Como una escena tomada del clásico del cine policial “El gran robo del tren”, una banda de delincuentes especializada en la sustracción de cobre dio un espectacular golpe a un convoy del Ferrocarril de Antofagasta (FCAB).
Demostrando preparación y capacidad de organización, la banda utilizó vehículos con gran capacidad de carga y adaptados especialmente para moverse a alta velocidad en las exigentes condiciones del terreno en el desierto.
Actuando rápidamente el grupo (conformado por una cantidad indeterminada de individuos) interceptó al medio de transporte cuando se detuvo momentáneamente antes de arribar durante la madrugada a la estación de Los Vientos, comuna de Mejillones, Región de Antofagasta.
En momentos en que una operadora descendía de la máquina para ejecutar una maniobra de aproximación, fue abordada bajo amenazas por los delincuentes, que sustrajeron tres paquetes de cátodos de cobre.

Punto de inflexión
Más allá del momento de alta tensión, la operadora del ferrocarril resultó ilesa. Sin embargo, desde la compañía destacaron que el hecho demuestra un cambio en el modus operandi de las bandas que se dedican al robo de metales, ya que hasta ahora su actuar se concentraba principalmente en la sustracción de infraestructura no vigilada, como cables del tendido telefónico, tapas desagüe o depósitos de chatarra.
Sin embargo, hechos como este, incluyen cada vez más el uso de la intimidación y amenazas a la integridad de los trabajadores, lo que eleva los niveles de riesgo y aumenta la presión por medidas de seguridad, con un impacto directo los costos para el sector.
“El nivel de violencia que hemos observado, particularmente la intimidación a sus operadores, marca un punto de inflexión. Necesitamos una respuesta urgente, coordinada y con la máxima rigurosidad por parte de las autoridades”, señaló el gerente general de FCAB, David Fernández. “Esto ha dejado de ser solo un problema operativo. Hoy estamos frente a hechos que amenazan directamente a las personas”, advirtió.