Las acciones y los bonos globales han sufrido este mes su mayor venta conjunta desde 2022, debido a que el shock energético desatado por la guerra en Medio Oriente deja a los inversionistas “sin escapatoria”.
El índice MSCI All Country World, que sigue acciones de mercados desarrollados y emergentes, ha caído más de 7% en marzo, luego de que el estallido del conflicto en Medio Oriente y el cierre de facto del crucial estrecho de Ormuz provocaran un alza en los precios de la energía.
Al mismo tiempo, un indicador amplio de bonos gubernamentales y corporativos globales ha perdido más de 3%, en momentos en que los inversionistas apuestan a que los bancos centrales deberán subir los costos de endeudamiento para contener el impacto inflacionario.
Estos movimientos combinados ponen a un portafolio tradicional “60-40” de acciones y bonos en camino a su peor mes desde septiembre de 2022, cuando un ciclo previo de alzas de tasas de interés globales golpeó a los mercados. Incluso el oro ha caído, ya que los inversionistas se apresuran a liquidar posiciones ganadoras, lo que subraya la falta de refugios seguros en los mercados financieros.
“¿Qué está funcionando para los inversionistas? Nada”, dijo Raphaël Thuin, jefe de estrategias de mercados de capitales en Tikehau Capital. “Es realmente uno de los peores escenarios que se pueden imaginar. Han sido semanas muy difíciles para gestionar el mercado”.
Nasdaq en territorio de corrección
Las acciones en Wall Street extendieron sus pérdidas el viernes, tras su peor jornada desde que comenzó la guerra el jueves, luego de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no lograra tranquilizar a los inversionistas al extender su plazo para ataques a infraestructura energética iraní. El S&P 500 cayó 1%, llevando su baja mensual a 6,7%.
En tanto, el Nasdaq 100, con fuerte presencia de empresas tecnológicas, está retrocediendo un 1,1% este viernes, acumulando una caída desde su máximo de octubre superior al 10%, lo que se suele considerar una corrección.
La caída en los bonos soberanos también se profundizó, empujando el rendimiento del bono del Tersoro a 10 años a 4,48%, su nivel más alto desde julio. En Europa, donde los precios globales de la energía amenazan con trasladarse con mayor fuerza a la inflación, los rendimientos también subieron hasta niveles máximos del conflicto.
La extensión del plazo por parte de Trump “no resuelve el problema que se agrava día a día con el cierre del estrecho de Ormuz”, dijo Jordan Rochester, jefe de estrategia de renta fija para Emea en Mizuho. “Los mercados podrían empezar a prestar menos atención a las declaraciones de la Casa Blanca y más a la escasez de energía en terreno”.
El precio del petróleo Brent, referencia internacional, ha subido más de 50% desde el inicio del conflicto.
Esto ha generado temores de “estanflación” global -una combinación de crecimiento débil y precios en alza-, que ha demostrado ser tóxica tanto para acciones como para renta fija, como ocurrió durante el alza de los precios de la energía tras la invasión total de Rusia a Ucrania hace cuatro años.
“Ha sido un mes brutal para los inversionistas”, dijo Matt King, estratega macro y fundador de Satori Insights. “No solo el tradicional 60-40, sino que casi todas las categorías de portafolios multi-activos están mostrando pérdidas en lo que va del año”.
El oro ha caído 17% este mes, ya que los inversionistas tomaron ganancias tras un rally de dos años que alcanzó su peak en enero, y debido a que el fuerte aumento en las expectativas de tasas de interés redujo el atractivo del metal. Sophie Huynh, portfolio manager multi-activos en BNP Paribas Asset Management, señaló que, dado que no hay “dónde esconderse”, los inversionistas están “liquidando algunos activos de alto rendimiento como el oro”.
Christian Mueller-Glissmann, jefe de estrategia de asset allocation en Goldman Sachs, afirmó que los derivados que permiten apostar por un alza en la inflación o en los precios de commodities son “lo único que puede ayudar en las primeras etapas de un shock inflacionario”.
Una reciente encuesta de Bank of America a gestores de fondos mostró que los inversionistas se volcaron al efectivo al ritmo más rápido desde la pandemia de Covid-19 en marzo, lo que evidencia la escasez de otros activos refugio.
“Hemos pasado a sobreponderar efectivo una semana después de que comenzó el conflicto”, dijo Mueller-Glissmann. “No nos gusta tener sobreponderación en efectivo, es costoso. Apenas veamos una desaceleración del conflicto y una caída en el precio del petróleo, queremos volver gradualmente a los activos”.