Con la aprobación en general del proyecto que cambia el sistema electoral binominal por uno proporcional, La Moneda iniciará nuevamente un proceso de negociaciones, esta vez centrado en el frente interno. Ello, porque si bien los senadores de zonas extremas están disponibles para acompañar al gobierno en la Sala de la Cámara Alta, para la etapa de la discusión en particular insistirán en que la descentralización se demuestre en esta iniciativa.
De hecho, hay dos elementos que los regionalistas consideran gravitantes para aprobar el articulado de uno de los proyectos estrella del gobierno de Michelle Bachelet y dicen relación con que la conformación del Senado, efectivamente, refleje el término del actual mecanismo electoral y que el compromiso de la descentralización que adoptó el Ejecutivo se manifieste en los escaños de la Cámara Alta.
Se trata de un tema que le volvieron a plantear al titular de Interior, Rodrigo Peñailillo, en la cena del lunes recién pasado, por lo que el ministro debería comenzar a dialogar con los legisladores.
Y aún cuando no está del todo afinada la propuesta, los regionalistas de la Nueva Mayoría parten de la base de proponer que el Senado quede compuesto por 55 escaños, con circunscripciones de 3 y 5, de manera que el binominal desaparezca tanto en la Cámara Baja como en el Senado. En este contexto, el socialista Fulvio Rossi, representante de la Región de Arica y Parinacota, está optimista de que en esta fase se pueda llegar a un acuerdo con La Moneda.
El parlamentario estima que para avanzar en la línea que proponen los regionalistas, entre los que se cuenta, "es cosa de buena voluntad de la Nueva Mayoría y que seamos todos generosos. Tenemos que estar todos dispuestos a hacer esfuerzos". Y a pesar de que el ministro no les dio ninguna seguridad en cuanto a que su propuesta sea acogida tal como la han esbozado, al menos todo indica que hay disposición a conversar.
Tras su aprobación en Sala -la que finaliza hoy- el proyecto volverá a la Comisión de Constitución del Senado para su análisis en particular. Es ahí donde los senadores regionalistas esperan el Ejecutivo se abra a los cambios que proponen. Además hacen hincapié en que el Senado debe ser expresión del territorio y no de la población, como ha sostenido el gobierno.
Otro de los aspectos que los representantes de zonas extremas creen que podría favorecer su postura y la negociación con La Moneda es el hecho de que RN haya salido del juego. Porque mientras el gobierno buscaba sellar un acuerdo con la tienda opositora debía ceñirse –dicen- a los márgenes sobre los que estaban negociando con el timonel del partido, Cristián Monckeberg, cuya propuesta mantenía el binominal en varias regiones. En cambio ahora podría haber una mayor apertura hacia la propuesta regionalista que no compatibiliza con lo que en su momento proponía Renovación.
En todo caso, aun sin un acuerdo con la derecha, el gobierno está seguro de contar con los votos para que hoy definitivamente sea aprobada la iniciativa en general.