El presidente Donald Trump afirmó el lunes que el alto el fuego con Irán se encontraba "en estado crítico" tras rechazar la respuesta de Teherán a una propuesta de paz estadounidense, lo que avivó los temores de que se reanudaran las hostilidades en un conflicto que, luego de diez semanas, ha causado miles de muertos e interrumpido flujos energéticos vitales.
Días después de que Washington presentara una oferta con la esperanza de reanudar las negociaciones, Irán publicó el domingo una respuesta centrada en poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, donde Israel —aliado de Estados Unidos—, combate a los milicianos de Hezbolá respaldados por Irán. La respuesta fue rápidamente rechazada por Trump.
Al ser consultado sobre la situación del alto el fuego, Trump dijo a periodistas el lunes: "Yo diría que ahora mismo es muy frágil, después de leer esa basura que nos enviaron. Ni siquiera terminé de leerla", sostuvo.
En su respuesta, Teherán también exigió una indemnización por los daños de guerra, hizo hincapié en la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz y pidió a Estados Unidos que ponga fin a su bloqueo naval, garantice que no habrá más ataques, levante las sanciones y elimine la prohibición de las ventas de petróleo iraní.
Estados Unidos había propuesto poner fin a los combates antes de iniciar las conversaciones sobre cuestiones más controvertidas, incluido el programa nuclear de Irán.
Teherán respondió el lunes defendiendo su postura.
"Nuestra exigencia es legítima: exigir el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo y la piratería (estadounidenses) y la liberación de los activos iraníes que han sido injustamente congelados en bancos debido a la presión de Estados Unidos", declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei. "EEl paso seguro por el estrecho de Ormuz y el establecimiento de la seguridad en la región y en el Líbano eran otras de las exigencias de Irán, que se consideran una oferta generosa y responsable", agregó.
Los futuros del crudo Brent cotizaban un 2,7% al alza, en torno a los US$ 104 el barril, ya que el punto muerto dejó el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado. Antes de que comenzara la guerra el 28 de febrero, esta vía marítima transportaba una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas natural licuado (GNL), y desde entonces se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión de la guerra.
Las perturbaciones causadas por el cierre casi total del estrecho han obligado a los productores petroleros a recortar las exportaciones, y la producción de la OPEP cayó aún más en abril hasta alcanzar su nivel más bajo en más de dos décadas, según reveló el lunes una encuesta de Reuters.
Tráfico escaso a través de Ormuz
Aunque el tráfico por el estrecho de Ormuz es escaso en comparación con el periodo anterior a la guerra, los datos de transporte marítimo de Kpler y LSEG mostraron que tres petroleros cargados de crudo salieron de la vía marítima la semana pasada, con los rastreadores apagados para evitar un ataque iraní.
Los datos revelaron que un segundo buque cisterna de GNL de Qata
r intentaba atravesar el estrecho, días después de que el primer cargamento de este tipo lo cruzara en virtud de un acuerdo entre Irán y Pakistán.
Los brotes esporádicos de violencia en torno al estrecho en los últimos días han puesto a prueba el alto el fuego que ha suspendido la guerra total desde que entró en vigor a principios de abril.
Las encuestas muestran que la guerra es impopular entre los votantes estadounidenses, que se enfrentan a un fuerte aumento de los precios de la gasolina a menos de seis meses de las elecciones nacionales que determinarán si el Partido Republicano de Trump mantiene el control del Congreso.
Washington también ha tenido dificultades para conseguir apoyo internacional, ya que los aliados de la OTAN se niegan a enviar buques para reabrir la vía marítima sin un acuerdo de paz completo y una misión con mandato internacional.
Hakan Fidan, ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, que ha mantenido un estrecho contacto con Estados Unidos, Irán y el mediador Pakistán desde el inicio de la guerra, mantendrá conversaciones en Qatar el martes sobre el conflicto y sobre cómo garantizar la seguridad de la navegación, según informó una fuente diplomática turca.
Trump viaja a China
Los próximos pasos diplomáticos o militares siguen sin estar claros. Se espera que Trump llegue a Beijing el miércoles, donde Irán será uno de los asuntos que tratará con su par chino, Xi Jinping.
Trump ha estado presionando a China para que utilice su influencia con el fin de empujar a Teherán a llegar a un acuerdo con Washington.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Baghaei, sugirió que China podría, en cambio, aprovechar la visita para contrarrestar los objetivos estadounidenses en el golfo Pérsico. "Nuestros amigos chinos saben muy bien cómo aprovechar estas oportunidades para advertir sobre las consecuencias de las acciones ilegales e intimidatorias de Estados Unidos para la paz y la seguridad regionales", afirmó.
Al abordar la cuestión de si las operaciones de combate contra Irán habían terminado, Trump dijo en unas declaraciones emitidas el domingo: "Están derrotados, pero eso no significa que estén acabados".
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que la guerra no había terminado porque "quedaba trabajo por hacer" para retirar el uranio enriquecido de Irán, desmantelar las instalaciones de enriquecimiento y hacer frente a los aliados de Irán y a su capacidad en materia de misiles balísticos.
Netanyahu declaró al programa "60 Minutes" de CBS News que la vía preferida es la diplomacia, pero no descartó el uso de la fuerza.
Los enfrentamientos también han continuado en el sur de Líbano entre Israel y el grupo miliciano Hezbolá, a pesar del alto el fuego negociado por Estados Unidos que se anunció el 16 de abril.