Los decepcionantes resultados que reportó esta semana Oracle abrieron una nueva grieta entre el mercado y las acciones tecnológicas.
Si bien las dudas sobre una “burbuja” bursátil en el sector se habían disipado luego que uno de los líderes de las Siete Magníficas, Nvidia, superó ampliamente las expectativas de los analistas cuando entregó sus resultados en noviembre, el excesivo gasto de capital -de US$12.000 millones- de Oracle, puso en duda la capacidad de que estas empresas puedan sostener el ritmo de crecimiento de 2023 y 2024.
El operador de renta variable en Vector Capital, Jorge Tolosa, aseguró que “lo que más pesa no es el resultado en sí, sino el nivel de riesgo que el mercado está percibiendo en la estrategia de inversión de Oracle”.
La analista de mercados de XTB Latam, Emanuelle Santos, coincidió en que actualmente Oracle tensiona al sector. “El resultado actúa como un test de estrés para toda la narrativa de inteligencia artificial (IA) en Wall Street, expone el costo de sostener ese crecimiento vía un capex extremadamente agresivo, flujo de caja libre negativo y más deuda”, dijo.
Tras reportar sus resultados, la acción de Oracle se desplomó en hasta 16%, anotando su mayor caída desde marzo de 2001, y borrando alrededor de US$ 102.000 millones en valor de mercado.
“El mercado será menos paciente y más consciente del riesgo en las tecnológicas”, sostuvo Jorge Tolosa de Vector Capital.
Mayor exigencia
Por ello, actores del mercado anticipan que para 2026 los inversionistas serán más selectivos frente a compañías que, si bien en años anteriores brillaron en Wall Street, la agresiva competencia por invertir en IA está presionando sus balances.
El consenso entre estrategas y bancos de inversión es que las firmas que mantendrán niveles elevados de gasto, sin una visibilidad clara de retornos, enfrentarán una evaluación más estricta.
Tras un ciclo marcado por valorizaciones históricas, los analistas coinciden en que 2026 estará definido por un mercado más selectivo y menos tolerante a balances frágiles.
Tolosa señaló que “el gran tema es la magnitud de la inversión que está absorbiendo la IA y cómo eso condiciona el desempeño del sector completo”.
Estimó que 2026 será un año donde la tecnología mantendrá su dinamismo, pero dentro de un mercado “menos paciente y más consciente del riesgo acumulado”.
En tanto, Santos proyectó un 2026 más disperso y volátil. Su escenario base contempla “subidas más moderadas, correcciones intermedias y fuerte selección”, con liderazgo concentrado en compañías de balances sólidos.