me dieron los diputados y las diputadas- para liderar la bancada.
-Más allá de eso, lo concreto es que se le quitó el piso a Barría, ¿o no?
-En la elección de jefatura de bancada hubo dos candidatos: Héctor Barria y yo. Y yo obtuve la mayoría del apoyo de los parlamentarios. No sé si eso es quitarle el piso o darle piso a alguien, es la decisión que tomaron los diputados de la Democracia Cristiana.
-Pero en esa decisión, a su juicio, ¿influyó el desempeño del diputado Barría en estas negociaciones?
-Puede haber muchos factores y ese puede haber sido alguno de ellos.
-En cuanto al rol de la DC, ustedes fueron en la lista parlamentaria del oficialismo antiguo, lo que contribuyó a que siguieran teniendo presencia en el Congreso y como partido político, pero ahora tiene que tomar una decisión acerca de ser oficialismo, oposición o quedarse en el medio.
-La Democracia Cristiana fue oposición en el periodo anterior y va a volver a serlo en este. En eso no hay discusión. Nuestro partido no forma parte de la coalición de este Gobierno ni del anterior.
-En ese contexto, ¿van a actuar como “bisagra?
-Bueno, la DC siempre he tenido ese rol de buscar el bien del país y donde están los principales intereses de la ciudadanía ahí va a estar la bancada de la Democracia Cristiana, acompañando el desarrollo de Chile. Y si eso significa aprobar o rechazar un proyecto, se va a tomar esa decisión en mérito de los antecedentes que se tengan a la vista y de los proyectos de ley en que se avance.
-¿Cuál sería la línea roja?
-Por ejemplo, que se ponga término o se reduzcan los beneficios sociales, ahí la bancada no va a estar disponible. Nuestro espíritu de humanismo cristiano implica que estemos siempre del lado de la ciudadanía.
-Entonces, ¿existe preocupación en su bancada respecto de que se va a corregir la Ley de 40 horas?
-En la medida que se envíe un proyecto de ley habrá que analizar qué es lo que se corrige. Sí entendemos que va en contra de lo que nuestra bancada piensa y en contra de la ciudadanía, esos votos no van a estar disponibles.