El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el miércoles ante una sala repleta de líderes mundiales: "Yo soy el jefe", mientras él y otros líderes del G7 reconocían la mejora de la situación de Ucrania en el campo de batalla con un compromiso unánime de apoyo y nuevas sanciones contra Rusia.
El comentario de Trump —una admisión irónica de una verdad tácita que se cernía sobre la cumbre del Grupo de los Siete, que se celebra del 15 al 17 de junio en la localidad francesa de Évian-les-Bains— se produjo tras un comunicado conjunto de los líderes que podría reforzar la creciente influencia de Kiev en unas posibles negociaciones de paz con Moscú.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y sus aliados acudieron al G7 con la esperanza de convencer a Trump de que la resistencia de Ucrania está dando resultados y de que Rusia no está en condiciones de dictar las condiciones de ningún acuerdo de paz.
El comunicado conjunto y los comentarios de los líderes sugieren que Trump se ha mostrado más receptivo al argumento de Zelenski tras años de escepticismo.
Sin embargo, cualquier esperanza de obligar a Moscú a entablar conversaciones de paz sigue dependiendo de los compromisos de Trump, que pueden resultar esquivos. No estaba claro si se celebrarían conversaciones bilaterales entre Trump y Zelenski, y también queda por ver si Washington permitirá que caduquen las exenciones a las sanciones que restringen las exportaciones de petróleo ruso, ahora que ha conseguido un acuerdo preliminar con Irán.
"Yo soy el jefe", dijo Trump a los jefes de Estado del G7 y a los periodistas al llegar para ocupar su asiento en una sesión sobre seguridad económica mundial, en la que los líderes tenían previsto debatir las cadenas de suministro de minerales críticos y los desequilibrios macroeconómicos.
El martes, Trump calificó de "muy buena" la reunión con Zelenski y otros líderes del G7.
"Ha habido un cambio de postura por parte de Estados Unidos y del presidente Trump", dijo a los periodistas el primer ministro canadiense, Mark Carney. "Se trata de una postura más dura hacia Rusia y, en nuestra opinión, más realista respecto a la situación sobre el terreno de la guerra".
Acuerdo con Irán marca tono de negociaciones
Los líderes del G7 también acogieron con satisfacción el acuerdo de paz preliminar entre Estados Unidos e Irán —que Trump firmó en vísperas de la cumbre— y afirmaron que están dispuestos a contribuir a su aplicación.
Añadieron que se esforzarán por diversificar las rutas de suministro energético para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz —que Irán ha bloqueado durante la mayor parte de su guerra con Estados Unidos— y aumentar las reservas energéticas.
Francia está presionando a sus socios para que acuerden una declaración sobre los minerales críticos que podría incluir medidas para ayudar a Occidente a reducir su dependencia de China y proteger a los inversionistas de las contramedidas y el "dumping", según indicaron diplomáticos.
El "dumping" es una práctica comercial consistente en vender un producto por debajo de su precio normal o incluso por debajo de su costo de producción para obtener ventajas competitivas.
China alarmó a la economía mundial el año pasado cuando algunas industrias quedaron prácticamente paralizadas después de que Beijing impusiera restricciones a la exportación de imanes permanentes fabricados con tierras raras.
"Estamos negociando textos importantes sobre los minerales críticos y, por consiguiente, sobre la soberanía económica", dijo un responsable de la presidencia francesa antes de la cumbre.
Entre las medidas que se han debatido en los últimos meses figuran el apoyo a los precios, las normas de mercado, las subvenciones y las compras garantizadas, así como los medios para aumentar la inversión privada en las cadenas de suministro de minerales críticos fuera de China. Sin embargo, es probable que cualquier medida anunciada en el G7 sea solo un primer paso.
Dependencia excesiva de China
Las restricciones de 2025 fueron las más recientes de una serie de medidas de Beijing para endurecer gradualmente las exportaciones de materiales especializados y metales para baterías. También ha restringido el acceso de las empresas estadounidenses al tungsteno y al antimonio, entre otros.
Las potencias occidentales compiten por asegurarse el acceso a las minas y aumentar la capacidad de procesamiento y reciclaje, pero llevará años hacer mella en la posición dominante de China, que se ha forjado a lo largo de décadas.
Estados Unidos propuso a principios de 2026 un bloque comercial para los minerales críticos. Sin embargo, los países discrepan sobre cómo podría funcionar este bloque, especialmente en el contexto de la agenda "Estados Unidos primero" de la Casa Blanca.