El precio de las viviendas continúa alejándose de la capacidad de pago de los hogares chilenos. Esa es la principal conclusión del último informe de la Asociación de Bancos (Abif), correspondiente a mayo.
El reporte del gremio sostuvo que, "el principal desafío para acceder a una vivienda hoy no está en las condiciones de financiamiento, sino en el creciente desfase entre el precio de las viviendas y los ingresos de los hogares".
Las cifras reflejan esa tendencia. Según la Abif, entre 2002 y 2023, el Índice de Precios de la Vivienda (IPV) acumuló un alza de 170%, mientras que los ingresos reales de los hogares aumentaron solo 57%.
Como consecuencia, la carga financiera para comprar una vivienda se ha elevado de forma importante. Si en 2002 un hogar destinaba el 25% de sus ingresos al pago del dividendo, en 2025 esa proporción llegó a 39,1%, incremento que, según la asociación, responde principalmente al mayor valor de las propiedades.
Pese a este escenario, la Abif sostuvo que las condiciones de financiamiento se han mantenido relativamente estables.
Condiciones estables
El informe aseguró que porcentaje de financiamiento (LTV) continúa en torno al 80% del valor de la vivienda, equivalente a un pie cercano al 20%. Mientras que, cerca del 35% de los nuevos créditos hipotecarios presenta un financiamiento superior a ese nivel.
En paralelo, las tasas hipotecarias han seguido retrocediendo. En mayo se ubicaron en 3,96%, su nivel más bajo de los últimos años.
Sin embargo, el gremio advirtió que esta reducción "contribuye a mejorar las condiciones de acceso al crédito, pero no alcanza a compensar el fuerte incremento acumulado en el precio de las viviendas".
El informe también muestra que el subsidio a la tasa hipotecaria mantiene una alta utilización. Al 19 de junio, la banca había recibido 90.480 solicitudes elegibles, de las cuales 48.990 contaban con aprobación comercial y 26.948 créditos ya habían sido cursados.
En cuanto a la actividad bancaria, las colocaciones totalizaron US$ 278 mil millones a mayo y registraron una variación real anual de 0%, levemente inferior al 0,2% observado en abril.