Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) llegaron a un acuerdo para lanzar el primer pilar de la unión bancaria europea, el supervisor financiero único, que otorgará al Banco Central Europeo (BCE) las competencias de supervisión financiera de la zona euro.
Alemania ha logrado imponer buena parte de sus tesis: que el BCE no puede supervisar directamente los 6.000 bancos de la zona euro y que la agenda inicial que proponía la Comisión Europea era muy precipitada.
"¡Acuerdo histórico sobre el supervisor!" Así lo manifestó pasadas las 4:30 de la madrugada en su cuenta oficial de Twitter, Michel Barnier, comisario de Mercado Único de la Unión Europea. El Ecofin pasará ahora la propuesta a los jefes de Estado y de Gobierno de los 27, que se reúnen hoy y mañana en Bruselas, para que ratifiquen definitivamente el acuerdo.
El ministro chipriota de Finanzas, Vassos Shiarly, los Veintisiete llegaron a un acuerdo sobre la cooperación entre el Banco Central Europeo (BCE) y los reguladores nacionales, los sistemas de votación en el consejo supervisor de la entidad y en la Autoridad Bancaria Europea (ABE), el grado de cumplimiento obligatorio de las decisiones que se tomen para los países de fuera del euro que participan en el supervisor y sobre las distintas fases de la supervisión directa.
Tanto Barnier como Wolfgang Schaeuble, ministro de Economía alemán, apuntaron al terminar la reunión que el supervisor estará listo para marzo de 2014. El ministro germano recordó también que el marco legislativo para crear el supervisor requiere negociaciones con el Parlamento Europeo, pero que espera que esté listo para febrero de 2013. El Consejo Europeo había encomendado al Ecofin que el marco legislativo estuviera definido para finales de este año y los borradores que se manejaban inicialmente preveían la plena operatividad del supervisor para el 1 de enero de 2014.
Unión bancaria: cuántos bancos
Finalmente el BCE supervisará directamente las entidades financieras que no sean consideradas "menos significativas". Se considerarán significativos, es decir, supervisables por el BCE, aquellos bancos con activos superiores a los 30.000 millones de euros o supongan más del 20% del PIB de un país. Además, el BCE tendrá que vigilar un mínimo de tres bancos por Estado miembro. Esto situaría la cifra de entidades a supervisar en 2014 entre 150 y 200. No obstante, el BCE tendrá autoridad para hacerse cargo de otras entidades menores en el caso de que lo considere oportuno y de dar instrucciones a los bancos centrales nacionales.
Alemania ha asegurado desde el inicio que no es realista que el BCE vigile directamente las 6.000 entidades financieras de la zona euro, aunque para ello se apoye en los bancos centrales nacionales. Por ello, ha defendido un sistema en el que el BCE vigile directamente a las grandes entidades europeas y del resto se encarguen los supervisores nacionales. De este modo, las pequeñas cajas alemanas escaparían del control europeo.