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Las joyas y esculturas made in Chile que buscan conquistar el mundo

La artista y emprendedora Paola Yancovic buscó una socia capitalista para exportar sus colecciones de joyas y esculturas.

Por: Historias de startups | Publicado: Lunes 16 de mayo de 2016 a las 04:00 hrs.
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Desde que Paola Yancovic tiene uso de razón ha estado vinculada a la tierra, al fuego y la materia. Su familia materna era propietaria de la fundición Rodighiero, que pasó de ser una importante fábrica de tuberías de fierro en los sesenta, a una de mobiliario de aluminio fundido para jardines. Tras la sorpresiva muerte de su padre en 2002, en lugar de cerrar la fábrica y arrendar los terrenos, decidió tomar las riendas del negocio para “mantener vivo el oficio de la fundición y talla de metales”, comenta la emprendedora.

Su primera etapa fue seguir con muebles y pilas de agua para jardines que exhibía en ferias de decoración, además de una línea de respaldos de camas que exportaba a través de Rosen. No obstante, la constante experimentación con aluminio y otros elementos, la llevó a crear esculturas. Su tía bisabuela, la escultora Lili Garafulic, la ayudó a perfeccionar las técnicas de soldadura, tallado y a trabajar con arena, durante más de una década, hasta lograr las piezas de arte que hoy se comercializan en Chile y el extranjero.

“Le vendí una escultura a la cónsul de Mónaco en Chile y me invitó a exponer mi trabajo en 2007. Las obras causaron impacto, pues aunque las planifico, al final nunca sé lo que va a salir porque dejo que la naturaleza, el fuego y la tierra, se expresen”, señala Yancovic.

Joyas de exportación

El arte no es su única apuesta. Hace un par de años levantó un proyecto de siete esculturas de ángeles de gran formato en Rapa Nui. Para instalarlo tuvo que solicitar una serie de permisos, incluido el del Consejo de Ancianos de la isla. Para agradecer la acogida que le dieron los pascuenses, forjó partes de estas obras en forma de colgantes para el cuello y se las regaló a las personas que la acompañaron en esta cruzada.

“De los ángeles parten las joyas. Inventé un sistema con plumavit para hacer estos pedazos de esculturas colgantes, con piedras incrustadas. Lo empecé a usar y en un viaje a Nueva York todo el mundo me preguntaba de dónde lo había sacado. Y así partió todo”, comenta.

En septiembre del año pasado se asoció a Patricia Ahumada, quien aportó el capital y fundaron Soul Alchemy, desde donde están afinando un plan de negocios para llegar a distintos mercados alrededor del mundo.

Las joyas-esculturas realizadas en aluminio con silicio y fundidas de forma artesanal a 900 grados ya se están comercializando en una galería en Berlín, al igual que sus esculturas, y pronto aterrizarán en Nueva York, para seguir avanzando al mercado asiático. En Chile, se venden en el Patio Bellavista y en el aeropuerto.

“Es súper difícil dar un concepto de una joya como ésta, tan bruta, porque trabajo con los cuatro elementos, muy fuerte, pero también en lo espiritual”, precisa. 

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