Por dos horas se prolongó la conversación que sostuvieron la semana pasada el exembajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, con su sucesor en Washington, el empresario Andrés Ergas. El pasado 12 de mayo ambos almorzaron en la residencia del que será el nuevo representante del país ante la Casa Blanca como parte de la administración del Presidente José Antonio Kast.
Valdés recibió un llamado telefónico de Ergas, quien lo invitaba a conversar sobre su experiencia al mando de la destinación en la mayor economía del mundo, que ejerció durante los cuatro años de la administración de Gabriel Boric.
“Era lo correcto y lo normal”, dice un cercano al exembajador, quien –cuentan- no dudó en aceptar la invitación.
En la residencia de Ergas, ubicada en Lo Curro, conversaron de los desafíos de la política exterior chilena en Estados Unidos y de cómo atraer más inversiones.
De hecho, trascendió que Valdés le habría dicho a Ergas que “te doy una medalla” si logra diversificar inversiones más allá del tema de minerales críticos, litio y tierras raras.
Pero también hablaron –en medio de un almuerzo con mariscos y pescados- de temas prácticos, del cómo llevar adelante una embajada, los muebles de la residencia en Washington, las tareas específicas de los funcionarios permanentes y cómo acercarse a los hombres claves del gobierno de Donald Trump.
Ergas le comunicó a Valdés su interés en profundizar las alianzas en materia tecnológica y de inversiones; y que, para eso, imitará -en parte- lo que hizo el propio Valdés con misiones empresariales a los principales centros de conocimiento, como Silicon Valley; y de comercio, como California, que interesan a Chile.
También Ergas se interesó en seguir profundizando los planes “Chile California” y “Chile Massachusetts”, que son iniciativas público-privadas diseñadas para conectar el ecosistema de innovación, investigación y desarrollo de Chile con polos tecnológicos clave en Estados Unidos.
El diálogo, relatan, fluyó distendido. Incluso, Valdés le dijo que existía un chileno que por muchos años ha trabajado en estos temas en el país del norte. ¿Su apellido? Ergas. El nuevo embajador le dijo: “Quizás es un primo”; y quedó de averiguar de quién se trataba.
Así, ambos quedaron de seguir en contacto por materias relacionadas por el bien del país.
Ergas ya asumió funciones en Washington y tenía previsto presentar sus cartas credenciales este 18 de mayo ante las autoridades estadounidenses. En una de sus primeras actividades se reunió con los funcionarios de la delegación chilena, a quienes les transmitió que no pensaba cambiar a nadie, ratificando a los ocho funcionarios diplomáticos de carrera que representan a Chile en esa misión en el exterior.