Tras una visita estratégica a la provincia de Neuquén, el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, confirmó el avance para la consolidación del anhelado corredor bioceánico y la integración comercial con Argentina. Un hito logístico que permitirá una interconexión directa entre ambas naciones, abriendo la puerta para que los productores argentinos mantengan una ruta de comercio exterior con sus destinos a través del Pacífico y fortalezcan las operaciones locales.
“Buenos Aires y Talcahuano van a estar conectados. Y es una buena noticia para que los argentinos puedan sacar sus productos hacia el mundo por Chile, por Talcahuano, o por Coronel (…) y que reciban lo que llega desde Asia”, detalló Giacaman.
En conversación con DF Regiones, el Gobernador se remontó a un trabajo que se venía realizando desde hace varias décadas, sin concretarse. Tras la firma de un acuerdo entre las autoridades chilenas y argentinas, el sueño parece que al fin se hará realidad.
Para Giacaman la alianza responde a que finalmente el Estado le dio importancia a las oportunidades comerciales que de ella se desprenden, lo que quedó demostrado con la presencia de ministros y subsecretarios durante la gira. “Los puertos de Chile deberían ser los puertos para Argentina en Biobío”, dijo parafraseando al expresidente Eduardo Frei Ruiz - Tagle y agregó que para ello “Chile necesita que el sur de tenga puertos consolidados".
Fortalecimiento de la conectividad
Pero concretar el corredor bioceánico entre Neuquén y Biobío requiere más que voluntades. En esa línea, destacó la disposición transandina para agilizar proyectos de infraestructura vial que faciliten el trasporte de la carga terrestre y equipamiento fronterizo que dé respuesta a las necesidades de tránsito a través del Paso Internacional Pichachén, cuya construcción registra un avance cercano al 80% y debiera estar operativo durante el segundo semestre. La inversión de $ 22 mil millones, permitirá dinamizar el intercambio comercial, logístico y turístico en la zona, aún en temporada invernal, cuando las condiciones climáticas son más adversas en medio de la cordillera.
Así mismo, “el gobernador (de Neuquén) confirmó que va a hacerse cargo con recursos de su gobierno provincial para la construcción de 200 kilómetros de ruta”, por el lado argentino anunció.
Pero Giacaman va más allá. Para complementar este desarrollo vial, planteó la necesidad de reactivar una conexión transnacional ferroviaria. La aspiración la definió como “el sueño de hace mucho tiempo, del ferrocarril que conectaría desde Argentina con los puertos chilenos”. La propuesta considera que “lleguen camiones con carga hasta Victoria (Región de La Araucanía), donde hay una estación intermodal. Se carga el tren y ese tren llega directamente a los puertos de la región”.
Para viabilizar esta iniciativa, solicitó a las autoridades nacionales que “se diera la posibilidad de que ese proyecto se declarara de interés público y se pueda concesionar”, apuntando a captar inversión privada que podría provenir “de Oriente o de Europa”.
La gira también rindió frutos en materia energética. El Gobernador anunció que, tras un acuerdo con el presidente de YPF, Horacio Marín, se realizará este año (aún no tiene fecha programada) un encuentro público - privado para analizar los cambios en la Ley de Hidrocarburos argentina, que entrega nuevas garantías de suministro.
El suministro "ya no tiene dependencia la autoridad política. Por lo tanto, que vuelva a ocurrir un cierre de la llave, no es posible. Y eso los chilenos no lo sabemos”. El objetivo es “hacer un encuentro de los demandantes de energía en Chile con los argentinos para poder construir la confianza basado en la ley que ellos tienen”.
Fin al Plan de Fortalecimiento
Sergio Giacaman es un hombre con impronta regionalista. En tiempos en que la Región del Biobío atraviesa por una alicaída situación económica con alta desocupación laboral, procesos de desindustrialización y bajas exportaciones, ha sido categórico en declarar que definiciones como el Plan de Fortalecimiento Industrial, que nace tras el cese de operaciones de la Compañía Siderúrgica Huachipato, “fue un fracaso. ¿Por qué? Por el empleo, por el Producto Interno Bruto, por las situaciones en las que la región queda”.
A su juicio, careció de impacto real y “no generó necesariamente iniciativas nuevas para hacerse cargo de la situación en que estaba la región”, por lo mismo dice, terminó siendo “muy amplio, poco concreto y sin recursos”.
Recalcó que no lo deja satisfecho que no haya dado resultado, “esperaba que el plan tuviera un éxito, que hubiera disminuido el desempleo, que hubiera sido respuesta a la situación compleja de la industria forestal, de la industria pesquera. Pero no lo fue". Por lo mismo, ante la consulta sobre el futuro del instrumento, fue tajantemente en que “la región no tiene tiempo para un duelo, lo que corresponde es cerrar la puerta por fuera y partir con algo nuevo”.
Estrategia 2050
Pese a sus críticas, valoró ciertos aspectos metodológicos de la instancia como “el modelo de construcción colectivo, la presencia de la autoridad central y el hecho de tener ejecutivos en el Ministerio de Economía que nos ayudan a facilitar los procesos (…) esas tres cosas yo las considero valiosas, hay que tomarlas, usarlas y darles continuidad”.
Ese “algo nuevo” es la transición a la Estrategia 2050, iniciativa que “busca levantar desde las bases de la región, una mirada hacia el futuro".
Para dotar de soporte institucional a este nuevo modelo de gobernanza público-privada, se acordó con el Ministerio de Economía un traspaso de recursos en torno a los $ 160 millones hacia la Corporación de Desarrollo Regional, que depende del GORE, cuyo destino es exclusivamente la "contratación de un equipo" que coordinará la implementación a largo plazo de esta Estrategia y cuyos primeros lineamientos ya están siendo trabajados con los distintos actores vinculados al desarrollo productivo del Biobío.