La industria metalúrgica metalmecánica inició 2026 con una significativa contracción de su actividad productiva, encendiendo alertas sobre el estado de la manufactura nacional.
De acuerdo con el análisis elaborado por la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), la producción cayó 3,7% en marzo y acumuló una baja de 3,8% entre enero y el tercer mes del año, respecto del mismo período en 2025.
Según señaló el presidente del gremio, Fernando García, estas cifras confirman las tensiones estructurales que enfrenta la industria y la necesidad de fortalecer la base productiva del país. “El proceso de reconstrucción económica que impulsa el Gobierno requiere una industria activa y competitiva. Sin manufactura es muy difícil generar empleo formal, encadenamientos productivos y crecimiento sostenible”, afirmó.
De acuerdo con García, la contracción está marcada por los altos costos energéticos y laborales, la creciente carga regulatoria, la falta de certezas para invertir y una competencia internacional que opera bajo condiciones más favorables que las que enfrentan las empresas locales.
“Chile depende cada vez más de bienes industriales importados. Si no fortalecemos la producción nacional, el crecimiento económico se vuelve más vulnerable y menos sostenible”, sostuvo.
Uno de los antecedentes más preocupantes para Asimet es la pérdida de empleo industrial. “En las últimas dos décadas nuestro sector ha perdido más de 40.000 puestos de trabajo, lo que refleja un deterioro sostenido de nuestra base productiva”, advirtió.
El presidente de la asociación agregó que actualmente la manufactura representa cerca del 9% del PIB, muy por debajo del 17% a 18% registrado en los años noventa, tendencia que, según señaló, ha ido de la mano con el cierre de plantas productivas y la reconversión de empresas manufactureras hacia actividades de comercialización, con casos emblemáticos como el cierre de operaciones de la planta Electrolux.
Así, García enfatizó que estos resultados del primer trimestre reflejan la necesidad de avanzar en políticas públicas orientadas a impulsar la inversión, recuperar capacidades productivas y fortalecer la competitividad industrial del país.
“El mundo está avanzando hacia la reindustrialización porque entendió que la industria es un pilar de la resiliencia económica, el empleo de calidad y el desarrollo tecnológico. Chile no puede quedar al margen de esa tendencia”, indicó.
Subsectores evidencian debilidad
El retroceso registrado en este primer trimestre se explicó principalmente por la caída en la fabricación de estructuras metálicas, tanques y recipientes, que disminuyó 22,5% en marzo y acumuló una baja de 18,2% en el trimestre. Esto, debido a una menor demanda proveniente de la minería e industria nacional.
A modo de contraste, solo tres de los nueve subsectores registraron resultados positivos, destacando la reparación de maquinaria y equipos, que creció 7,9%, situación asociada a la necesidad de mantener operativa la infraestructura existente en un contexto de baja inversión en nuevos activos.
También se observaron avances moderados en las industrias básicas de hierro y acero y en la construcción de buques y embarcaciones, aunque sobre bases comparativas muy bajas.
Comercio exterior profundiza dependencia manufacturera
Respecto de las exportaciones de la industria, estas alcanzaron los US$ 634 millones, con un leve crecimiento de 0,9% interanual. América concentró el 72,7% de los envíos, destacando como destinos principales Perú, Argentina y Estados Unidos, que en conjunto representaron el 36,8% del total exportado.
En tanto, las importaciones acumularon US$ 5.552 millones, registrando una disminución de 4,8% interanual, aunque manteniendo una elevada dependencia externa. China se consolidó como el principal proveedor, con US$ 2.002 millones, equivalentes al 36,1% del total importado.
Al comentar las cifras, García sostuvo que la brecha entre exportaciones e importaciones evidencia el nivel de dependencia externa que enfrenta el país. “Chile necesita volver a producir más y depender menos. Fortalecer la industria no es solo un objetivo sectorial, es una condición para un crecimiento económico más estable, empleo de calidad y mayor resiliencia frente a escenarios internacionales inciertos”, concluyó.