Yuliyan Popov (58) nació a las orillas del Mar Negro, en la ciudad de Varna, en Bulgaria. Ahí pasó su infancia y juventud “en tiempos de bloque comunista soviético, cuando no se podía viajar”, asegura por teléfono desde Coyhaique, donde vive desde 2019. El escenario cambió en 1989 con la caída del Muro de Berlín. Aquel acontecimiento histórico, cuenta Popov -quien para ese entonces tenía 22 años-, le abrió la posibilidad “que no había tenido ni mi padre ni yo de joven de salir del país a conocer el mundo”. La aprovechó.
Tres décadas después, la vida de Popov transcurre a más de 13.000 kilómetros de su ciudad natal, en la región de Aysén, donde vive con su familia. En un galpón ubicado en Valle Simpson, en 2022 abrió su propia destilería: Vista Hermosa. Siguiendo una receta tradicional búlgara, Popov dio vida allí a Kawésqar, “el vodka más austral del mundo” -afirma-, elaborado con papas de productores locales y agua de vertiente patagónica.
Ahora el búlgaro va por más: en septiembre lanzó un licor de cereza y para el primer trimestre de 2026 prepara el aterrizaje de otros tres licores más: dos vodka y un gin. Todos fabricados en la Patagonia chilena.
De África a Santiago
Antes de aterrizar en Chile, Yuliyan Popov pasó años recorriendo localidades primero en Europa y luego en África, donde vivió durante tres años y medio entre Mozambique y Sudáfrica. Allá, cuenta, conoció a una comunidad de chilenos con los que se llevó bien y le recomendaron visitar el país.
En 2001 siguió el consejo y sin haber pisado nunca antes Latinoamérica, aterrizó de visita en Chile. Había leído sobre su naturaleza y la diversidad de sus paisajes, pero no se manejaba en lo absoluto con el español. “Eso aprendí con los años, a porrazos en la calle”, precisa con humor.
Una vez aquí, Yuliyan conoció a su actual esposa (chilena) y tuvo a su primera hija. Eso lo hizo quedarse de manera definitiva en Santiago. Trabajó durante casi 11 años como ingeniero mecánico en Entel PCS. Y, en paralelo, mantuvo un hobby que traía desde Europa: la pesca con mosca. “Cada año bajábamos al sur, que se parece mucho más a Europa en naturaleza y clima, y pasábamos un mes allá”.
Eso, cuenta, lo hizo lo conocer “todo Patagonia. Desde Chaitén hasta Tierra del Fuego”.
Maletas al sur
En 2018, al búlgaro le empezó a rondar la idea de dejar la capital. “Siempre me sentí un poco ahogado por el tamaño y la velocidad de Santiago. Ese nerviosismo… esa agresividad que, a veces, tiene la vida allá”, confiesa.
En 2019 vendió su casa y junto a su mujer y su hija se trasladaron a Coyhaique. En el sector bajo, en el camino a Argentina, construyeron una casa.
El plan inicial era simple: la señora de Popov trabajaría en su profesión como profesora de inglés y él, dado que ya hablaba varios idiomas -entre ellos, búlgaro, portugués y español-, comenzaría su propio negocio de turismo de pesca con mosca. Para eso compró un terreno en el lago La Paloma y una lancha para salir junto a turistas.
Pero el estallido social y la pandemia lo obligaron a cambiar de planes.
Retomar el rubro familiar
La recuperación del turismo postpandemia fue lenta. Eso, cuenta Popov, lo forzó a buscar otras ideas de negocio para emplazar en la zona. Quería algo que le gustara y que, de paso, también supiera hacer. Así llegó la idea de comenzar a destilar, un oficio que había aprendido de su padre cuando era niño, en Bulgaria.
“Allá, tradicionalmente, cada pueblo tiene su propia destilería de rakia -un aguardiente de frutas, característico del país- y la gente hace su propia producción. A mi padre le gustaba mucho y producía, no como negocio, sino que para la familia y los vecinos”, rememora Popov. “En esos tiempos, además, si tu padre te pedía ayuda… no había mucha alternativa para decirle que no”, añade con humor.
