El lunes 3 de agosto tendrá todos los ojos encima y la razón no es menor. El primer día hábil del mes se publica el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente al mes de junio, en el que se conocerá si finalmente la economía chilena cae o no en recesión técnica -dos trimestres consecutivos a la baja-. Los pronósticos del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, son tajantes: “No hay visos de recesión”, dijo hace un par de días a La Tercera y, aunque con matices, los analistas lo respaldan.
La idea de que Chile pudiese entrar en recesión tomó fuerza luego de conocerse el Imacec de mayo, que sumó una quinta baja consecutiva a la actividad, y ya tenía a su haber un retroceso de 0,5% en el primer trimestre. Los expertos plantean que de no mediar sorpresas, la cifra anualizada de actividad en junio podría incluso alcanzar un repunte de 1%. Aún así, el riesgo de recesión no estaría del todo disuelto, toda vez que no basta mirar el mismo período del año anterior, sino la cifra comparada con el mes previo, es decir, el dato desestacionalizado para determinar dicha recesión.
Hacienda está mirando los datos de recaudación de IVA para sostener que junio crece, datos que son parciales y no permitirían ver la totalidad de los sectores, pero apuestan sus fichas ahí. Al cierre de esta edición, desde Teatinos 120 no informaron qué datos específicos están mirando, ni en qué sectores se concentra la recuperación que están viendo.

Qué mirar para prever un mejor junio
Si en los primeros cinco meses del año la minería fue el principal, pero no el único, impulsor a la baja de la actividad, en la medición de junio el escenario no se repetiría debido a la base de comparación más favorable que tiene el sector para la cifra anualizada, aún cuando la producción de cobre sigue acotada.
“La minería es muy importante, pesa del orden del 12% del Producto. Es llamativo que con estos precios del cobre la minería no lo esté haciendo mejor, y eso revela, según dijo el último IPOM, no solo problemas de corto plazo, mantenciones, sino que también una falta de inversión, algo más estructural”, señala el coordinador macroeconómico de Clapes UC, Hermann González.
El académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Rodrigo Wagner, plantea que “no necesariamente necesitamos una inflexión para evitar la recesión técnica, yo creo que es muy difícil que ocurra si junio no tiene ninguna sorpresa. Para que se dé eso tendríamos que tener una contracción minera muy grande, que no veo factible ni razonable porque la minería ha venido bastante pareja en los últimos meses”.
En paralelo, junio contó con un día hábil más que en 2025, lo que supone un mejor desempeño en la cifra año a año a nivel general, asociado a servicios y producción de bienes.
“A pesar de que hemos tenido una economía prácticamente plana durante el primer trimestre, yo creo que en junio vamos a tener un Imacec en torno a un 1%. Primero, porque vamos a tener un día hábil más; segundo por base de comparación en minería menos exigente; y tercero porque según algunos datos que ha publicado Hacienda respecto a la recaudación del IVA, conforme a ejecución a mayo, da la impresión de que la actividad del resto de los sectores viene un poquito mejor en lo que resta del primer semestre. Eso nos salvaría de una recesión técnica, tal como se define, pero sigue mostrando una economía que está débil, por lo tanto, requiere de medidas adicionales”, resume el exdirector de la Dipres, Matías Acevedo.
Resto de año
Aun con buen desempeño en junio, en el gobierno estiman que el segundo trimestre podría ser duro en materia de empleo, aunque también proyectan que si la Mesa Interministerial por el Empleo cumple con su meta de crear 50.000 plazas y si se logra aprobar el proyecto de Reconstrucción, podría generarse un cambio en las expectativas.
De lograr zafar de la recesión técnica, el desafío sigue siendo el segundo semestre al que transversalmente los economistas apuntan como el período de recuperación, particularmente el cuarto trimestre. Al cierre de año, se estima que la actividad alcance en torno a 1,5%.
“Cuando uno saca la minería se encuentra con que la economía no se contrae, pero igual el crecimiento es prácticamente cero. Esa es la diferencia entre sacar o no sacar minería, pasamos de hablar de recesión a una economía estancada. Es mejor que estar hablando de recesión técnica, pero es una economía que no crece y por lo tanto es completamente insuficiente”, plantea González.
En esa línea, los sectores que podrían seguir impulsando el crecimiento son los servicios, que han crecido en todas las mediciones año a año y se han mantenido parejas en el mes a mes; y en menor medida el comercio, que si bien tras el shock de las bencinas se ralentizó, comienza a recuperar la confianza de los consumidores, sin haber recuperado la totalidad del terreno perdido.
Otra apuesta es la construcción. “Por ejemplo, ver una reactivación del sector construcción por las medidas tributarias que incorpora el proyecto (de reconstrucción) puede ser un aliciente para tener un crecimiento un poquito más en la parte alta del rango estimado por el Banco Central, y va a ayudar obviamente a la reactivación en el segundo semestre”, comenta Acevedo.
Respecto al mediano plazo, al interior del Ejecutivo están previendo un mejor desempeño de la actividad que viene de la mano de la mayor inscripción de proyectos de inversión para sus revisiones correspondientes, al mismo tiempo que se han liberado Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA). En la misma línea, Wagner indica que “gran parte del crecimiento no minero de los próximos 3 años va a ser por proyectos de inversión tirados por la minería, pero que no entran en el PIB minero. Aparece como paradójico que este gran buey que va a tirar la carreta del crecimiento no minero va a ser la inversión de la minería, pero la producción minera va a estar acotada”.