El directorio del Banco Mundial aprobó este martes un paquete de garantías de financiamiento comercial por US$ 2000 millones para Argentina. De esta manera, su ministro de Economía, Luis Caputo, podrá acceder a fondos de bancos comerciales con tasas más bajas que en el mercado, de alrededor de 6,5%.
El financiamiento combina dos avales del Grupo Banco Mundial: una basada en políticas (Policy-Based Guarantee, PBG) del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y una garantía de la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA). Así lo detalló la entidad en un comunicado, agregando que las garantías cubrirán el 95% de los pagos del servicio de la deuda del préstamo comercial.
“Estamos comprometidos a apoyar la estabilización macroeconómica de Argentina y su agenda de reformas orientadas al crecimiento", afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "Esta innovadora estructura de garantías contribuye a facilitar el regreso del país a los mercados internacionales de capital, movilizando financiamiento en condiciones más accesibles, al tiempo que respalda reformas que impulsan la inversión privada, la productividad y la resiliencia a largo plazo", agregó.
Mañana miércoles el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) votará la aprobación de otras garantías, bajo la misma modalidad, por otros US$ 550 millones.
La herramienta en cuestión no consiste en un préstamo tradicional ni en una emisión de bonos. En lugar de desembolsar recursos propios, los organismos multilaterales actuarán como garantes de la deuda. Es decir, pondrán su respaldo y su elevada calificación crediticia para asegurar los pagos de financiamiento que será otorgado por bancos privados y otros inversionistas internacionales.
Este esquema permite que Argentina acceda a recursos en condiciones mucho más favorables que las que podría obtener actualmente en los mercados internacionales. Gracias al aval de entidades como el Banco Mundial y el BID, fondos de inversión, aseguradoras y bancos comerciales estarían dispuestos a prestar a tasas considerablemente más bajas. El costo financiero estimado de la operación rondaría el 6,5% anual en dólares.
Cuando se negoció este nuevo espaldarazo al gobierno trasandino -durante las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a mediados de abril- Caputo aclaró que "no es nueva deuda, sino que es para refinanciar los vencimientos de capital. Venimos trabajando hace mucho en financiamientos alternativos que son más accesibles en tasa, más baratos que el mercado".
Además de abaratar el financiamiento, el mecanismo persigue tres objetivos: reducir el costo de la deuda para el Tesoro argentino, evitar una mayor utilización de las reservas internacionales del Banco Central y mejorar el perfil crediticio del país como paso previo a un eventual regreso a los mercados voluntarios de deuda.
Respecto al destino de los fondos, tanto la garantía del Banco Mundial como la del BID están orientadas a cancelar o refinanciar vencimientos de deuda con acreedores privados. En particular, buscan facilitar el pago de amortizaciones e intereses de los bonos soberanos argentinos —bonares y globales— cuyos compromisos más relevantes vencen en julio. El 8 de ese mes, los tenedores de esos títulos recibirán alrededor de US$ 4.500 millones entre capital e intereses, una instancia que el Gobierno espera transitar sin presionar las reservas del Banco Central.