El mercado pareciera haber superado algo el susto sobre lo que podría ocurrir con los precios internos durante este año. La Encuesta de Operadores Financieros (EOF) elaborada por el Banco Central mostró que las expectativas de aquí a 12 meses se moderaron desde 4% a 3,4%, mientras que se mantuvo en 3,2% para los 12 meses siguientes.
Este cuadro dialoga con acotadas proyecciones para lo que podría ocurrir con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que tras subir un 1,3% en abril, en mayo solo lo haría en 0,4% e, incluso, podría haber una leve baja de 0,1% en junio.
Y, en este contexto, los operadores ratificaron su expectativa de que la tasa de interés de política monetaria seguiría firme en el nivel actual de 4,5% en un horizonte de 24 meses; y de que el dólar persistiría levemente por debajo de los $ 900.
Todo este cuadro se conoce luego que el Banco Central acordara de manera unánime mantener la TPM en el marco de la Reunión de Política Monetaria (RPM) de abril.
En ese entonces, el Consejo de la entidad elevó su alerta acerca de los efectos derivados del conflicto en Medio Oriente.
En su comunicado, el ente rector dijo en ese momento que el desarrollo de la guerra en Irán, iniciada a finales de febrero, “ha sido más adverso que el considerado en el escenario central del Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo”, lo que eleva la probabilidad de resultados más negativos para la inflación y la actividad global.
Frente a un escenario macroeconómico que sigue sujeto a “un grado de incertidumbre mayor al habitual”, el Central estimó que será necesaria la constante evaluación de los escenarios alternativos en que la respuesta de la economía mundial y local pueda configurar presiones inflacionarias distintas de las esperadas y requiera de cambios en la política monetaria.
Ante ello, insistió en que la evolución de la tasa de política monetaria irá evaluándose “reunión a reunión en función del desarrollo de los acontecimientos”.