Una inversión de US$ 35 millones para crecer junto al boom del sector minero en Chile acaba de concretar Aerocardal, la mayor compañía de aviación ejecutiva del país y una de las tres más importantes de América Latina.
Fundada en 1990 por el empresario chileno-alemán Miguel Kaufmann -hijo del patriarca Walter Kaufmann que creó el grupo que lleva por nombre su apellido-, la compañía llevó adelante una evaluación técnica y financiera de cuatro años para hacerse de los mejores aviones que cumplieran con los requisitos del sector, es decir: aeronaves de hasta 19 pasajeros con capacidad para soportar climas extremos, aterrizar en pistas cortas y a gran altura.
“No es algo nuevo que la minería vuele en aviación ejecutiva. Lo interesante en Chile es que, por nuestra geografía, el sector ha empezado a utilizar el servicio también para el recambio de los turnos de supervisores, jefaturas y gerentes de áreas”, cuenta a DF el gerente comercial de Aerocardal, Sergio Seguel.
Según comenta, con el impulso de los minerales críticos como el cobre y el litio, también se han activado una serie de proyectos y prospecciones mineras que han aumentado la demanda de estos vuelos por parte de compañías nacionales y, sobre todo, internacionales.
“Siempre nos hemos sentido partners de la minería y esta es una estrategia para crecer de la mano del sector”, agrega y dimensiona: lo que por tierra puede ser un viaje de seis horas, en los pequeños aviones el tiempo se reduce a 35 minutos.
Renovación de flota
Poner el foco en los viajes de los altos mandos mineros y los cambios de turno implicó la búsqueda de un avión -literalmente- por todo el mundo y que terminó en República Checa. Allí, la firma chilena compró tres Let L-410NG, la nueva versión de un avión bimotor turboprop de 19 asientos que destaca en el sector por su versatilidad. Llegaron a Chile volando y después de seis escalas.
Así, casi toda la inversión de US$ 35 millones fue destinada a su compra, las respectivas certificaciones y los cursos de los pilotos que viajaron a la tierra de Kafka para aprender a maniobrar las aeronaves.
La estrategia logró que, a inicios de 2026, Aerocardal se adjudicara un contrato por 20 años con Minera Los Pelambres de Antofagasta Minerals y, actualmente, están evaluando otros dos proyectos con mineras.
Los vuelos ejecutivos representan el 60% de los viajes que hace la empresa y, de ellos, un 80% son del sector minero. Entre sus principales clientes destacan firmas como BHP, Anglo American, Glencore, Barrick, Teck, Lundin Mining y Gold Fields.
Más que minería
Elegir la nave checa tenía otra complejidad de fondo: también debía servir a los otros propósitos y destinos de la compañía, que es conocida por haber sido pionera en los vuelos ambulancia del país. Dicho segmento representa el 30% de sus vuelos, mientras que los de “carga premium” el restante 10%.
No solo eso. De la mano de los nuevos Let, también apuntan a aumentar su capacidad en los viajes hacia Juan Fernández y otros destinos poco frecuentes. “El segmento del turismo exótico en Chile está creciendo muy fuerte y están viniendo personas de todo el mundo a hacer surf, pesca deportiva y buceo de alto nivel. Con esta inversión, también podremos potenciar esa área”, sostiene.
Hoy por hoy, Aerocardal -que se ubica en el cabezal norte del Aeropuerto Merino Benítez- cuenta con ocho aviones y tres helicópteros propios. A través de su FBO, sigla que define a los “aeropuerto privados” en jerga aeronaútica, ofrece los servicios de “terminal VIP”, con hangaraje, suministro de combustible, mantenimiento, management aircraft (administración de jets privados), entre otros.
Además, son representantes de venta en Chile de grandes marcas del rubro, como Gulfstream, Pilatus y, ahora también, Let. Con una facturación anual cercana a los US$ 25 millones, Seguel indica que la meta es crecer “al menos un 20% este año”.