El oficio de la Dirección de Presupuestos (Dipres) que recomendaba “descontinuar” el Programa de Alimentación Escolar (PAE), el emblema de Junaeb, rápidamente encendió las alarmas entre las concesionarias, aunque el presidente de NutreChile -gremio que agrupa a más de una decena de ellas-, Sebastián Pérez, asegura que “esto salió el viernes y el día sábado ya estaba bien desmentido”.
En conversación con DF, el líder gremial esgrime que el PAE sale fortalecido de esta controversia. “Lo importante es que la opinión pública ha demostrado que el Programa de Alimentación es valorado, que es indispensable y que, cortarlo es prácticamente imposible, por la contribución indiscutida que hace al sistema educativo y a los beneficiarios”, dice. “Ante una mínima amenaza, el país completo, básicamente de todos los colores políticos, sale a defenderlo y pedir su continuidad”.
Pérez valora que el gobierno haya salido a aclarar que el programa continuará y plantea estar de acuerdo en que tiene espacio para ser mejorado y revisamos. “Eso nosotros lo abrazamos (...) y desde el gremio estamos a disposición de la autoridad para trabajar con ese objetivo”, sostiene.
Los problemas del programa
Este martes, en Radio Infinita, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, explicitó la posición del gobierno. Dijo que el término “descontinuar” ya había sido usado en septiembre de 2025 en las comisiones en que el ministro Mario Marcel recomendó bajar gastos.
Y expuso: “La recomendación de discontinuar implica que el programa, en su diseño actual, no debe continuar operando. El programa es el que no debe continuar operando, no la política. La política de la Junaeb está definida en una ley, obviamente que tiene que seguir. El diseño está absolutamente malo”.
Al respecto, Pérez -que dirigió la unidad jurídica de Junaeb, previamente- dice tener memoria que ya en el año 2014 hubo un informe de Dipres objetando problemas de focalización del Programa. “No está totalmente determinado el universo de beneficiarios, con nombre y apellido. Y tampoco hay una fórmula para identificar concretamente quiénes son los que comen”.
Y agrega: “Junaeb siempre ha tenido una brecha, te dice que en un determinado establecimiento van a comer, en el mes de mayo, 100 estudiantes. Y nosotros (las empresas) sabemos que están pasando 50. Nosotros queremos la oportunidad de poner a disposición esa información”.
En ese sentido, hace un llamado a considerar la voz de las empresas, porque “están día a día en el colegio” y saben bien qué niños se benefician finalmente del programa.
Pérez explica que el sistema contempla un mecanismo con un pago fijo del 60% en base a lo asignado por Junaeb -que se sustenta en una estimación de los niños que harán uso del programa-, mientras que el 40% restante es un diferencial que se ajusta a lo que efectivamente se sirve.
“Nosotros creemos que hay un problema con la asignación (...) sí podría haber un problema en que se está proyectando una mayor cantidad de servicios de lo que realmente se requiere”, señala.
Con todo, considera que es natural porque el PAE creció inorgánicamente, mientras que la Junaeb se mantuvo más chica y hoy atiende a cerca de 9 mil establecimientos educacionales. Así, insiste en que las empresas pueden aportar con información para ajustar la asignación a las raciones efectivamente servidas y sugiere revisar la implementación de tecnologías que podrían mejorar la productividad del Programa.