La posibilidad de que se abra una nueva ventana de repatriación de capitales tiene expectante al mundo legal y tributario, así como a clientes de alto patrimonio.
¿La razón? El anuncio del Presidente de la República, José Antonio Kast, de incorporar este mecanismo en el marco del denominado "Plan de Reconstrucción Nacional" que anunció el pasado sábado.
El domingo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, detalló en Mesa Central de Canal 13 que la ventana estará disponible -en caso de aprobarse el proyecto de ley respectivo y que ingresará a discusión parlamentaria la próxima semana- por nueve meses, y que la tasa a aplicar será de 8%. Así, busca preliminarmente recaudar a lo menos US$ 300 millones con este mecanismo. A cambio de dicho gravamen, los contribuyentes podrán regularizar capitales radicados en el extranjero.
Aunque falta el detalle en el proyecto de ley, se anticipa que sería un mecanismo similar al aplicado hace dos años. Dicha ventana -vigente entre noviembre y diciembre del 2024- contemplaba la declaración de una gran variedad de activos e inversiones, a cambio de un impuesto específico y único de 12%. Podían acogerse a este impuesto único toda clase de bienes, incluyendo bienes muebles e inmuebles, corporales e incorporales, tales como acciones o derechos en sociedades constituidas en el exterior, o el derecho a los beneficios de un trust o fideicomiso, así como también toda clase de instrumentos financieros o valores, como bonos, cuotas de fondos, depósitos y similares, que sean pagaderos en moneda extranjera; las divisas; y rentas que provengan de los bienes como dividendos, utilidades e intereses.
Así, al 31 de diciembre del 2024, el SII recibió 568 declaraciones voluntarias de parte de 547 contribuyentes para reconocer capitales en el extranjero a cambio de pagar un impuesto sustitutivo de 12%. Con esto, se lograron recaudar $ 92.496 millones, apenas un 15,6% de la meta que tenía el Ejecutivo, que era de $ 591.927 millones.
La primera ventana se abrió entre 2014 y 2015, cuando -en contraste con una década más tarde- el mecanismo generó una alta recaudación: US$ 1.500 millones, a través de 7.832 declaraciones que fueron gravadas con un impuesto de 8%. ¿La meta original? Apenas US$ 89 millones.
¿Se pueden recaudar US$ 300 millones?
Una propuesta de repatriación de capitales con una tasa del 8% y una ventana de nueve meses puede resultar atractiva si está bien diseñada, argumenta la socia de Mizon Abogados, Javiera Céspedes.
"Para que tenga mayor impacto en la recaudación, sería importante que la propuesta legislativa plantee un hecho gravado más amplio, no limitado únicamente a situaciones de incumplimiento tributario. En efecto, se podría evaluar la posibilidad de otorgar una tasa rebajada a utilidades que no han sido gravadas en el país, pero no solo en casos de incumplimiento", plantea.
En general, este tipo de ventanas de regularización suelen ser atractivas porque generan un beneficio para ambas partes, explica la socia de Tax & Legal de Forvis Mazars, Consuelo Muñoz: "Por un lado, permiten a los contribuyentes ordenar su situación tributaria y, por otro, al Estado recaudar recursos que de otra forma probablemente no se materializarían. Una tasa en torno al 8% y un plazo de nueve meses puede resultar razonable para incentivar la regularización. En cualquier caso, la recaudación final dependerá del diseño del mecanismo, de una implementación simple y bien difundida, y también del contexto político y de confianza que rodee la medida".
El socio de Mena Alessandri, Andrés Alessandri, cree que el plazo y la tasa a aplicar sí son atractivos para los pocos contribuyentes que aún puedan tener fondos no declarados en el extranjero: "Sin embargo, después de dos amnistías y sobre todo en base a los números de la anterior repatriación, pareciera que los contribuyentes que aún mantienen fondos no declarados en el extranjero no son tantos. Por tanto, por mucho que sea atractivo, no sé cuál será la real recaudación", sostiene.
Darío Romero, socio de Impuestos Internacionales y Transacciones de EY, pone sobre la mesa que el plazo de nueve meses "posiblemente sea algo corto", aunque parece ser el mínimo para hacerlo de manera ordenada: "La tasa de 8% parece ser atractiva (o al menos lo fue en 2015), pero a mi juicio, lo que influye no es tanto la tasa (siempre que sea razonable), sino que se den plazos y facilidades que permitan a los contribuyentes acogerse de buena manera. La gran incógnita que hay es cuántos contribuyentes quedan para acogerse a esta nueva medida. Si la gran mayoría regularizó en 2015, entonces es probable que el rendimiento sea bajo", apuesta.
Joseph Courand, socio de Tax & Legal en Deloitte, tiene una visión similar, ya que "en principio, un nuevo proceso de repatriación de capitales con una tasa del 8% podría generar ingresos extraordinarios para el Fisco; no obstante, su efectividad dependerá del volumen de capitales no declarados que aún permanezcan en el exterior, cifra que es incierta y difícil de estimar, y de la disposición real de sus titulares a regularizar su situación bajo este mecanismo".
"Este punto es relevante si se considera que Chile ya ha implementado dos procesos similares -con tasas del 8% y del 12%-, por lo que es razonable prever que quienes no participaron en esas instancias podrían no tener incentivos para hacerlo ahora" dice.
Para el socio de Bustos Tax & Legal, Claudio Bustos, sería "importante" que la repatriación de capitales implique efectivamente una repatriación: "Es decir, que los capitales que se acojan a esta franquicia del 8% efectivamente reingresen a Chile y se inviertan en el país. Eso sería sumamente positivo para darle un elemento adicional a esta medida, que permita incentivar el crecimiento y la actividad económica en Chile".
Mientras que el socio de Tax Defense, Vicente Furnaro, opina que al tratarse de una declaración voluntaria, las estimaciones de recaudación serán "siempre inciertas", por lo que complementarlas con beneficios adicionales será "esencial, tal como ocurrió en la experiencia del 2024 y, eventualmente, establecer un premio adicional para la repatriación efectiva (y no solo su declaración), lo que permitirá no sólo lograr recaudación, sino además inyectar capital real a nuestra economía".