En la antesala de la reunión de las ocho naciones más poderosas del mundo (G8) que comenzó ayer en Irlanda del Norte, la Unión Europea y Estados Unidos lanzaron formalmente las negociaciones para lograr un amplio acuerdo de libre comercio entre ambas regiones.
El anuncio lo realizaron a través de una conferencia de prensa conjunta el presidente de EEUU, Barack Obama, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el primer ministro de Reino Unido, David Cameron.
“Estamos hablando de lo que podría ser el mayor acuerdo bilateral en la historia”, aseguró Cameron. “Este es un premio que se da una vez en una generación y estamos decididos a aprovecharlo”, agregó.
Obama afirmó que este tratado será “una prioridad para mi administración” y que estaba “confiado de que podemos lograrlo”.
A través de un comunicado, la Casa Blanca informó que la primera ronda de negociaciones se llevará a cabo en Washington el 8 de julio. Se espera que el acuerdo esté listo hacia fines de 2014.
Por su parte, Barroso destacó que el pacto podría traer “enormes beneficios económicos” para ambas partes.
El Centro para la Investigación de Política Económica de Londres estima que la llamada Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión podría añadir 119 mil millones de euros (US$ 159 mil millones) a la economía europea cada año, mientras que para EEUU tendría un beneficio de 95 mil millones de euros.
Mineras bajo la lupa
Uno de los temas que se discutirá en la reunión del G8 serán las compañías y transacciones mineras, sector que se ha mantenido libre del escrutinio político respecto de sus acuerdos multimillonarios con gobiernos en el mundo en desarrollo y con líderes controvertidos.
La propuesta de las autoridades del G8 es aumentar la supervisión exigiéndole a las firmas que revelen todos los pagos realizados a gobiernos extranjeros. Las nuevas reglas buscan exponer la corrupción dentro de la industria.