Por Ciara Nugent
Buenos Aires
El máximo dirigente del fútbol argentino se juega mucho más en el Mundial de este verano (boreal) que simplemente mantener al país como campeón vigente.
Un buen desempeño de Argentina también fortalecería la posición de Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, en una larga disputa política con el Presidente del país, Javier Milei.
La rivalidad entre ambos hombres se ha extendido a los tribunales este año, con una oleada de investigaciones judiciales sobre corrupción entre dirigentes del fútbol argentino, mientras la selección nacional se prepara para viajar a Estados Unidos para el torneo.
“Argentina llega al Mundial con unas expectativas internacionales altísimas, pero en casa todo lo que ocurre con la federación de fútbol es un completo desastre”, declaró Mariano Hamilton, periodista deportivo en Buenos Aires.
Tapia, quien se convirtió en presidente de la AFA en 2017, es un exfuncionario del sindicato de camioneros de Argentina y tiene profundos vínculos con el peronismo, el movimiento de izquierda que es la principal oposición de Milei.
El enfrentamiento con Milei comenzó poco después de que asumiera el cargo en diciembre de 2023, cuando emitió un decreto ejecutivo que habría permitido que los clubes de fútbol argentinos sin ánimo de lucro se convirtieran en empresas privadas, como es común en muchos otros países.
La AFA logró interponer una demanda para bloquear el cambio. Desde entonces, los esfuerzos por atraer inversionistas privados al fútbol argentino se han estancado, y la batalla entre Milei y Tapia se ha intensificado.
El gobierno declaró inválida la reelección de Tapia como presidente de la AFA en 2024, y Milei comparó la contienda con las elecciones fraudulentas celebradas en Venezuela bajo el mandato del ahora derrocado líder Nicolás Maduro. Un tribunal federal anuló la resolución del gobierno.
En diciembre, Patricia Bullrich, senadora del partido de Milei, denunció a Tapia ante la Confederación Sudamericana de Fútbol por presuntas violaciones éticas. Solicitó que se investigara a “la mafia que dirige la AFA y empaña la imagen del fútbol argentino”.
Mientras tanto, en marzo, un tribunal de Buenos Aires acusó a Tapia y a altos funcionarios de la AFA de evasión fiscal en un caso presentado por las autoridades tributarias argentinas. La fiscalía ha iniciado media docena de investigaciones más.
Debido a las investigaciones, Tapia se vio obligado a solicitar permiso a un tribunal para viajar a los partidos del Mundial.
Muchos comentaristas acusan a Tapia de replicar el estilo de gestión autoritario y opaco de su predecesor Julio Grondona, quien dirigió la AFA durante 35 años.
La inusual estructura de liga de Argentina , con 30 equipos, ha reforzado el apoyo a Tapia entre los clubes más pequeños. Sin embargo, según la encuestadora Isasi/Burdman, dos tercios de los aficionados creen que los árbitros y los organizadores de torneos favorecen sistemáticamente a los equipos preferidos de Tapia.
Los críticos afirman que la gran cantidad de jugadores en la liga, sumada a los cambios impredecibles en el calendario de partidos, ha generado una experiencia caótica para los aficionados, mientras que las restricciones a la inversión privada han provocado que los mejores talentos se marchen al extranjero.
Una encuesta realizada en diciembre por la consultora CB Consultora reveló que el 65,8% de los encuestados desaprobaba la gestión de Tapia.
Tapia ha restado importancia a los ataques e insiste en que el gobierno no tiene forma de destituirlo antes de que finalice su mandato en 2028. "En los nueve años que llevo al frente, tres presidentes han pasado por el cargo", declaró en noviembre. "Me quedan muchos años más".
Tapia también cuenta con importantes aliados. La FIFA, que mantiene una política estricta contra la injerencia de los gobiernos nacionales en el fútbol, ha manifestado su apoyo, nombrando a Tapia miembro de su consejo de 37 integrantes el año pasado.
Algunos analistas creen que el capitán de la selección nacional, Lionel Messi, también se pondría de su lado si se viera obligado a hacerlo, aunque durante mucho tiempo ha evitado pronunciarse sobre la política argentina.
Tapia incluso ha intentado acercarse al aliado de Milei, el Presidente estadounidense Donald Trump, asistiendo a una cena privada en diciembre en el complejo Mar-a-Lago del mandatario en Florida en honor al activista político Charlie Kirk.
La AFA no respondió a la solicitud de comentarios, pero en un comunicado anterior la asociación defendió su modelo, que según afirmó, mantenía al fútbol argentino "genuinamente competitivo" en comparación con otros países.
El éxito internacional de Argentina en los últimos años ha mitigado la frustración con el liderazgo de Tapia. En 2022, 4 millones de personas -casi una décima parte de la población del país- salieron a Buenos Aires para recibir al equipo victorioso tras su primer título mundial en cuatro décadas, bajo la dirección de un entrenador elegido por el presidente de la AFA.
La selección nacional también ganó los títulos de la Copa América de 2021 y 2024, y la Finalissima de 2022, anteriormente conocida como la Copa de Naciones Europea/Sudamericana.
Su actuación en el Mundial 2026 podría determinar si la presión sobre Tapia aumenta o disminuye.
“Si somos campeones del mundo, te das cuenta de que nada de esto de las instituciones importa”, dijo Tomás Aguilar, hincha del Club Atlético Independiente de la localidad de Avellaneda. “Los argentinos son así por naturaleza”.

En parte debido al éxito de la selección nacional, los esfuerzos de Milei por impulsar una campaña popular contra Tapia "han fracasado", afirmó Lucas Romero, director de la consultora política Synopsis. "Los detractores más acérrimos de Tapia suelen ser votantes de Milei. Esto no es algo que vaya a granjearle más apoyo a nivel social".
A medida que se acerca el Mundial, Milei ha cesado sus críticas públicas a Tapia. "Otra victoria sin duda pondría fin al conflicto", añadió Romero. "Nadie quiere pelearse con alguien que acaba de llevar a Argentina a ganar dos títulos mundiales".
Daniel Vítolo, quien hasta marzo dirigió la Inspección General de Justicia (IGJ), que lideró la investigación de los registros financieros de la AFA, declaró al FT que, si bien una victoria de Argentina en la Copa del Mundo no necesariamente resultaría en que el gobierno abandonara los casos relacionados con la AFA, las investigaciones se volverían "más lentas y con menos dedicación".
Sin embargo, un funcionario del Ministerio de Justicia afirmó que el gobierno no tenía "ningún interés en relajar el escrutinio" sobre la AFA.
Mientras tanto, Ezequiel Fernández Moores, un veterano periodista deportivo argentino, afirmó que un mal torneo -como no llegar a cuartos de final, por ejemplo- revitalizaría la batalla de Milei con Tapia.
“Tapia perdería fuerza, y entonces el gobierno, el departamento de justicia y los medios de comunicación se sumarían al ataque”, dijo.
“Por otro lado, una muy buena actuación haría mucho más difícil jugar contra él”, añadió. “Veremos si el balón entra en la portería”.
