Sin duda, lo que ayer se calificó como “un aluvión de noticias preocupantes” procedentes de Europa fue la peor manera de comenzar la semana, al menos desde la óptica de los inversionistas.
Los resultados de la primera ronda electoral en Francia, la falta de acuerdo en Holanda sobre recortes al presupuesto y la actividad comercial en la Zona Euro -que se desaceleró a un ritmo mayor al esperado en abril- volvieron a derrumbar a las bolsas en Europa.
El Ibex llegó a tocar niveles de 2003 y, otra vez, la banca y la industria estuvieron entre los sectores más golpeados en las diferentes plazas.
Según dijeron agentes de mercado, que Sarkozy terminara detrás de Hollande y la renuncia del gabinete holandés hizo resurgir de las dudas sobre la capacidad de los líderes en Europa para aplicar las decisiones necesarias para contener la crisis de deuda y la incertidumbre. Y si a ello se suma que además se contrajo el sector manufacturero alemán, que tira el carro del crecimiento en Europa, no parecen quedar razones para el optimismo.
“Un cambio potencial de gobierno en la Eurozona ya es de por sí suficientemente malo, pero con el derrumbe del gobierno holandés, los inversionistas realmente se han asustado”, opinó Chris Beauchamp, analista de la consultora IG Index.
Impacto en EEUU
Al otro lado del Atlántico, las plazas bursátiles se acoplaban a la tendencia, aunque con bajas más acotadas y teniendo su propio impulso bajista en el desplome de Walmart, tras reportes de que obstruyó una investigación sobre sobornos en México.
Y aunque hasta ahora más del 80% de las compañías han reportado ganancias superando las estimaciones, el pesimismo por Europa ronda y el S&P sigue con una baja de cerca de un 4% respecto del máximo de comienzos de abril.