Sismos, tsunamis, volcanes y otras catástrofes que asolan Chile no se pueden evitar, pero sí se puede aminorar su impacto adverso para la ciudadanía asegurando aquella infraestructura pública que resulta vital para la ciudadanía: escuelas, hospitales, puentes, puertos, caminos. Esto mediante un “cat. bond” o bono para catástrofes naturales, que mediante una prima permite comprar una cobertura que emplear ante la emergencia.
Asi se lo planteó al subsecretario de Interior el gerente general de Aon Benfield, Lionel Soffia. “El gobierno podría asegurar un monto fijo para responder a la primera emergencia y en el momento ver exactamente a qué se asigna”, dice.
Añade que ese monto se asegura contra un factor, por ejemplo un sismo sobre 8 grados en determinada zona. Si eso ocurre el seguro se paga automáticamente sin tener que constatar daños. Eso permite ir inmediatamente a brindar ayuda donde se requiere”, explica.
Añade que México ya usa este instrumento y que Aon Benfield ayudó a diseñar el programa del Banco Mundial que subsidia a economías pequeñas del Caribe y Centroamérica para que se cubran de este modo ante catástrofes.
Pero luego cualquier inversionista puede adquirir un bono estructurado a determinado plazo que ofrece el broker de reaseguro, cuyo subyacente es el grado de riesgo del evento cuya cobertura se contrató. Por ejemplo, si no hay un sismo grado 8 en Chile un año, el inversionista recupera su inversión además de un interés, de lo contrario pierde su capital.
Soffia dice que estos bonos los adquiere una amplia gama de inversionistas institucionales y privados, que de este modo aportan capital de inmediato.
Añade que en Bermuda, paraíso fiscal caribeño que se ha transformado en un gran mercado de financiamiento para el reaseguro mundial, estos bonos tiene alto interés para inversionistas que buscan nuevas alternativas en las cuales invertir sus excedentes con adecuados retornos.