Por José Manuel Duarte
Los recientes datos de la economía chilena, tanto a nivel macroeconómico como de mercado, comienzan a traspasarse a los papeles del Banco Central: la semana pasada los bonos con vencimientos más cortos -esto es, a dos y cinco años- denominados en UF se ajustaron significativamente a la baja, con el segundo descendiendo 18 puntos base en los últimos siete días. Asimismo, el bono del instituto emisor a dos años cayó 16 puntos base entre el 21 de diciembre y el cierre del año.
En una situación distinta se ubicaron los bonos con vencimientos a más largo plazo, de siete años o más: estos títulos sólo se ajustaron un punto base al alza, con excepción de los bonos a 20 años, que bajaron la misma proporción.
Con ello, estos instrumentos estarían en parte deteniendo el alza sostenida que mantenían los últimos tres meses y convergiendo a niveles de tasas entre 2,5% y 2,8%.
Este comportamiento daría cuenta de la expectativa que tienen los inversionistas sobre el movimiento de la inflación en el corto plazo, donde esperan que retome una senda alcista.
Ésto, debido principalmente al buen comportamiento que ha mostrado el país en materia económica, con el desempleo manteniéndose en niveles cercanos a 6,5% los últimos meses y el crecimiento superando los pronósticos de las autoridades durante todo 2012.
Inflación esperada
Los factores anteriores llevarían el próximo año al Banco Central a elevar de manera acotada la Tasa de Política Monetaria (TPM). Y a esto se estarían adelantando los inversionistas, según señala el subgerente de renta fija y economía de BCI Estudios, Felipe Alarcón.
“Es esta presión alcista de la TPM (para el próximo año), por el buen estado de la economía chilena, lo que empuja las tasas a subir”, aclara.
Otro factor que menciona Alarcón es un ajuste de los papeles, los cuales “estaban muy altos (para los niveles actuales de IPC). Ahora están internalizando también la inflación, la que esta inusualmente baja”, explica.
En esto último coinciden en Munita, Cruzat & Claro, desde donde agregan que para que el mercado hubiese incorporado el efecto del cambio de nota por parte de S&P “la baja debió haber sucedido en los papeles de más largo plazo, cosa que no ocurrió”.
En la corredora estiman que los fuertes cambios en los bonos de más corto vencimiento responden más bien a los ajustes a sus carteras que realizan los inversionistas institucionales a fin de año.