En 2021 vendió su lancha y el terreno que había comprado para el fallido negocio de pesca y, con ese capital, arrendó un galpón en Valle Simpson, a 25 kilómetros de Coyhaique. Allí instaló un alambique de 360 litros que compró en un viaje a Colorado, Estados Unidos, donde visitó varias destilerías y conoció a Chad Peters, norteamericano a la cabeza de Denver Distillery, quien más tarde viajó a Chile para ayudarlo con su primera receta.
Encargó a China la cocina y las botellas para envasar su producto. “Aquí en Chile se hacen muchas botellas de vino, pero hay muy poca variedad para destilado. Y nosotros queríamos hacer una botella con diseño empañado, con una etiqueta no pegada, sino que fuera grabada”, explica.
También aparecieron socios. A la fecha, calcula Popov, son 25 personas las que aportan con financiamiento al proyecto: “No tenemos socios inmensos de mucho capital”, precisa el búlgaro. “Son todos profesionales de la zona -doctores, microempresarios y amigos- de Santiago y Concepción que invirten parte de su dinero en esto”, añade.
Tras casi un mes de pruebas, en 2022 la receta del primer destilado de Vista Hermosa estuvo lista: un vodka elaborado 100% con papas de productores y agricultores locales y con agua de vertiente patagónica. Lo bautizaron con el nombre Kawésqar. “Ellos fueron navegantes nómades que vivían en fiordos y canales, así que eso quisimos llevar a la mente de nuestro consumidor: la libertad, la Patagonia, las inmensas aguas que hay acá y su limpieza”, explica el búlgaro.
Desde un inicio han apuntado a producir y llevar al mercado un “producto premium, de lujo”. Esto, principalmente, por motivos de ubicación, logística y mano de obra. “Desde aquí (la Patagonia) nosotros no podemos competir con un producto mediano o de baja calidad”, dice Popov. “Nuestra visión es hacer productos de excelente calidad... Y en eso estamos trabajando”, añade.
EEUU y Brasil... y volar en primera clase
Para poner a prueba su calidad, desde Vista Hermosa han apostado por llevar su producto estrella a diversas competencias internacionales. Ha funcionado. En febrero de este año obtuvieron medalla de plata en la competencia internacional WSWA Access, en Denver, Colorado; y en octubre alcanzaron el segundo lugar y el Premio a la Innovación en la feria y concurso SIP Awards 2025, en California, EE.UU. “El próximo año vamos por un oro”, afirma el búlgaro.
Gracias a estas ferias lograron el contacto con una distribuidora estadounidense que en mayo pasado llevó a Kawésqar a las góndolas de la cadena Total Wine & More, en Arizona y California. Para 2026, cuenta Popov, esperan crecer un 200% en ese mercado.
También hay interés en Latinoamérica: en octubre pasado Vista Hermosa participó en la feria de emprendedores organizada por ProChile Aysén en la ciudad de Sao Paulo, Brasil. “No tenemos nada cerrado por el momento allá, pero varios distribuidores tienen nuestra muestra y estamos en conversaciones con ellos”, afirma.
En septiembre lanzaron el segundo producto de Vista Hermosa: un licor de cerezas de Chile Chico. Además, tras adjudicarse dos fondos Corfo -por cerca de $ 100 millones-, este año ampliaron la cocina de la destilería y sumaron un nuevo alambique de 1.200 litros, para poder producir cerca de 2.200 botellas al mes.
Por ahora, precisa el búlgaro, su destilería funciona por temporadas, según cómo van las ventas. Éstas se realizan a través de su propio e-commerce, el de Walmart y Falabella. La idea es crecer a más regiones a través de distribuidoras y, para el primer trimestre de 2025, lanzar tres nuevos productos al mercado: un gin, un vodka de grano y otro de cebada.
Además, acaban de cerrar un contrato con Latam para entregarles 1.200 botellas de sus destilados para ofrecer a pasajeros de primera clase a partir del próximo año. “Fuimos a sus dependencias (de Latam) en Santiago, lo probaron y les gustó”, cuenta Popov. “Así que ahí vamos a estar pronto, volando”, afirma.