El Gobierno de Javier Milei está a punto de cerrar un financiamiento por cerca de US$ 3.000 millones con bancos internacionales, una operación que tomó forma durante las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (BM) en Washington. Allí, el ministro de Economía, Luis Caputo, logró compromisos de garantía por US$ 2.550 millones en apenas 48 horas, con el objetivo de afrontar los vencimientos de deuda de julio vinculados a los bonos soberanos argentinos.
La iniciativa tendrá este miércoles un hito decisivo, cuando el directorio del BM apruebe una garantía por hasta US$ 2.000 millones para Argentina. Un día después será el turno del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analizará una garantía adicional por US$ 550 millones.
El esquema se complementa además con el respaldo de la CAF y del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), brazo del Grupo Banco Mundial especializado en este tipo de instrumentos.
La herramienta que utilizará el BM no consiste en un préstamo tradicional ni en una emisión de bonos. En lugar de desembolsar recursos propios, los organismos multilaterales actuarán como garantes de la deuda. Es decir, pondrán su respaldo y su elevada calificación crediticia para asegurar los pagos de financiamiento que será otorgado por bancos privados y otros inversionistas internacionales.
Este esquema permite que Argentina acceda a recursos en condiciones mucho más favorables que las que podría obtener actualmente en los mercados internacionales. Gracias al aval de entidades como el Banco Mundial y el BID, fondos de inversión, aseguradoras y bancos comerciales estarían dispuestos a prestar a tasas considerablemente más bajas. El costo financiero estimado de la operación rondaría el 6,5% anual en dólares.
Además de abaratar el financiamiento, el mecanismo persigue tres objetivos: reducir el costo de la deuda para el Tesoro argentino, evitar una mayor utilización de las reservas internacionales del Banco Central y mejorar el perfil crediticio del país como paso previo a un eventual regreso a los mercados voluntarios de deuda.
Respecto al destino de los fondos, tanto la garantía del Banco Mundial como la del BID están orientadas a cancelar o refinanciar vencimientos de deuda con acreedores privados. En particular, buscan facilitar el pago de amortizaciones e intereses de los bonos soberanos argentinos —bonares y globales— cuyos compromisos más relevantes vencen en julio. El 8 de ese mes, los tenedores de esos títulos recibirán alrededor de US$ 4.500 millones entre capital e intereses, una instancia que el Gobierno espera transitar sin presionar las reservas del Banco Central.