Horas clave se están viviendo este lunes en el marco del debate del proyecto de reconstrucción y reactivación que presentó el gobierno en el Congreso. Para este lunes se espera el ingreso de una serie de indicaciones a la iniciativa ya sea tanto por el lado del mismo gobierno, además de los sectores oficialistas y de oposición.
De las 40 medidas que describe el plan, la reducción del impuesto corporativo desde 27% a 23% es probable que siga en el centro de esa discusión, sobre todo bajo la lógica de que sea compensada.
Posiciones que bien podrían encontrar eco en los mismos estudios internacionales que han destacado en los últimos años, algunos de los cuales incluso fueron mencionados por la misma comisión Marfán, que se creó en 2023 por el Ministerio de Hacienda para determinar cuánto espacio fiscal –o sea, recursos adicionales- podría generar el crecimiento económico.
Según sus cálculos, el aumento de 20% a 27% redujo la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en 4,55 puntos porcentuales a largo plazo. Si se aplicara la rebaja de un punto al 27%, el reporte detalló un aporte de 0,65% al PIB en un horizonte de 10 años, bajo la condición que se tratase de una reducción compensada.
¿Su diagnóstico? El hecho de que Chile se quedó atrás en la tendencia global respecto de las alzas tributarias: mientras 34 de 38 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) recortaron dicha tasa en las últimas dos décadas, Chile recorrió el camino inverso.
Con el aumento a un 27%, Chile alcanzó una de las mayores tasas corporativas de la OCDE, cuyo promedio es de 23%, situándose por sobre las economías de Canadá, Estados Unidos, España y Reino Unido.
Hoy, la estructura tributaria nacional se sostiene en gran medida por la recaudación vía Impuesto al Valor Agregado (IVA) e impuesto corporativo, el cual aporta un 4,9% del PIB. Este porcentaje se sitúa por sobre el promedio OCDE 2018 de 3,1% y además posiciona a Chile en el lugar 35 de 38 en términos de competitividad del sistema tributario.
“Chile tiene un sistema tributario que requiere perfeccionamientos para mejorar su eficiencia y competitividad”, indicó el informe de la comisión.
Los papers, uno a uno
En un panorama general, el estudio The Macroeconomic Effects of Tax Changes (2010) de Romer y Romer, que utiliza un enfoque narrativo –o sea, basado en documentos históricos oficiales, como discursos presidenciales, reportes del Congreso, informes del Consejo de Asesores Económicos y actas del Tesoro- para analizar el impacto de las modificaciones tributarias en la actividad económica de Estados Unidos desde 1945 hasta 2007, mostró que los aumentos de impuestos son altamente contractivos, donde un incremento exógeno equivalente al 1% del PIB reduce el crecimiento real en alrededor de dos a tres puntos porcentuales (pp).
Otra parte de la evidencia global, esta vez de la mano de Hope y Limberg en The Economic Consequences of Major Tax Cuts for the Rich (2022), que examina el efecto de la reducción de impuestos a las rentas más altas en 18 países de la OCDE desde 1965 hasta 2015, sugiere que los grandes recortes tributarios a altos ingresos en general, no tienen efectos significativos tanto en el crecimiento económico como en el desempleo, pero sí en el aumento de la desigualdad.
En una de las investigaciones más recientes, Kawano, Olson, Slemrod et al. en How taxes affect growth: evidence from cross-country panel data (2025), a través del análisis de datos de paneles de países de la OCDE, establecen que no se puede respaldar de manera creíble que los cambios en los impuestos tengan una consecuencia estadísticamente robusta sobre el crecimiento de mediano plazo. Esto, debido a que las variaciones de estudios previos, realizados con los mismos datos, llegaron a conclusiones distintas dependiendo de las metodologías que utilizaron.
El trabajo de Gechert y Heimberger Do Corporate Tax Cuts Boost Economic Growth? (2022), referido por la Comisión Marfán, pone en duda la rebaja en el impuesto corporativo mediante el análisis de 441 estimaciones provenientes de 42 estudios.
Las principales conclusiones señalan que no existe un vínculo económicamente relevante entre impuestos corporativos más bajos y un mayor crecimiento del PIB, y que, después de corregir el sesgo de publicación, no se puede rechazar un efecto cero de la reducción del IDPC.
¿Fomenta la inversión?
Algunos estudios establecen que con una reducción del impuesto corporativo puede haber un impacto modesto en la inversión, pero con costos fiscales altos.
La investigación de Chodorow-Reich, Zidar y Zwick, Lessons from the Biggest Business Tax Cut in US History (2024), examina el Tax Cuts and Jobs Act (TCJA) de Estados Unidos en 2017, donde el impuesto corporativo disminuyó de 35% a un 21%. Aunque la inversión corporativa tangible subió un 11%, también produjo un deterioro en el balance fiscal. La recaudación corporativa cayó 40%, el PIB a largo plazo fue menor a 1% y se registró un ingreso laboral inferior a los US$ 1.000 por empleado.
En el estudio How does corporate taxation affect business investment?: Evidence from aggregate and firm-level data (2023) de Hanappi, Millot y Turban, que examina las tendencias de la inversión empresarial y del costo del capital en los países miembros de la OCDE durante las últimas tres décadas, los resultados señalan que la sensibilidad a cambios en la recaudación de impuestos, además de haber caído después de la crisis financiera de 2008, varía según el tipo de empresa y activos, por lo que las deducciones de capital se presentan como una mejor opción para estimular la inversión.
Zwick y Mahon en Tax Policy and Heterogeneous Investment Behavior (2017), a través del análisis del bonus depreciation en Estados Unidos, coinciden en que las empresas responden mejor a la depreciación acelerada de capital que a la baja en los impuestos corporativos.
Entre 2001 y 2004, la inversión en capital elegible subió un 10,4% y un 16,9% entre 2008 y 2010 gracias a esta estrategia, siendo las empresas pequeñas aquellas que respondieron un 95% más que las firmas de mayor tamaño ante la generación de flujos de caja inmediatos.
Por otro lado, Ljungqvist y Smolyansky en To Cut or Not to Cut? On the Impact of Corporate Taxes on Employment and Income (2018) analizaron 250 cambios de impuesto corporativo estatal en Estados Unidos y concluyeron que las rebajas corporativas tienen más efectos en el empleo e ingresos que en el crecimiento, generalmente cuando la economía se encuentra en recesión. En contexto de expansión, el efecto es cercano a cero.
Respecto a los más beneficiados por los recortes en las tasas corporativas, Suárez, Serrato y Zidar en Who Benefits from State Corporate Tax Cuts? A Local Labor Markets Approach with Heterogeneous Firms (2016), también mediante el estudio de recortes de impuestos corporativos estatales en EE.UU, establecen que los dueños de empresas soportan aproximadamente el 38% de la incidencia de la reducción, mientras que los trabajadores reciben el 35% y los propietarios de inmuebles cerca del 26,8%.