Desde hace más de siete días, la bioluminiscencia en las costas de Guanaqueros se ha transformado en un imán para los visitantes, con un efecto directo en la actividad turística y comercial de la zona justo antes de un nuevo fin de semana largo. El fenómeno, visible principalmente durante la noche, ha llevado a que cientos de personas lleguen a la playa para observar el brillo azul en el mar.
Turismo nocturno
Según la presidenta de la Cámara de Comercio y Turismo local, Elena Ángel, el impacto ha sido inmediato. “Hubo mucha gente en la playa, incluso varios locales abrimos en horario nocturno. El viernes y sábado estuvo completamente lleno, mejor que un día de verano”, señaló.
El dinamismo ha permitido extender horarios hasta la madrugada. “Hay movimiento hasta la una o dos de la mañana. La gente empieza a llegar cerca de las 10, aunque el fin de semana pasado desde las seis de la tarde ya había personas esperando en la playa”, detalló.

Este repunte se da tras semanas de baja actividad posterior al verano, con un comercio que venía resentido. “Lo que no vendemos en el día, lo vendemos en la noche. Ha sido un alivio, sobre todo considerando el alza de las bencinas y lo complejo que ha estado el escenario”, agregó la dirigenta.
Proyecciones para el fin de semana largo
Con el fenómeno aún activo, las expectativas del sector están puestas en el próximo feriado. Los locatarios ya anticipan una alta afluencia de público y preparan una operación extendida, enfocada en el horario nocturno, donde se concentra la experiencia.
En esa línea, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, destacó el efecto del fenómeno en la actividad local. “Además, se trata de una experiencia nueva que se suma a la oferta turística de la Región de Coquimbo y que agrega valor a la zona, ampliando los motivos para visitar nuestros destinos y descubrir atributos que muchas veces sorprenden incluso a los propios chilenos. Cada vez que un destino como este despierta interés, se activan alojamientos, gastronomía, comercio y servicios del territorio”.
Desde el sector turístico regional también apuntan al efecto arrastre. “Esto es muy positivo porque aporta a fortalecer el destino frente a los feriados del mes de mayo”, indicó Laura Cerda, presidenta de la Cámara de Turismo de la Región de Coquimbo.
El fenómeno no solo ha atraído visitantes locales, sino que también ha generado interés fuera de la región, ampliando el alcance del destino en un periodo clave para la industria.
Fenómeno natural
La bioluminiscencia se ha observado en distintos puntos de la costa, extendiéndose más allá de Guanaqueros hacia sectores cercanos, lo que ha diversificado los puntos de observación y distribuido el flujo de visitantes.
De acuerdo con el investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) Víctor Aguilera, el fenómeno responde a la presencia de microorganismos marinos. “La bioluminiscencia se produce por la oxidación de la luciferina, catalizada por la enzima luciferasa, generando una luz fría de tonalidad azul que se propaga con facilidad en el océano”, explicó.
Su permanencia depende de variables como la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes y la estabilidad del ecosistema, por lo que su duración es incierta, aunque existen estimaciones que apuntan a que podría prolongarse por varias semanas.
En ese escenario, el fenómeno se instala como un factor clave para la actividad turística de corto plazo en la zona, en medio de un periodo marcado por la estacionalidad y la búsqueda de nuevos incentivos de demanda.