El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Beijing para la primera visita de Estado a China de un líder estadounidense en nueve años, mientras las dos mayores economías del mundo buscan estabilizar sus vínculos en una cumbre que se desarrolla bajo la sombra de la guerra con Irán.
El Air Force One aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Beijing Capital poco antes de las 20 horas de la capital china este miércoles, donde el vicepresidente chino Han Zheng, una guardia de honor militar y cientos de niños agitando banderas prepararon una ceremonia de bienvenida con alfombra roja para el mandatario estadounidense.
La verdadera actividad comenzará a la mañana del jueves, cuando Trump se reúna con el Presidente chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo.
El anfitrión llega fortalecido a la cumbre, luego de que la reunión entre ambos el año pasado en Corea del Sur permitiera a Beijing utilizar sus reservas de tierras raras para presionar a Trump a revertir los aranceles que amenazaba con imponer. Desde entonces, la Corte Suprema de Estados Unidos ha restringido las vías del Presidente para aplicar nuevos gravámenes, mientras que la guerra con Irán ha debilitado la posición política interna de Trump.
Pero Trump y otros funcionarios de su administración indicaron antes de su llegada que igualmente pretendían usar la reunión para presionar al líder chino sobre temas incómodos, desde el rol de Beijing en el aún no resuelto conflicto en Medio Oriente hasta la eliminación de barreras comerciales para las empresas estadounidenses.
“Le pediré al Presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas brillantes personas puedan desplegar toda su magia y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en una publicación en redes sociales en la que detalló los ejecutivos corporativos que lo acompañan en el viaje. “De hecho, prometo que cuando estemos juntos, lo que ocurrirá en cuestión de horas, esa será mi primera petición”.
La cumbre de 36 horas —que incluye un banquete de Estado, una visita al Templo del Cielo y una conversación tomando té en el complejo de liderazgo de Zhongnanhai— fue postergada durante semanas mientras Trump enfrentaba dificultades para poner fin al conflicto con Irán.
La guerra
En los últimos días, Trump ha expresado frustración con las propuestas de Teherán para reducir su programa nuclear como parte de un acuerdo de paz, sugiriendo que Irán no ha ofrecido concesiones suficientemente significativas y que el frágil alto el fuego actualmente vigente podría terminar.
Antes de partir al viaje, el líder estadounidense intentó restar importancia a la guerra con Irán en la agenda de la cumbre, señalando que priorizaría las negociaciones comerciales con Xi.
Pero China compra la mayor parte de las exportaciones petroleras iraníes, proporcionando a la República Islámica una línea de vida económica clave para sostener sus esfuerzos de guerra, y además posee una influencia geopolítica única que Trump podría querer aprovechar. El conflicto ha agregado nuevas tensiones a la relación entre Estados Unidos y China, luego de que la administración Trump sancionara recientemente a varias firmas chinas por comprar petróleo iraní o proporcionar imágenes satelitales a la República Islámica.
Según funcionarios estadounidenses, entre los temas de discusión estarán los ingresos que China entrega a Irán, así como posibles exportaciones de armas.
Al mismo tiempo, el Presidente estadounidense busca asegurar acuerdos comerciales en sectores como agricultura, energía y aeroespacial, mientras negocia los detalles de un nuevo consejo de comercio destinado a gestionar las relaciones económicas con el principal rival geopolítico de Estados Unidos. Como parte de esa agenda, llevó consigo una delegación empresarial integrada por altos ejecutivos estadounidenses, desde Elon Musk de Tesla Inc. y Tim Cook de Apple Inc. hasta Kelly Ortberg de Boeing Co.
Se suma Nvidia
En un giro inesperado, el CEO de Nvidia Corp., Jensen Huang, abordó el avión presidencial como incorporación de última hora, poniendo la inteligencia artificial y la tecnología en el centro de atención.
Se espera que ambos líderes busquen extender la tregua comercial alcanzada en octubre pasado, que redujo aranceles y controles de exportación, incluidos los envíos de tierras raras a Estados Unidos. Antes de la llegada de Trump, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng sostuvieron cerca de tres horas de conversaciones en Corea del Sur destinadas a preparar el terreno para las reuniones entre líderes previstas para más adelante esta semana.
También se espera que Taiwán esté en la agenda.
Trump ha señalado que discutirá con Xi las ventas de armas estadounidenses a la democracia autogobernada, y aplazó un paquete de armamento por US$ 14 mil millones para la isla antes de su visita a China.
Legisladores de ambos partidos en Estados Unidos han advertido que la pausa podría socavar el histórico respaldo de Washington a Taipei, y durante décadas el país ha evitado consultas previas con Beijing respecto a ventas de armas. Aun así, Xi ha manifestado preocupaciones personales sobre el tema, advirtiendo a Trump que lo maneje con la “máxima cautela” en una llamada telefónica en febrero.
Trump también prometió plantear el caso de Jimmy Lai, el exmagnate de medios de Hong Kong condenado a 20 años de prisión por cargos de colusión y sedición. El mandatario estadounidense ya había abordado el caso de Lai con Xi cuando ambos líderes se reunieron en Corea del Sur en octubre.
El viaje de Trump ha generado considerable atención en las redes sociales chinas, donde el tema ha sido tendencia en los últimos días. Algunos usuarios compartieron publicaciones siguiendo el recorrido del Air Force One en sitios de monitoreo aéreo, mientras otros comentaban sobre integrantes de la delegación empresarial estadounidense, incluida la incorporación de última hora de Huang.