Aunque hay noticias alentadoras de firmas como la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto Volta que involucra US$ 2.500 millones y la recomendación favorable para la iniciativa Parque Eólico Faro del Sur en Magallanes de US$ 500 millones, el viernes AES Andes desistió de su megaproyecto INNA por US$ 10 mil millones, el cual arrastra la fuerte oposición de la comunidad astronómica y de paso la negativa del Presidente electo, José Antonio Kast.
Pero, tal como recogió DF el día antes, el sector ya estaba mostrando señales de repliegue donde hay voces que apuntan a que megaproyectos de amoníaco verde en Magallanes entrarían en pausa a la espera de mejores condiciones internacionales. El director ejecutivo de la Asociación Chilena de Hidrógeno (H2 Chile), Marcos Kulka, accede a hablar con este medio en el marco de su viaje a Hyvolution París 2026, una de las ferias más importantes del mundo que comienza este martes y donde se toma el pulso del desarrollo de la industria.
Sobre las señales que se activan en Magallanes, sostiene que el desarrollo de industrias nuevas tiene esta ruta que no es lineal. En esa línea, reconoce que proyectos pioneros de gran escala han tenido que gastar muchos más recursos de los que tenían planificado y han sufrido un cambio en su hoja de navegación. Describe que, si bien esta industria se gatilla en parte importante por atender la crisis climática, decisiones impulsadas en Estados Unidos e incluso factores locales como las múltiples observaciones que se reciben en la evaluación ambiental han dilatado los tiempos y costos.
Remarca que hay un contexto global que definitivamente se esperaba que fuera más rápido, pero no implica un desarme el hecho que un proyecto puntual ajuste sus recursos y se focalice en trabajar solo en una determinada etapa. "Nos genera una señal, pero en ningún caso vemos alguna posibilidad de desaparición de la industria y del gremio", reafirma. Y enfatiza que se siguen viendo avances: "Habría sido una mejor noticia que todo fluyera, pero en ningún caso vemos que esto no fue".
Y aunque ese retraso repercute en Chile considerando que muchas de las inversiones vienen desde empresas multinacionales, el "vaso medio lleno" es que la mayor holgura permite a Chile prepararse más.
"Para que las inversiones se den ya no basta con el discurso de que vamos a hacer cambios en los permisos. Tiene que definitivamente bajar la burocracia, bajar las posibilidades de judicialización, ser los proyectos más competitivos impositivamente para que los inversionistas vean que es un mercado atractivo, con toda fuerza seguir apoyando el proyecto de ley que genera el incentivo a la demanda local", dice. Añade que la controversia del pago anticipado del 1% en Magallanes-que luego se despejó- fue una señal demasiado importante para que varios inversionistas desde afuera entraran en cautela.
Añade seguir avanzando en la regulación crítica y un tema que trasciende que es bajar el costo de la electricidad.
Pero la decisión de INNA volvió a remecer el tablero. ¿Pesó en esta decisión la oposición de Kast considerando que en campaña su equipo sinceró que no habría políticas industriales ni ayudas especiales para impulsar esta industria? Aunque dice que no les corresponde atribuir o inferir decisiones empresariales particulares a factores políticos específicos, asegura que AES Andes ha sido explícita en señalar que esta determinación no cuestiona el valor ni el potencial del hidrógeno verde para Chile. "Como gremio compartimos esa mirada", sentencia.
- ¿Sorprende la decisión de AES de desistir de su proyecto INNA o era esperable considerando que megaproyectos en Magallanes entrarían en pausa a la espera de un mejor momento?
- No era una decisión esperable desde la lógica del proyecto específico, dada su envergadura y el rol que podía jugar en el desarrollo del hidrógeno verde. Sin embargo, sí es una decisión que se entiende en el contexto de una revisión estratégica de portafolios que hoy están realizando varias compañías a nivel global.
Es importante precisar que AES Andes ha sido clara en señalar que el proyecto era compatible con otras actividades y que esta determinación se explica por la priorización de inversiones en energías renovables y almacenamiento, en línea con los lineamientos de su matriz en Estados Unidos, sin cuestionar el valor ni el potencial del hidrógeno verde para Chile.
- ¿La decisión de AES puede provocar que otros proyectos comiencen a sincerar que no es posible impulsar iniciativas para producir amoníaco verde o hidrógeno verde en Chile? ¿"Ya no fue" el desarrollo de esta nueva industria en Chile?
- No compartimos esa lectura. El desistimiento de un proyecto específico no puede interpretarse como una señal estructural sobre el desarrollo del hidrógeno verde en Chile. En este caso, la propia empresa ha explicado que se trata de una decisión asociada a la priorización estratégica de su cartera, con foco en renovables y almacenamiento.
A nivel global, la industria del hidrógeno verde está atravesando una fase de ajuste y maduración, en la que distintas compañías están recalibrando el ritmo, la escala y el momento de sus inversiones. Chile no es ajeno a ese proceso. Sin embargo, a nivel mundial la industria continúa avanzando, con una cartera de inversión superior a los US$ 110 mil millones y tasas de crecimiento anual cercanas al 50%.
Más que un cierre de oportunidades, lo que vemos hoy es una etapa de madurez, en la que los proyectos deben avanzar sobre la base de mejores condiciones habilitantes, mayor certeza jurídica y señales claras de demanda. La crisis climática avanza independientemente de los gobiernos de turno, y el hidrógeno y sus derivados son responsables de cerca del 15% de la meta de descarbonización global, y en el caso de Chile incluso más del 20%.
- ¿Temen que las renuncias en la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde y sus Derivados en Magallanes (H2V Magallanes) también se activen en H2 Chile?
- A diferencia quizás de un gremio local o regional que tiene pocos asociados, (...) estamos diversificados a lo largo de la cadena de valor y de distintas industrias. Hay que ser realistas y puede ser que tengamos una contracción financiera, pero definitivamente empiezan a entrar otros actores al gremio donde en su desarrollo de la cadena de valor se empieza a desarrollar. Lo otro es que también hay un fenómeno, por ejemplo, de países que empiezan a incorporarse. El caso de China, por ejemplo.
- ¿Se les ha comunicado la salida de socios a partir de estas mayores complejidades para impulsar proyectos?
- Sí hemos tenido movimiento y han salido varias empresas, pero seguimos teniendo muchas empresas comprometidas con el desarrollo de la industria. Me imagino que es algo normal, porque en la medida que vayan avanzando los proyectos que están mejor preparados para poder desarrollarse, se va a producir ese descreme. Tuvimos un alza importante de socios cuando esto también era bien especulativo, entonces, hay varias empresas que entraron a ver si tenía algún sentido. Y si no se desarrolla el negocio en lo inmediato, hay varias empresas que se salen, pero eso es lo que vamos a ver. Vamos a tener una transición quizás de menos socios, a pesar de que son muchos, pero socios quizás más comprometidos que pueden compensar o incluso superar parte de los recursos que teníamos.