El teleférico que unirá Iquique con la comuna de Alto Hospicio no solo es una de las inversiones más emblemáticas para la Región de Tarapacá, sino también la iniciativa con mayor prioridad en la cartera de las nuevas autoridades del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para este modelo de transporte.
Debido a que es el más avanzado, el ministro Martín Arrau anunció la semana pasada su decisión de darle prioridad frente a otros desarrollos, como el teleférico de Talcahuano, y usarlo así como modelo para los próximos proyectos. Sin embargo, en declaraciones citadas por Biobío Chile, el jefe de la cartera adelantó que se le harán diversas modificaciones.
De este modo, la obra, que ha visto pasar ya cuatro gobiernos, enfrenta un nuevo factor de incertidumbre que pone tensión adicional a los plazos para que pueda ver la luz durante la actual administración.
“Queremos avanzar con ese proyecto, vamos a hacerle varias modificaciones que han pedido las empresas para mejorarlo... Tenemos que ir acumulando experiencia porque son proyectos o tipologías de proyectos nuevos y no podemos apurarnos tanto para que queden buenos diseños, a costo eficiente y que cuadren los ingresos con el balance financiero. Vamos a avanzar primero con el de Alto Hospicio y después seguiría el de esta región”, dijo Arrau.
El proyecto fue licitado en junio de 2025 y pese a que concitó el interés de 12 potenciales oferentes, hasta ahora sigue sin ser adjudicado. De acuerdo con el último cronograma, el inicio de las obras estaba programado para 2028, lo que permitiría su entrada en operaciones recién para 2030, el mismo año en que termina el mandato del Presidente José Antonio Kast.
Según las últimas estimaciones, la iniciativa considera una inversión de UF 3,25 millones (cerca de US$ 120 millones), casi el triple de los US$ 45 millones proyectados inicialmente.
“Tenemos que ir acumulando experiencia porque son proyectos o tipologías de proyectos nuevos y no podemos apurarnos tanto”, señaló el ministro Martín Arrau.
Promesa presidencial
El origen del teleférico de Alto Hospicio se remonta a 2013, cuando fue planteado como promesa presidencial por Michelle Bachelet y desde entonces ha tenido avances y retrocesos, en un contexto marcado por los problemas de conectividad entre Iquique y dicha comuna. Al año siguiente, la empresa Nueva Vía Consultores ingresó formalmente la iniciativa al sistema de concesiones del MOP como proyecto privado. La propuesta fue acogida por la Coordinación de Concesiones y avanzó a la etapa de prediseño.
Tras el terremoto de Iquique, en 2014, tomó mayor relevancia dentro de la agenda pública y se proyectaba su licitación hacia 2017. Sin embargo, en mayo de ese año, la misma empresa solicitó reestudiar la iniciativa, lo que frenó su tramitación y dejó el proceso en pausa.
El teleférico volvió a aparecer mencionado durante la campaña presidencial de 2017, cuando Sebastián Piñera lo incluyó dentro de sus compromisos. Más adelante, en agosto de 2020, el Gobierno anunció un plan de concesiones que consideraba esta obra entre un paquete de 31 proyectos a agilizar, con miras a licitarlo antes de 2021.
El proyecto quedó nuevamente congelado hasta 2023, cuando el Presidente Gabriel Boric lo reactivó en el marco de la presentación del Presupuesto 2024, posicionándolo como una de las iniciativas emblemáticas de infraestructura regional. En ese momento, el Ejecutivo reforzó su carácter estratégico, destacando que sería el primer teleférico de carácter público fuera de Santiago y que permitiría mejorar significativamente la conectividad entre Iquique y Alto Hospicio.

El teleférico contempla un trayecto de 5,7 kms. y capacidad para 2 mil pasajeros por hora.
Características del proyecto
El diseño del teleférico contempla un sistema de transporte por cable de 5,7 kilómetros de extensión, con tres estaciones, la primera en Alto Hospicio, en el sector Rotonda Esmeralda, una intermedia en el eje Tadeo Haenke - El Tamarugal y una final en Iquique, en la Rotonda El Pampino.
El sistema está proyectado para movilizar hasta 2 mil pasajeros por hora en cada sentido, con cabinas para 10 personas y un total de 125 unidades en operación. La velocidad de desplazamiento se estima que alcance los 6 metros por segundo (a una velocidad promedio de 22 km por hora), lo que permitirá reducir los tiempos de viaje entre ambas comunas desde el actual rango de entre 30 y 45 minutos a cerca de 15 minutos.
La infraestructura también contempla su integración con el sistema de transporte público mediante buses alimentadores y un modelo de pago electrónico integrado. Además, incluirá accesibilidad universal, permitiendo el traslado de bicicletas y facilitando el uso para personas con movilidad reducida.
