Construcción

Alto stock acumulado de proyectos residenciales paraliza el inicio de nuevas obras en Chile

El ingreso de nuevas iniciativas del rubro construcción bajó 29% en 2022, lo que se atribuye a los elevados costos de construcción y el alza de restricciones en los créditos para el financiamiento de las empresas del sector.

Por: J. Troncoso Ostornol | Publicado: Lunes 30 de enero de 2023 a las 08:00 hrs.
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Foto: Julio Castro
Foto: Julio Castro

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El alto stock acumulado de proyectos residenciales ha paralizado el inicio de nuevas iniciativas de este tipo en Chile, según un análisis del mercado de Iconstruye.

La entidad dijo que, según los últimos indicadores disponibles sobre la actividad de la industria de la construcción, el 2022 cerró con un total de 261 nuevas obras que ingresaron para ser construidas en el país, un 29% menos que el total de proyectos de 2021 y un 67% por debajo del nivel de años prepandemia.

En particular, del total de proyectos ingresados durante el año pasado, 55% fueron obras residenciales, seguido de un 45% de proyectos de infraestructura y comercial.

Isabel Pinochet, gerenta comercial de Iconstruye, sostuvo que, el año pasado, se observó una ralentización en el ingreso de obras privadas, principalmente en construcción habitacional, y, por lo mismo, en la cartera de proyectos hubo una mayor presencia de iniciativas públicas de infraestructura, como plantas industriales y bodegas.

Por otro lado, dijo que hubo una disgregación de obras en regiones, destacando la construcción de nuevas plantas de energías renovables, situación que espera se mantenga durante este año.

“Asimismo, durante el 2022 se mantuvo el elevado precio de los materiales, lo que sumado a los contratos en pesos no reajustables provocó la insolvencia de muchas constructoras. Por otra parte, la industria sufrió con la restricción y el encarecimiento de los créditos para el financiamiento de nuevos proyectos y la incertidumbre jurídica por temas normativos”, analizó  

Respecto a las obras en ejecución a diciembre, a lo largo del país dijo que hay 1.068 proyectos activos, de los cuales el 17% está en obras previas (que considera el despeje, destronques, entre otros), 3% en cimentación, 24% en obra gruesa y un 56% en terminaciones.

“El elevado porcentaje de obras que están en etapas finales ha aumentado el stock acumulado de obras residenciales, situación que ha paralizado el inicio de nuevos proyectos, con excepción de los proyectos de viviendas con subsidios”, agregó la ejecutiva.

En cuanto a la dispersión de obras en ejecución por regiones, la Región Metropolitana tiene la mayor cantidad de obras en desarrollo con 581 (54,4%), seguido de Valparaíso con 108 (10,1%), y Biobío con 62 proyectos (5,8%).

Del total de obras activas, un 70% de ellas corresponden a obras residenciales (departamentos y casas), un 15% a proyectos de infraestructura (vial, marítimos, portuarios, mineros y de salud), seguido por un 9% de obras comerciales, que contemplan oficinas, centros comerciales, hoteles, plazas, gimnasios, centros educativos, y estadios.

En cuanto al monto promedio por transacción, que dice relación con el costo de materiales, durante 2022 aumentó un 5% por sobre el promedio del año anterior. “Pese a que en los últimos meses se vio una normalización en la crisis logística, lo que ha facilitado una mayor disponibilidad de stock, aún no se ve una caída en los precios de los materiales, especialmente por efecto de la inflación”, comentó Isabel Pinochet.

Sobre el panorama en el sector de la construcción para este año, se prevé una caída de la inversión en torno al 6,3%, según estimaciones de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

En este contexto, la gerenta comercial de Iconstruye sostuvo que es un escenario que se mantendrá “mientras persista el stock acumulado, no existan mayores facilidades para la inversión, continúe la ralentización en la tramitología de los proyectos y las empresas no recuperen la confianza en términos de la certeza jurídica”.

Por esto, dijo que el gran desafío para este año es “activar la inversión y mejorar la productividad en la industria, con una gestión que disminuya los costos y tiempos, a través de más tecnología y una mayor transparencia y colaboración entre las empresas, sus colaboradores, subcontratistas y proveedores”.

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