Con ocho de 155 representantes en la Cámara de Diputados y una en el Senado, el Partido Nacional Libertario (PNL) podría ser más influyente en el proceso legislativo de lo que muestran las cifras. A veces, en política, menos es más, algo que el fundador y actual timonel de la colectividad, el exdiputado Johannes Kaiser, sabe manejar muy bien. Sólo necesitó un periodo en la Cámara Baja –hasta donde llegó de la mano del Partido Republicano- para consolidar su principal proyecto: la creación de su propia colectividad e intentar llegar a La Moneda. No obstante, el Congreso Nacional le entrega una plataforma ideal para resguardar el cumplimiento del programa.
Aunque su partido creció más de lo esperado y empujó su candidatura a un sorpresivo cuarto lugar, no logró su cometido. La historia es conocida, como lo es el hecho de que, contra todo pronóstico, el Partido Nacional Libertario, que eligió a Kaiser recientemente como presidente, decidió que no será parte del Gobierno de José Antonio Kast, aunque lo respaldará, pues comparten muchas ideas.
Si bien la decisión puede parecer un poco extraña, no es el primer partido que toma una definición de ese estilo. Ya antes había hecho algo similar el Partido Comunista (PC) en la segunda administración de Michelle Bachelet, cuando el entonces timonel y diputado de la colectividad, Guillermo Teillier, admitió que “nosotros estamos en el Gobierno y en la movilización social también. Tenemos un pie en la calle y otro en La Moneda”. Aunque no es probable que el PNL salga a protestar a las calles, si no le gusta una propuesta del Ejecutivo, sí lo podrá hacer desde el Congreso.
De ahí la importancia de la “libertad” en la que prefirió mantener Kaiser a su partido. Porque si bien es altamente probable que lo respalde en muchos temas, el PNL también será el guardián del programa de Kast, aseguran en círculos oficialistas. El timonel se encargará de que el Gobierno no se aparte de los compromisos adquiridos; incluso, a través del Congreso, hará lo posible por empujar su propia agenda, en muchos aspectos más conservadora que la de Kast.
No es casual el mensaje que el 11 de marzo envió el timonel libertario al recién asumido Gobierno: “Si nos hacen caso, si impulsan la agenda, si escuchan a los que somos sólidos y consolidados como fuerza de derecha, por supuesto que les irá bien”, sentenció Kaiser, quien también advirtió que “la tarea de los parlamentarios es ser fiscalizadores siempre, no importa si es de Gobierno o de oposición”. Y es ahí donde cobra especial relevancia la figura de su hermana, la senadora Vanessa Kaiser.
Extraña señal
La parlamentaria recién asumida dio una extraña señal el día del juramento del cargo. Inmediatamente después de haber concluido esta ceremonia, la Sala recién constituida votó para elegir la mesa del Senado. En virtud del acuerdo entre el oficialismo, el PS y el PPD –al que también se sumaron otros senadores como la independiente Fabiola Campillai y el senador Esteban Velásquez, de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS)- se nominó como candidata a la senadora de RN Paulina Núñez a quien dicho acuerdo le aseguraba la elección.
Sin embargo, el senador por Magallanes Alejandro Kusanovic, quien con bastante anticipación había anunciado que se presentaría de candidato, porque estaba desilusionado de los arreglos que se alcanzan en el Congreso y, en particular, en la Cámara Alta, presentó su nombre y cuando todos pensaban que tendría sólo su voto, la senadora Kaiser también se inclinó a respaldar al disidente oficialista del acuerdo. ¿Fue sólo un impulso de la senadora o una estrategia acordada con el timonel del PNL? A lo menos es una señal, comentaron algunos de los testigos, convencidos de que en política “nada pasa por azar”.
“Los hermanos tienen sintonía perfecta en los objetivos políticos”, asegura el cientista político Tomás Duval. No así con el PNL, pues, hasta ahora, argumenta el experto, el partido “ha mostrado dificultades en la acción colectiva a pesar de las directrices de su líder, Johannes Kaiser, ya que la Cámara de Diputados donde su representación es de ocho, estos votaron a favor de la mesa del electo presidente Jorge Alessandri; mientras que en el Senado su hermana, Vanessa, votó por una segunda opción”.
Desde el punto de vista de Duval, “eso demuestra que la sintonía política dentro del PNL es más fluida entre hermanos y quizás sea la voz permanente de la línea política de los libertarios, en su rol de apoyo con condiciones al Gobierno de Kast; pero con los diputados no será fácil, porque varios de ellos no son de la “raíz” de los libertarios, pudiendo actuar con más margen en política”. Por otro lado, advierte, una postura como la de Kaiser en el Senado, podría generar que la senadora cayera en la “irrelevancia”.