Su tono beligerante retrata con claridad la escalada de tensiones que, en medio de una tregua indefinida, se concentra en la vía marítima.
Así, las declaraciones previas del mandatario sobre un “pronto” final del conflicto se diluyen, con un Irán que interpreta el bloqueo estadounidense de Ormuz y sus costas como un acto de guerra, marco en el que no ve espacio para un acuerdo.
La escena se complicó más este miércoles con los trascendidos de la renuncia al equipo negociador de la nación persa del presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, lo que terminó por desatar renovados temores en el mercado, reflejados en un alza superior al 3% en los precios del petróleo, con el barril de Brent cerrando la jornada en US$ 105,07 y el WTI, en US$ 95,85.
Alarmas encendidas
Aunque la semana ha estado marcada por alzas más o menos acotadas, son varios los expertos que han planteado que el mercado ha subestimando los riesgos derivados del doble bloqueo, iraní y estadounidense, del estrecho de Ormuz.
“Mi impresión es que los mercados en general -energía, acciones, bonos, etc...- son demasiado optimistas respecto de lo que podría ocurrir”, señaló a DF el investigador del Centro de Energía Global del Atlantic Council, Paul Sulllivan. “Hay mucha incertidumbre e incertidumbre sobre la incertidumbre”, destacó.
Los inversionistas “todavía están jugando a un juego de adivinanzas”, es como lo grafica Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell, una de las mayores plataformas de inversión en el Reino Unido. Desde su punto de vista, el panorama ha quedado nublado tras la inasistencia de las delegaciones de Washington y Teherán a Islamabad, a lo que se han sumado los ataques en Ormuz, escribió en una nota a sus clientes.
Por su parte, los analistas de Bloomberg Economics, liderados por Becca Wasser, plantearon en un informe que “el conflicto ha entrado en una nueva fase centrada en el estrecho de Ormuz”, señalando que “es probable que el bloqueo estadounidense se mantenga. Pero no será eficaz para lograr su objetivo estratégico: presionar económicamente a Irán hasta la capitulación. La tolerancia de Teherán al sufrimiento es crucial cuando su supervivencia está en juego”.
Suma alarmas la directora del programa de Medio Oriente en el Center for Strategic and International Studies, Mona Yacoubian, planteó que “el alto al fuego podría estar desmoronándose”, destacando que “la actividad naval es una escalada concreta”, en consideración de que Irán ha abordado buques, mientras que EEUU “ha ampliado su zona de actividad más allá de las aguas de Medio Oriente”.
En ese marco, este jueves el director de la Agencia Internacional de Energía, Fith Birol, insistió en la gravedad de los efectos de la guerra a nivel global. En entrevista con CNBC reiteró que “nos enfrentamos a la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia”, detallando que “hasta la fecha, hemos perdido 13 millones de barriles de petróleo al día y hay importantes interrupciones en el suministro de materias primas vitales”
Alzas previstas
En un informe publicado a inicios de esta semana, Citi hace una estimación propia de una caída en los inventarios globales de crudo y subproductos de aproximadamente 900 millones de barriles, previsión que incluye 500 millones ya perdidos y otros 400 millones derivados de retrasos en el aumento de producción y daños relacionados con el conflicto.
Las perspectivas ante un bloqueo de Ormuz que se extienda por un tercer mes -el sábado se cumplen dos meses de la guerra- equivaldría a pérdidas estimadas de 1.300 millones de barriles, indica el reporte elaborado por los analistas de Citigroup, liderados por Max Layton. En este escenario, estiman que los precios del petróleo podrían subir a US$ 110 el barril.
El prestamista estadounidense también modeló un escenario del cierre de la vía marítima por un total de cuatro meses, marco en el que se estarían retirando aproximadamente 1.700 millones de barriles del mercado, llevando el valor del crudo a los US$ 130 el barril.
Según señaló el economista jefe de Trafigura Group, Saad Rahim, este martes en la Cumbre Global de Materias Primas del Financial Times, el impacto en el consumo se concentra hasta ahora principalmente en Asia, pero se extenderá a medida que reaccionen los precios mundiales. “La destrucción de la demanda se está produciendo en lugares que no son centros de precios visibles”, agregando que “la gente está subestimando esa pérdida de oferta, que luego debe compensarse con una pérdida de demanda en otro lugar”.