La Bolsa de Santiago siguió perdiendo terreno en la operación de este martes, afectada por un negativo entorno bursátil internacional que comenzó en la jornada asiática, para seguir después con las ventas de Wall Street tras datos que confirmaron la desaceleración del mercado laboral estadounidense.
El S&P IPSA cayó 1,1% hasta los 10.188,43 puntos al cierre de la sesión, presionada por las acciones de Falabella (-2,6%) e instituciones financieras como Bci (-2,3%), Santander (-1,5%) y Banco de Chile (-1,7%). El viernes estos bancos informaron sus resultados preliminares de noviembre.
"No han sido pocas las noticias que hemos recibido en los últimos días, y este año ha sido tan bueno que, en cierta manera, es natural que con cualquier cosa que pase tengamos una toma de utilidades. Está pasando en Estados Unidos y está pasando en Chile, donde veníamos de un rally bien importante. Y existe una máxima en los mercados: comprar con el rumor y vender con la noticia", dijo a DF el gerente general de Patrimore, Sergio Tricio.
Esta fue la última sesión antes de que el Banco Central de Chile publicara su comunicado de política monetaria, en la que recortó 25 puntos base (pb) sobre la tasa clave. Mañana se publicará el Informe de Política Monetaria.
La plaza chilena empezó la semana con un alza hasta la marca inédita de 10.500, pero al final cayó por una toma de utilidades. El triunfo electoral de Kast ya estaba descontado, así que el mercado pasó a concentrarse más en las interrogantes sobre sus planes económicos.
Bolsas extranjeras
Prácticamente todos los mercados bursátiles se fueron para abajo. De hecho, en Latinoamérica, los dos selectivos más influyentes cayeron más que el IPSA: el brasileño Bovespa perdió 2,2% y el mexicano IPC cayó 1,8%. Más de lejos los siguieron el colombiano Colcap (-0,9%) y el Peru Select (-0,5%).
Al cierre de Wall Street, el Dow Jones bajó 0,6%, el S&P 500 disminuyó 0,2%, aunque el Nasdaq -más castigado en los últimos días- logró recuperar 0,2%. La compra se trasladó hacia los bonos del Tesoro, tras ciertas señales del mercado laboral que ratifican las expectativas de política monetaria flexible.
La tasa de desempleo de EEUU aumentó a 4,6% en noviembre -un máximo de cuatro años-, saltándose la serie de octubre, que no pudo ser recopilada por el largo cierre de Gobierno de 44 días. En cuanto a las nóminas no agrícolas, estas en general se mantuvieron débiles, por ciertas revisiones a la baja. Y el crecimiento de los salarios promedio quedó bajo las expectativas.
"La Reserva Federal advirtió sobre una desaceleración del mercado laboral, una razón válida para la reciente baja de 25 pb, pero no es demasiado preocupante. Aun así, los operadores bursátiles parecen estar rehuyendo de su tradicional frenesí comprador de diciembre. Algunos aprovechan las caídas para adquirir acciones, pero se muestran más activos en los bonos: la demanda de activos más seguros implica cierta preocupación, aunque está lejos de constituir una tendencia por el momento", repasó el analista de mercados de Oanda, Elior Manier.
Según la estratega jefe global de Principal Asset Management, Seema Shah, es probable que el presidente de la Fed, Jerome Powell, observe estas últimas cifras de empleo con un grado razonable de escepticismo.
"No sólo es posible que existan distorsiones en las cifras, sino que el endurecimiento de las políticas migratorias implica que el dato principal de creación de empleo de noviembre no deba tomarse al pie de la letra: el mercado laboral no es tan débil como esos números podrían sugerir a primera vista. Dicho esto, el aumento del desempleo por sobre lo esperado sí generará cierta preocupación creciente al interior de la Fed", comentó.
Como resultado de las preocupaciones en torno al crecimiento, sumado a otros factores que incluyen progresos en las conversaciones sobre Ucrania, los precios del petróleo se hundieron alrededor de 3% y el contrato Brent perdió los US$ 60 por barril, cotizando en mínimos desde inicios de 2021.
En Europa, el continental Euro Stoxx 50 bajó 0,6% y el FTSE 100 de Londres cayó 0,7%. La de Asia fue una sesión especialmente negativa, ya que el japonés Nikkei y el hongkonés Hang Seng perdieron alrededor de 1,5%, mientras que el CSI 300 de China continental bajó 1,2%. Y viene después de que empezaron la semana también en rojo.
"Los mercados asiáticos tampoco han logrado entrar en ningún tipo de ambiente festivo, con las acciones tecnológicas bajo presión debido a la lectura de Wall Street", escribió el head de mercados de Interactive Investor, Richard Hunter.
"Las cuestiones internas también siguieron siendo el centro de atención, con el Nikkei a la baja, ya que los datos preliminares de las fábricas apuntaron a una ligera desaceleración, mientras que el crecimiento del sector privado se enfrió debido al descenso de los servicios en Japón. Los datos se publican antes del alza de tasas ampliamente esperada por parte del Banco de Japón a fines de esta semana, lo que podría empañar aún más el ánimo", complementó.