La socia líder de Consultoría Tributaria y socia de Estrategia y Transacciones de EY Chile, Javiera Contreras, se declara sorprendida por el rápido avance de la ley miscelánea en el Congreso, en especial por sus componentes tributarios.
La abogada de la Universidad Católica, con un diplomado de especialización tributaria de la Escuela de Economía de la Universidad de Chile, y MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez, cree que la principal discusión se dará no en la Cámara de Diputados, sino en el Senado, donde espera que haya una modificación más profunda de la iniciativa.
- ¿Cómo fue el día post aprobación del proyecto en la comisión de Hacienda? ¿Mucho interés de los clientes?
- En general no generó mucha conmoción, porque los cambios que se hicieron son muy perimetrales. Por ejemplo, no se cayó la reintegración. La baja del impuesto corporativo tampoco. Hubo normas donde se hicieron precisiones, se acotaron ciertas cosas y se mejoraron otras.
Entonces, la verdad es que falta mucha discusión por delante. No hay que pensar que estamos listos y que esto va a salir tal cual, porque la discusión se va a dar en el Senado. Y en el fondo, en la comisión de Hacienda de la Cámara, aunque fue artículo por artículo, fue bastante rápido para la cantidad de cosas que había que revisar.
Por ejemplo, algunas cosas que le podría haber interesado a los clientes era el tema de donaciones, que se acotó, pero no hubo un cambio radical. Lo mismo para la invariabilidad tributaria. Entonces, el gobierno está siendo bastante exitoso en mantener las propuestas hasta ahora. No les doblaron la mano ni se ha visto un cambio de rumbo. Pasó mucho más suave de lo que habíamos esperado.
Igual hay cosas que siguen llamando la atención del texto original y que las mejoras que se hicieron tampoco las abordaron.
- ¿Por ejemplo?
- El crédito al empleo. La considero una súper buena idea, pero el cambio que se ingresó en la comisión no es muy efectivo por los montos involucrados. Entonces, habría esperado que se discutiera sobre la efectividad de la norma en general.
- ¿Debiera haberse acotado a las nuevas contrataciones?
- Sí. Obviamente jóvenes y mujeres necesitan un impulso, no estoy diciendo que no, pero siento que para que la medida fuera realmente efectiva debería ser respecto de nuevo empleo y no debería tener los topes que tiene, que no son realistas porque -en el fondo- las 7,8 UTM es muy cerca del sueldo mínimo. Entonces, le agregas un peso más por movilización y ya queda fuera y en el fondo generas muy poco crédito. El Gobierno trató de hacer una medida que se parece mucho a lo que se hizo en otros países, como Estados Unidos y Canadá, pero en esos países el beneficio va directo al empleado, no al empleador, con límites y de manera progresiva.
Pero claro, en Chile eso no funciona porque la mayoría de gente no paga impuestos a la renta. Creo que se perdió en la comisión de Hacienda la oportunidad de mejorarla realmente.
Y la otra norma que me llamó muchísimo la atención que pasara tan fácil es la invariabilidad tributaria.
- ¿Por qué?
- Yo soy fan de la invariabilidad, pero habría esperado que se discutiera el monto. En el fondo, los US$ 50 millones como que se quedaron pegados del DL-600. US$ 50 millones hoy son como US$ 350 millones de esa época. Pero hoy día US$ 50 millones lo tiene casi cualquier industria. Si vas a dar un monto bajo de US$ 50 millones como inversión, entonces tienes que dar un plazo más corto porque estás hablando de industrias que no son minería.
- El gobierno está negociando con la DC bajar a 20 años la invariabilidad.
- Sí, pero yo la bajaría a diez, 15 años como máximo.
Y lo otro que me llamaba la atención es que en el fondo, a diferencia de los otros países que tienen estos tipos de invariabilidad tributaria, es que no le estamos cobrando el fin de la incerteza al inversionista. En el fondo, estamos como entregando beneficios sin nada a cambio y ahí la hipótesis es que finalmente es tan fuerte el impulso de que hay que cambiar de rumbo, que en el fondo da un poco lo mismo. ¿A costa de qué? Que vamos a generar inversión y vamos, en el fondo, entregarlo todo porque creemos ciegamente en la inversión y que eso va a hacer que este país vaya hacia otro lado. Y es una hipótesis que ojalá se dé, pero es arriesgada.
Lo mismo la repatriación de capitales, en el fondo la laxitud que hay en el tipo de inversiones que se podrían hacer con lo que vas a repatriar. Esas medidas son pan para hoy y hambre para mañana eventualmente porque no estás aumentando la carga impositiva. Estás anticipando la que ibas a tener igual en algún minuto.
- En invariabilidad se cambiaron varias cosas, como por ejemplo sacar los impuestos indirectos y que Hacienda esté a cargo de administrar el contrato ley.
- Yo soy fan de que logremos algún tipo de invariabilidad. Es innegable que cuando tuvimos contratos del DL-600 tuvimos más inversión. Creo que se tienen que ceder ciertos puntos, pero tenemos una oportunidad de incentivar mayor inversión.
- ¿Qué visión tiene de las otras indicaciones?
- En el caso del DFL-2, de alguna manera se hizo más restrictivo, porque a las empresas se les pide tener un giro único de explotación de viviendas económicas. Eso se restringe bastante. Ahora, deja a las personas naturales para que puedan acceder a esto, pero se incorporan los estacionamiento y las bodegas sin que esto tenga que computar para el límite de los 90 metros cuadrados. Es un ejemplo de una norma que de alguna manera se acota pero se flexibiliza.
En el caso de la exención de contribuciones, no se hicieron muchos cambios. Por ejemplo, se amplió la exención también a las bodegas y estacionamientos de esas primeras viviendas, pero lo que me pasa es que no se ataca el tema de fondo, porque al final acá el problema de las contribuciones y la discusión real es que las contribuciones son un impuesto al patrimonio y tú puedes ser patrimonialmente rico y desde una perspectiva de caja muy pobre.
Además, todo ese patrimonio inmobiliario se financió con platas que tributaron en su minuto por impuestos del trabajo con Global Complementario, con herencia que va a seguir tributando en el futuro. Entonces, al final la discusión de fondo está ahí, en si corresponde o no eso.
- Haciendo un balance, ¿qué considera lo más y lo menos importante del proyecto?
- Lo que más me gusta es la invariabilidad tributaria, la baja de la tasa corporativa y la reintegración. Ojalá que pasen. Le tenía poca fe la integración, pero al menos no la mataron en esta pasada.
- ¿Cuál es la expectativa que le transmiten a los clientes de cara a la discusión en el Senado?
- Le estamos diciendo a los clientes que mantengan las expectativas bajas, que en el fondo esto no es cantar victoria. La historia indica que en la Cámara de Diputados no se están dando las conversaciones tan profundas y se están postergando más al Senado. Y esta no fue la excepción.
Entonces, creo que en el Senado se van a volver a revisitar muchos de estos temas. Creo que la reintegración se va a discutir bastante.