El año 2025 no fue un año cualquiera para Pucobre, la minera controlada por los grupos Hurtado Vicuña y Fernández León. Marcó, dice su presidente, Juan Hurtado Vicuña, el inicio “de nuevo ciclo estratégico de tres años, con una mirada puesta en el largo plazo y el objetivo de consolidar una compañía cada vez más competitiva y sostenible”.
El empresario enumeró los logros de la compañía, una de las pocas abiertas en la Bolsa local, entre los que resaltó que la producción de cobre creció un 10% y los costos bajaron un 8%. "Este desempeño operacional, sumado a un entorno de precios favorable, se tradujo en uno de los mejores resultados financieros de nuestra historia, (...) con una utilidad de US$ 129 millones y un Ebitda de US$ 242 millones", dijo.
Hurtado Vicuña enfatizó que “el año estuvo marcado por un escenario internacional exigente, con alta incertidumbre y cambios acelerados en tecnología y productividad”.
Los problemas no fueron solo externos. “En Chile, la permisología continúa representando un desafío estructural para la competitividad de la industria minera”, afirmó.
El presidente de Pucobre expresó en su carta a los accionistas que en el 2025 también se trató de sembrar futuro. El proyecto El Espino en Coquimbo -un pilar clave para el crecimiento- cerró su financiamiento y avanzó con paso firme en su construcción, asegurando incluso un importante contrato comercial de compraventa de concentrados de US$ 800 millones con Mercuria por cuatro años “fortaleciendo la visibilidad comercial del proyecto”.
A juicio de Hurtado Vicuña, “El Espino representa una apuesta relevante por crear valor desde el origen, con un proyecto greenfield con una mirada de largo plazo para la compañía”.
Al mismo tiempo, en Antofagasta, se dio un paso administrativo crucial para el proyecto Tovaku y se logró producir la primera lámina de cobre de alto valor (Copper Foil) en laboratorio, abriendo nuevas puertas tecnológicas.