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Centro de Microdatos termina piloto de la Casen y se prepara para el levantamiento final

La directora de la entidad, Lorena Flores, cuenta que a partir de lo aprendido ajustarán el cuestionario y convocarán a más encuestadores.

Por: Amanda Santillán | Publicado: Lunes 3 de octubre de 2022 a las 04:00 hrs.
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Entre noviembre de este año y enero de 2023 se desarrollará el levantamiento final de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2022, con la que se busca analizar la situación de los hogares y de la población, con especial énfasis en la pobreza, para elaborar políticas sociales a futuro.

En esta edición, el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile es el encargado del trabajo de campo de la encuesta y, de acuerdo al cronograma, el domingo 25 de septiembre terminaron el proceso de pilotaje, que se realizó en las regiones Metropolitana, O’Higgins y Valparaíso.

Acerca de la experiencia, la directora ejecutiva de Microdatos, Lorena Flores, cuenta que cumplió su objetivo de probar el cuestionario y sacar lecciones para el levantamiento definitivo.

“Lo que se nos viene es una tarea gigantesca y tiene la complejidad de que esta es la primera Casen presencial después de la pandemia, eso nos puede traer varios problemas en el terreno. Sentimos que nos estamos preparando para ello”, dice.

La meta del piloto era encuestar 2.000 hogares, pero solo se lograron 1.400 debido a que es la primera vez que se hace el cuestionario con un sistema de tablet -con un software del Banco Mundial- y el tiempo de aplicación fue más largo de lo esperado.

Al respecto, Flores expone que, aunque todavía es algo que tienen que revisar con el Ministerio de Desarrollo Social, “estamos tratando de hacer cambios en el cuestionario que mejoren el rendimiento en términos de los tiempos de aplicación”.

Para el levantamiento final también considerarán una mayor convocatoria de lo presupuestado. Si inicialmente se pensaba trabajar con 800 encuestadores, hoy se calculan más de 1.100 -en conjunto a 100 coordinadores- y basados en la experiencia reciente que tuvieron con la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia, se preparan para un mayor nivel de rotación de los encuestadores.

Acerca de los plazos, dice que van bien con los tiempos y que ahora tienen que empezar a programar el nuevo cuestionario. “Ya nos estamos preparando para las capacitaciones y recibir en Santiago a mucha gente, muchos coordinadores primero y luego los encuestadores”, explica.

Lo que se viene

Esta edición de la Casen también volverá a incluir la medición de la pobreza multidimensional -o sea, más allá de los ingresos-, que no se hacía desde 2017.

Sobre el indicador, Flores apunta que hacer proyecciones es “más complejo”. Agrega: “Ha cambiado la forma de funcionar que tenemos en el país respecto al trabajo también puede ser que haya mejorado lo que tiene que ver con redes, con amistad, con familia, con tiempo para la familia y eso podría ser que entonces tenga un impacto positivo”.

Además, apunta a que más que nuevos indicadores en la encuesta, hay nuevos subsidios que podrían tener efectos en la medición, como la Pensión Garantizada Universal (PGU) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). “Es información nueva producto que son subsidios de ayudas monetarias más recientes, pero creo que hay expectativas de cómo se están comportando esos subsidios, estas ayudas en general”.

En cuanto a la medición de campamentos, que han aumentado desde la pandemia, explica que las encuestas se basan en el marco muestral del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y lo que se constituye como una vivienda. “Si el INE considera que ese campamento no es un complejo de viviendas, no va a entrar en el marco muestral”, dice.

Los desafíos

Flores explica que la medición presencial hoy es “más compleja” debido a que ha cambiado el estado de ánimo de las personas para recibir a los encuestadores y cuesta más encontrar a estos últimos para que trabajen fines de semana y después de las siete de la tarde, tanto por flexibilidad horaria como por seguridad.

“En términos de ánimo, la gente cada vez rechaza más la encuesta, está más cansada y con encuestas largas es aún más difícil”, afirma.

A nivel regional, precia que es la zona norte quien más rechazo tiene a ser encuestados y destaca a Arica y Valparaíso.

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