Los cargos por las rutas de navegación más transitadas del Canal de Panamá han alcanzado un máximo histórico, ya que compradores asiáticos desesperados por petróleo y gas reconfiguran las rutas marítimas globales alteradas por la guerra en Irán.
Las subastas diarias por cupos de tránsito en la vía interoceánica han atraído cinco veces más ofertas en comparación con los niveles previos al conflicto, con precios para las esclusas Panamax -las más utilizadas del canal- promediando US$ 837.500, según datos recopilados por Argus Media.
La guerra en Irán ha generado uno de los mayores shocks de oferta energética de la historia, diezmando la producción en el Golfo y restringiendo el suministro a las refinerías en Asia. El cierre del estrecho de Ormuz ha interrumpido los mercados globales de transporte marítimo y energía, provocando un aumento en los desvíos de carga y mayores costos de flete.
Ross Griffith, jefe de pricing de fletes para las Américas en Argus, señaló: “Alrededor del 70% de las embarcaciones que transitan por el Canal de Panamá utilizan las esclusas Panamax originales, que han visto cómo los precios de subasta se han multiplicado casi por 10 desde el inicio de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz”.
“Este es un aumento muy significativo que refleja cómo los compradores asiáticos están apresurándose para abastecerse de petróleo, combustibles y commodities a granel seco, como carbón, principalmente desde la costa del Golfo de Estados Unidos”.
El aumento en los envíos de petróleo y combustibles desde Estados Unidos a través del canal -la ruta más corta entre la costa del Golfo y Asia- ha provocado que los tiempos de espera para los buques tanque que buscan transitar por la vía panameña se eleven a 4,25 días, un máximo de seis semanas, según datos del grupo de análisis Kpler.
Esto ha llevado a algunas compañías a pagar grandes sumas de dinero para evitar las largas filas que se forman en la entrada del canal, con subastas individuales para las esclusas más grandes alcanzando los US$ 4 millones en abril, de acuerdo con Argus.
Los grandes armadores que utilizan frecuentemente el Canal de Panamá, como las grandes navieras de contenedores y las compañías de gas licuado de petróleo, suelen reservar con antelación cupos a tarifas fijas generalmente muy por debajo de los precios promedio de subasta, en lugar de competir en las subastas diarias. Sin embargo, hasta un 30% del tráfico total del canal puede competir en estas subastas en lugar de reservar con anticipación.
La Autoridad del Canal de Panamá señaló al FT que los resultados recientes de las subastas reflejan cambios de mercado y no son consecuencia de un aumento de tarifas.
“El Canal de Panamá está operando actualmente de manera altamente confiable y predecible, incluso en medio de la volatilidad del comercio global y las tensiones geopolíticas”, indicó.
Expertos señalaron que la abundante oferta en Estados Unidos está impulsando el aumento del tráfico.
“Con esta disrupción específica en el estrecho, simplemente no hay suficiente oferta en el mercado marítimo”, dijo Kenneth Medlock, director senior del Center for Energy Studies de la Universidad de Rice en Houston. Si bien Estados Unidos cuenta con abundante suministro de petróleo y productos refinados, “eso simplemente significa que el mercado asiático hará subir el precio”, añadió.
La competencia por los cargamentos estadounidenses ha aumentado significativamente desde antes de la guerra, afirmó Qasim Afghan, analista de la plataforma de análisis de mercado Spark Commodities, que rastrea oportunidades de arbitraje en el traslado de buques de gas natural licuado desde Estados Unidos a Europa y Asia. “Esta es una señal fuerte de desvíos de carga”, indicó, en referencia a la competencia entre Europa y Asia por crudo y productos refinados.
“Aunque la mayoría de los buques estadounidenses se han dirigido a Asia a través del cabo de Buena Esperanza, es mucho más rentable pasar por el Canal de Panamá”, señaló Afghan.
Desde el inicio de la guerra a fines de febrero, 29 buques tanque que transportan diésel, GNL y combustible para aviones han desviado sus rutas, con la mayoría dirigiéndose a Asia, según Kpler.
Andres Rojas, analista de GNL en S&P Global, dijo: “En este momento estamos viendo un aumento en el suministro de la cuenca atlántica que se está redirigiendo hacia los mercados asiáticos, a medida que los precios en la cuenca del Pacífico se fortalecen en relación con Europa”.